Energía

España, Portugal y Luxemburgo piden a la UE fijar una meta de energías renovables para 2040

España, Portugal y Luxemburgo instan a la UE a establecer un objetivo de energías renovables para 2040, buscando reducir la dependencia de combustibles fósiles y atraer inversiones.

España, Portugal y Luxemburgo piden a la UE fijar una meta de energías renovables para 2040
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Los tres países plantearon a la Comisión Europea establecer un nuevo objetivo para la próxima década, con el argumento de entregar certezas a los inversionistas y reducir la dependencia de combustibles fósiles. La propuesta abre diferencias con gobiernos que buscan incluir también a la energía nuclear dentro de las metas energéticas europeas.

España, Portugal y Luxemburgo solicitaron formalmente a la Unión Europea que establezca un objetivo específico de expansión de las energías renovables para 2040, en momentos en que Bruselas prepara el marco energético que deberá regir al bloque después de 2030 y mientras aumentan las preocupaciones por la seguridad del suministro y la exposición europea a los combustibles fósiles importados.

La iniciativa fue planteada mediante una carta dirigida al comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, fechada el 25 de septiembre. El documento no propone todavía un porcentaje concreto de participación renovable para 2040, pero reclama que la futura legislación europea incorpore una meta que entregue una señal clara para las inversiones necesarias durante la próxima década.

La ministra española de Transición Ecológica, Sara Aagesen, defendió la propuesta este martes 29 de septiembre antes de una reunión informal de ministros de Energía de la UE celebrada en Dublín. El encuentro, organizado bajo la presidencia irlandesa del Consejo de la UE, incluyó discusiones sobre precios de la energía, innovación, seguridad energética y cooperación entre los Estados miembros.

Europa prepara sus reglas energéticas después de 2030

Actualmente, la Unión Europea tiene como objetivo vinculante que al menos el 42,5% de su consumo energético provenga de fuentes renovables en 2030, con la aspiración política de llegar al 45%. La participación efectiva de las renovables alcanzó el 26,2% en 2025, por lo que el bloque todavía enfrenta una aceleración considerable de inversiones y proyectos durante los próximos años.

Sin embargo, la legislación comunitaria no establece hasta ahora una cuota equivalente para 2040.

La Comisión Europea comenzó en marzo de 2026 una consulta para diseñar precisamente el marco renovable posterior a 2030 y prevé presentar una propuesta legislativa antes de que termine este año. Bruselas sostiene que el nuevo esquema deberá compatibilizar seguridad energética, precios competitivos, reducción de emisiones y una mayor utilización de energía producida dentro del continente.

La discusión se desarrolla además sobre una meta climática ya definida. La UE adoptó en marzo de 2026 un objetivo jurídicamente vinculante para reducir en 90% sus emisiones netas de gases de efecto invernadero a 2040 respecto de los niveles de 1990, como etapa intermedia hacia la neutralidad climática prevista para 2050.

Lo que permanece abierto es cómo deberá estructurarse el sistema energético que permita alcanzar esa reducción.

El debate por el papel de la energía nuclear

La propuesta de España, Portugal y Luxemburgo también expone una división entre los Estados miembros respecto de las tecnologías que deberían quedar incluidas en el futuro objetivo.

Mientras esos países buscan una meta específicamente destinada a las energías renovables, otros gobiernos defienden un concepto más amplio de “energía limpia”, que permita contabilizar la generación nuclear junto con fuentes como la solar, eólica o hidroeléctrica. Francia y Suecia se encuentran entre los países que han impulsado el reconocimiento de la energía nuclear como una herramienta para reducir emisiones y disminuir el consumo de combustibles fósiles.

Finlandia también manifestó esta posición durante la reunión de Dublín. Su ministra de Clima, Sari Multala, sostuvo que la energía nuclear debe formar parte de las soluciones que utilice Europa en su proceso de descarbonización.

El asunto ha sido históricamente controvertido dentro de la UE. Países como Austria y Luxemburgo se oponen a ampliar el papel de esta tecnología debido, entre otros aspectos, a los riesgos asociados a la seguridad y la gestión de residuos radiactivos. Por esa falta de consenso, el bloque no mantiene actualmente una meta comunitaria específica para incrementar la generación nuclear.

Seguridad energética vuelve al centro del debate

España, Portugal y Luxemburgo vincularon también su propuesta con las tensiones geopolíticas y sus efectos sobre los mercados internacionales de energía. En la carta enviada a Bruselas argumentaron que una elevada dependencia de los combustibles fósiles importados aumenta la vulnerabilidad económica europea frente a interrupciones del suministro y episodios de fuerte volatilidad de precios.

El planteamiento cobra especial relevancia en medio de las alteraciones provocadas por el conflicto con Irán y las dificultades registradas en torno al estrecho de Ormuz, una de las principales rutas mundiales para el transporte de petróleo y gas natural licuado. La escalada de los precios energéticos ha llevado paralelamente a varios gobiernos europeos a discutir nuevas medidas destinadas a proteger a consumidores e industrias.

Para Bruselas, la magnitud financiera del desafío es considerable. La Comisión calcula que las inversiones en el sistema energético europeo deberán alcanzar unos 695.000 millones de euros anuales entre 2031 y 2040, considerando generación, redes, eficiencia energética y otras infraestructuras necesarias para la transición. El nivel es casi tres veces superior al promedio anual de aproximadamente 240.000 millones de euros registrado entre 2011 y 2021.

Esa necesidad de capital explica parte del argumento español de entregar señales regulatorias con suficiente anticipación: los proyectos de generación, redes eléctricas y almacenamiento requieren largos periodos de planificación, permisos y financiamiento.

Una decisión pendiente para fines de 2026

La solicitud de España, Portugal y Luxemburgo no implica que la UE haya adoptado una nueva meta. La Comisión todavía está elaborando su propuesta para el marco energético posterior a 2030, que posteriormente deberá atravesar el proceso legislativo europeo y las negociaciones entre los Estados miembros y el Parlamento Europeo.

La discusión definirá no solo cuánto deberá aumentar la participación de las renovables durante la década de 2030, sino también qué tecnologías serán reconocidas dentro de la estrategia europea de descarbonización.

El resultado tendrá efectos directos sobre las decisiones de inversión en generación eléctrica, almacenamiento, redes e infraestructura energética durante los próximos años. También determinará hasta qué punto la UE privilegiará una meta exclusivamente renovable o un esquema tecnológico más amplio que incorpore la energía nuclear como parte de su estrategia para cumplir el objetivo climático de 2040.