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Industria Minera

Biministro de Minería: 11 de marzo y la señal que encendió alertas en Sonami

Biministro de Minería . Con esa fórmula —inusual para una industria que explica buena parte de la inversión y de las exportaciones del país— el presidente…

Biministro de Minería: 11 de marzo y la señal que encendió alertas en Sonami

Biministro de Minería. Con esa fórmula —inusual para una industria que explica buena parte de la inversión y de las exportaciones del país— el presidente electo José Antonio Kast reordenó a última hora el diseño de su gabinete y trasladó la conducción del sector a un “doble timón” encabezado por Daniel Mas, hoy vicepresidente de la CPC. El movimiento dejó en suspenso el nombre que el propio mercado ya daba por instalado para Minería, Santiago Montt (hasta ahora CEO de Los Andes Copper), y abrió un flanco inmediato con los gremios. En una declaración recogida por Pulso, el presidente de la Sociedad Nacional de Minería, Jorge Riesco, fue explícito: no comparten que la cartera quede en manos de un biministro, aunque esperan una conducción “adecuada” dado el tamaño de la agenda pendiente. En paralelo, la Cámara Minera de Chile endureció el tono y cuestionó que el sector quede liderado por un profesional sin trayectoria directa en minería, instalando una discusión que va más allá de los nombres: cuánto peso político tendrá el rubro a contar del 11 de marzo de 2026, y si el Estado será capaz de destrabar inversión sin retroceder en estándares ambientales y de seguridad.

Un ministerio en disputa: el costo de diluir prioridades

La resistencia gremial no es un gesto simbólico: refleja el temor a que Minería pierda capacidad ejecutiva justo cuando el ciclo de proyectos exige certezas. En la industria, la cartera es vista como un “nodo” que articula permisos, coordinación con servicios, relación con comunidades y señales regulatorias. Por eso, la frase de Sonami —“no compartimos” el biministerio— apunta al riesgo de que la minería compita por tiempo político con la agenda económica general, más todavía en un escenario de precios y volatilidad que obliga a leer el mercado con lupa: basta mirar cómo el cobre corrige tras máximos recientes, como se describe en REDIMIN en el análisis sobre la caída de 0,4% desde el récord de US$13.407. A eso se suma un frente externo que puede alterar márgenes y decisiones de inversión, visible en el debate sobre aranceles de EE.UU. al cobre chileno. En esa trama, la discusión de fondo es si Minería tendrá “dedicación exclusiva” para mover la aguja en productividad, competitividad y atracción de capital.

La agenda pendiente que Sonami puso sobre la mesa

La declaración de Riesco no se quedó en la forma. Puso sobre la mesa un listado de tareas que, a juicio del gremio, define el pulso de la próxima administración: menos fricción para proyectos, más claridad regulatoria y señales que permitan crecer sin desordenar el sistema. En términos prácticos, el mensaje se traduce en prioridades como:

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  • Agilizar la tramitación con mayor certeza jurídica, resguardando estándares ambientales y de seguridad.

  • Medidas para pequeña y mediana minería, incluyendo revisión de umbrales que hoy limitan su desarrollo.

  • Modernización de patentes y concesiones, evitando distorsiones y entregando señales consistentes a la inversión.

  • Fortalecer capacidades públicas para acompañar la ola de proyectos, desde permisos hasta fiscalización.

  • Cerrar brechas industriales, donde iniciativas como la modernización de la fundición de Enami en Atacama son un termómetro de competitividad y valor agregado.

El punto es que esta agenda requiere gestión diaria y coordinación fina. Y ahí aparece la duda central: ¿habrá foco suficiente con un biministerio?

Daniel Mas: credenciales gremiales y el desafío de hablar “minería”

La designación de Daniel Mas instala un perfil con redes empresariales y trayectoria gremial, pero con un flanco evidente: el “lenguaje” del sector minero. La Cámara Minera de Chile lo planteó sin rodeos en su crítica, recogida también por Pulso, al lamentar que Minería no quedara en manos de un especialista del rubro. El debate, sin embargo, no se agota en el currículum; toca la capacidad de conducir una industria que hoy enfrenta simultáneamente presión por productividad, licencia social, exigencias ambientales y déficit de capital humano. En REDIMIN ese último punto se expresa con claridad en la alerta sobre la búsqueda de técnicos para enfrentar el recambio laboral, una variable que condiciona desde la continuidad operacional hasta la velocidad de nuevas inversiones. Para Mas, el desafío político-técnico será doble: demostrar dominio del ecosistema minero —permisos, relaciones territoriales, costos y cadena de valor— y, al mismo tiempo, evitar que Minería quede subordinada a prioridades coyunturales de la cartera económica.

El caso Montt: cuando una señal corporativa cambia el tablero

El episodio que antecede al biministerio explica parte del ruido: la salida de Santiago Montt se dio por instalada y luego se desarmó. La propia compañía informó en un comunicado que Montt había sido designado “Minister of Mines” y presentó su renuncia como CEO, señalando además una transición ordenada en la empresa. En Chile, Montt había ganado tracción como opción por su trayectoria y por estar al frente de Vizcachitas, en un contexto donde el sector buscaba una conducción técnica; esa lectura había quedado retratada en REDIMIN en el perfil sobre la valoración de su experiencia antes del nuevo gobierno. Pero la secuencia —anuncio corporativo antes de la formalización política— terminó gatillando un giro de último minuto que, en la práctica, trasladó la conversación desde “quién” a “cómo”: cómo se priorizará Minería, cómo se destrabará inversión y cómo se ordenará una agenda que los gremios consideran crítica para el crecimiento.