
La reciente disminución en las reservas de plata en los dos principales centros de comercio de metales preciosos ha atraído la atención de analistas e inversores. Según datos de la CME Group y de la LBMA, los inventarios registrados del metal han caído a niveles que refuerzan la narrativa de un suministro cada vez más ajustado, a pesar de que las definiciones de "oferta disponible" varían en los diferentes mercados. Desde mayo de 2020, los inventarios en el COMEX de Nueva York han disminuido más de un 75%, situándose en aproximadamente 79.9 millones de onzas. En Londres, las tenencias reportadas por la LBMA se cifran en 27,454 toneladas (cerca de 883 millones de onzas), un 20% menos que el récord establecido en enero de 2021.
Inventarios y precios: las dinámicas del mercado
Philip Newman, director general de Metals Focus, advirtió que el año 2026 podría ser el sexto consecutivo en que el mercado de plata experimenta un déficit. La proyección del World Silver Survey estima una escasez de 46.3 millones de onzas, lo cual ha llevado a reflexionar sobre las razones detrás de este aparente desajuste entre la oferta y la demanda. Desde 2021, han sido retirados aproximadamente 762 millones de onzas de los inventarios, en un contexto donde la demanda industrial también busca optimizar el uso del metal.
En contraste, Jeffrey Christian, socio gerente del CPM Group, cuestiona la visión simplista de un déficit estructural. Según él, muchas cifras sobre la escasez dependen de cómo se contabilizan los flujos de inversión y movimientos de inventario. Tales flujos pueden distorsionar la real percepción de la disponibilidad de plata en el mercado. Esto resalta la importancia de identificar qué parte de las reservas están destinadas a la inversión o están vinculadas a diferentes segmentos de la economía.
El rol de los inventarios fuera de los mercados regulados
Uno de los puntos a destacar es que los inventarios de plata no siempre están reflejados en las cifras oficiales. Christian subraya que la mayoría de la plata puede estar en manos de inversores o en inventarios de trabajo. Por tanto, tanto los datos de la LBMA como los de COMEX, aunque útiles, representan solo una fracción de las reservas totales. Esto complica la directa comparación entre ambas fuentes de información y plantea la necesidad de una mejor comprensión sobre cómo se distribuyen y utilizan estos recursos en el contexto industrial y comercial.
Además de esto, Christian señala que hay billones de onzas de plata que están en forma de joyería, electrónicos y otros artículos de valor que pueden ser refinados y reingresados al mercado. Esto alega que, en períodos de precios altos, algunos metales son reintroducidos en el comercio, como se vio en 1979-1980 y en 2008-2010, cuando grandes cantidades de plata regresaron al mercado.
Por ahora, el precio de la plata se ha mantenido en un rango dinámico. Tras breves momentos en que alcanzó los $121 por onza en enero, las cotizaciones han revisado y se ubican aproximadamente en $75 por onza, un aumento significativo desde los $33 por onza de hace un año. Esta fluctuación ha sido acompañada de una volatilidad en el mercado físico, exacerbada por la transferencia de metales desde Londres hacia Nueva York, lo cual también ha complicado las condiciones del mercado.
Perspectivas a futuro para el mercado de plata
La situación actual invita a considerar el papel de la fabricación industrial, que se ha pronosticado que caerá un 3% este año. Esto podría tener implicaciones en el uso de plata y en la forma en que los fabricantes abordan la situación. La búsqueda de alternativas al uso de plata, debido a su precio elevado, es un indicador de cómo los actores del mercado están reaccionando ante las condiciones cambiantes.
Por otro lado, los comportamientos de inversión también seguirán influyendo en el equilibrio de la oferta y demanda. Los inversores deben analizar cuidadosamente cómo la percepción de escasez puede alterar sus decisiones de compra y venta. En conclusión, aunque la narrativa actual apunta hacia un suministro restringido de plata, las complejidades del mercado y las dinámicas de los inventarios sugieren que la solución a la aparente escasez puede ser una cuestión más de gestión y estrategia que de una falta real del metal en el mercado.






