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La minera analiza desprenderse de infraestructura eléctrica y de una planta desalinizadora vinculada a sus operaciones chilenas. La operación permitiría liberar capital en momentos en que el grupo prepara el desarrollo del distrito cuprífero compartido con Lundin Mining en la cordillera de San Juan.
BHP, la mayor compañía minera del mundo por capitalización bursátil, abrió una nueva etapa en su estrategia de reorganización de activos en Chile. El grupo evalúa la venta de líneas de transmisión eléctrica y de infraestructura de desalinización por un valor conjunto estimado entre US$1.500 millones y US$2.000 millones.
La decisión todavía se encuentra en análisis y no existe una transacción cerrada. Tanto la estructura de la eventual operación como sus plazos, compradores y valorización definitiva permanecen en discusión.
El movimiento, sin embargo, entrega una señal clara sobre las prioridades de capital de BHP: mantener la producción minera como núcleo del negocio, monetizar infraestructura que puede operar bajo contratos de largo plazo y concentrar recursos en nuevos proyectos de cobre.
Dentro de ese portafolio sobresale Vicuña, el distrito minero controlado en partes iguales por BHP y Lundin Mining, que integra los depósitos Josemaría y Filo del Sol en la cordillera de San Juan, junto a la frontera con la Región de Atacama.
Los activos bajo evaluación en Chile
Las líneas de transmisión involucradas podrían alcanzar una valorización de entre US$1.000 millones y US$1.300 millones. Se trata de infraestructura asociada al abastecimiento eléctrico de operaciones como Escondida, Spence y Cerro Colorado en el norte del país.
En una primera etapa, el mercado conoció antecedentes sobre la preparación de una venta de aproximadamente 1.000 kilómetros de líneas eléctricas. Posteriormente, el análisis se amplió a una planta desalinizadora, cuya valorización preliminar se ubicaría entre US$500 millones y US$700 millones.
La infraestructura hídrica constituye un activo especialmente sensible para la continuidad operacional de la minería del norte chileno. Escondida funciona con agua desalinizada y cuenta en Puerto Coloso, al sur de Antofagasta, con un sistema integrado de plantas, impulsión y tuberías que transportan el recurso hasta la faena, situada a más de 3.000 metros de altitud.
La principal instalación de desalinización fue construida con una capacidad inicial de 2.500 litros por segundo. Tras posteriores ampliaciones, el complejo de Puerto Coloso alcanzó una producción aproximada de 3.800 litros por segundo.
BHP ha invertido más de US$4.000 millones en capacidad de desalinización para sus operaciones chilenas durante las últimas dos décadas. Esta infraestructura permitió que Escondida dejara de utilizar agua fresca para fines operacionales y consolidara un modelo productivo basado en agua de mar desalinizada.
Una eventual venta no necesariamente implicaría que BHP deje de utilizar esos activos. La fórmula habitual en este tipo de transacciones contempla contratos de servicio o de suministro de largo plazo, mediante los cuales un inversionista especializado adquiere la infraestructura y la minera mantiene el acceso operacional.
Monetizar infraestructura sin abandonar Chile
La posible desinversión no representa una salida de BHP del país. La compañía mantiene en Chile su principal plataforma mundial de producción de cobre y prepara nuevas inversiones para sostener la competitividad de Escondida y Spence.
Escondida continúa siendo la mayor mina de cobre del mundo. Su sistema productivo incluye dos rajos, tres plantas concentradoras con una capacidad autorizada de 460.000 toneladas diarias, instalaciones de lixiviación, plantas desalinizadoras y un puerto propio en Coloso.
La estrategia apunta a separar la propiedad de determinados activos de infraestructura de la operación minera propiamente tal. Al vender líneas eléctricas, plantas de agua u otras instalaciones de soporte, BHP puede transformar activos inmovilizados en liquidez sin reducir necesariamente su capacidad productiva.
El modelo también permite trasladar parte de la administración, mantenimiento y financiamiento de esas instalaciones a operadores especializados. Para fondos de infraestructura, empresas eléctricas y compañías de servicios sanitarios, este tipo de activos resulta atractivo por sus contratos prolongados, demanda estable y vinculación directa con faenas de gran escala.
BHP ya ha aplicado fórmulas similares fuera de Chile. La compañía vendió una participación minoritaria en infraestructura de transmisión asociada a sus operaciones de mineral de hierro en Australia, manteniendo al mismo tiempo el uso de la red.
Vicuña concentra la nueva apuesta de crecimiento
La revisión del portafolio chileno coincide con el avance de Vicuña, uno de los mayores proyectos de cobre, oro y plata en desarrollo a nivel mundial.
BHP y Lundin Mining poseen cada una un 50% de Vicuña Corp., sociedad creada después de la adquisición de Filo Corp. y de la incorporación del proyecto Josemaría a una plataforma conjunta. La combinación busca desarrollar ambos depósitos bajo una planificación integrada, con infraestructura compartida y una ejecución escalonada.
La evaluación económica preliminar presentada en febrero contempla una inversión inicial de aproximadamente US$7.000 millones para la primera fase. El desembolso acumulado durante las distintas etapas del distrito podría alcanzar US$18.000 millones.
El plan considera avanzar durante 2026 en ingeniería, adquisición inicial de equipos, movimiento de tierras, ampliación del campamento y mejoras en los accesos. La decisión de inversión para la primera etapa se proyecta hacia fines de año, mientras que el inicio de producción está previsto para 2030.
Durante 2025 se destinaron cerca de US$400 millones al proyecto. Para 2026, la sociedad busca elevar esa cifra hasta aproximadamente US$800 millones, reflejando el paso desde una fase de exploración y definición de recursos hacia una etapa de preparación constructiva.
Un distrito de escala mundial
La planificación de Vicuña proyecta una producción promedio anual cercana a 395.000 toneladas de cobre, 711.000 onzas de oro y 22,2 millones de onzas de plata durante sus primeros 25 años completos de operación.
Estas cifras ubicarían al complejo entre las mayores operaciones polimetálicas del mundo. Durante sus primeros diez años, el distrito podría producir aproximadamente 2,5 millones de toneladas de cobre, 5,5 millones de onzas de oro y 214 millones de onzas de plata.
Su importancia radica no solo en el tamaño de los depósitos, sino también en la posibilidad de construir un nuevo polo minero en una zona cordillerana todavía sin infraestructura suficiente. El desarrollo requerirá caminos, energía, agua, campamentos, sistemas logísticos y capacidad de procesamiento a gran escala.
Aunque Josemaría y la primera fase de construcción se concentran principalmente en Argentina, el distrito posee una dimensión binacional. Filo del Sol se extiende hacia territorio chileno y el conjunto de propiedades comprende áreas en la provincia de San Juan y en la Región de Atacama.
Esa condición abre oportunidades de integración logística entre ambos países, aunque también exige coordinación en materia de permisos, tránsito fronterizo, tributación, infraestructura y aplicación del Tratado de Integración y Complementación Minera.
Capital para el próximo ciclo del cobre
La eventual venta de infraestructura en Chile debe entenderse dentro de una competencia interna por capital entre proyectos de gran tamaño. BHP enfrenta simultáneamente inversiones para mantener Escondida, desarrollar Vicuña, ampliar su negocio de potasa en Canadá y fortalecer sus operaciones de cobre en Australia.
El cobre ya representa la mayor fuente de resultados operacionales del grupo. Durante el primer semestre de su ejercicio fiscal 2026, este negocio aportó más de la mitad del resultado operacional antes de depreciaciones, amortizaciones, intereses e impuestos.
La compañía elevó además su proyección de producción de cobre para el ejercicio a un rango de entre 1,9 millones y 2 millones de toneladas, apoyada por el desempeño de sus operaciones en Chile y Australia.
En ese escenario, las líneas eléctricas y la infraestructura desalinizadora aparecen como activos capaces de generar recursos sin comprometer la propiedad de los yacimientos. Para BHP, el objetivo es reducir capital concentrado en servicios auxiliares y dirigirlo hacia depósitos que podrían sostener la producción durante varias décadas.
La operación también podría modificar el mapa de infraestructura minera en Chile. El tamaño de los activos abre espacio para fondos internacionales, empresas de transmisión, compañías sanitarias y operadores industriales interesados en contratos de largo plazo respaldados por una de las mayores plataformas cupríferas del mundo.
El proceso todavía no garantiza una venta ni confirma que todos los activos evaluados serán incluidos. Lo que sí muestra es una estrategia cada vez más definida: BHP pretende conservar el control de sus grandes recursos minerales, pero está dispuesta a desprenderse de infraestructura madura para financiar la siguiente generación de proyectos de cobre.












