
La llegada de Bernardo Fontaine a la presidencia del directorio marca una nueva etapa para Codelco, con foco en gobernanza, control financiero, producción y transparencia operacional.
El cambio en la presidencia del directorio de Codelco no es solo un relevo administrativo. La salida de Máximo Pacheco y la designación de Bernardo Fontaine abren una fase más exigente para la estatal, en medio de presión por resultados productivos, alto endeudamiento, ejecución de proyectos estructurales y cuestionamientos sobre la consistencia de cifras operacionales.
Según informó Reuters, Fontaine asumirá la presidencia del directorio el 26 de mayo de 2026, junto con la incorporación de Luz Granier y Alejandro Canut a la mesa de la cuprífera. El movimiento ocurre en un momento en que Codelco sigue siendo clave para la oferta chilena de cobre, pero enfrenta una combinación compleja: minas maduras, costos altos, inversiones intensivas y necesidad de recuperar producción.
Un cambio con señal política y empresarial
La presidencia de Codelco es uno de los cargos más sensibles dentro de las empresas estatales chilenas. La compañía no solo opera yacimientos estratégicos para el país, sino que también incide en ingresos fiscales, empleo regional, demanda de proveedores, inversión minera y posicionamiento de Chile en el mercado mundial del cobre.
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Casa Matriz CODELCO, 2019
La llegada de Fontaine puede leerse como una señal de mayor énfasis en disciplina financiera, control de gestión y revisión de procesos internos. El nuevo directorio recibirá una empresa que viene de cerrar 2025 con mejores resultados financieros, pero todavía bajo presión por su capacidad de transformar inversión en mayor producción.
Codelco informó en sus resultados 2025 un Ebitda de US$6.670 millones, una utilidad consolidada de US$2.423 millones y un aporte al Fisco de US$1.778 millones. Sin embargo, la recuperación productiva fue acotada: la producción propia llegó a 1.334.445 toneladas métricas finas, apenas 0,5% más que en 2024.
Qué cambia para la estatal
El cambio de presidencia implica una nueva conducción política y estratégica del directorio, pero no modifica por sí solo los problemas estructurales de Codelco. La estatal deberá seguir ejecutando proyectos de largo plazo, sostener operaciones antiguas, recuperar niveles de producción y responder a exigencias crecientes de transparencia.
La diferencia estará en la prioridad que el nuevo directorio dé a la revisión de cifras, auditorías, control presupuestario y desempeño de las divisiones. Reuters informó que los nuevos directores tendrán un mandato especial para impulsar una investigación y auditoría externa asociada a cuestionamientos sobre reportes de producción.
Ese punto será central. Para una minera estatal que se financia en mercados internacionales y ejecuta inversiones de miles de millones de dólares, la confianza en sus cifras es un activo crítico. Una duda sobre producción no solo afecta la discusión interna; también puede impactar la percepción de inversionistas, clasificadoras de riesgo, autoridades y proveedores.
Producción: el desafío que definirá la gestión
El principal indicador con que será evaluada la nueva etapa será la producción. Codelco ha enfrentado varios años de menores leyes, envejecimiento de yacimientos, retrasos en proyectos estructurales y dificultades operacionales en divisiones clave.
En 2025, la compañía logró estabilizar parcialmente su producción propia, pero con resultados dispares entre operaciones. Ministro Hales, Radomiro Tomic y Salvador aportaron al alza, mientras que El Teniente, Chuquicamata y Gabriela Mistral registraron caídas relevantes.
La meta de fondo es más exigente: Codelco mantiene el objetivo de recuperar producción hacia niveles cercanos a 1,7 millones de toneladas anuales hacia 2030. Para lograrlo, no basta con aumentar inversión. La estatal necesita que proyectos como Rajo Inca, la cartera de El Teniente, Chuquicamata Subterránea, la desaladora y otros desarrollos estructurales entren en régimen sin nuevos retrasos significativos.
Deuda: el margen financiero sigue estrecho
El segundo eje será la deuda. En su reporte operacional y financiero 2025, Codelco informó una deuda financiera neta de US$25.117 millones, frente a US$22.413 millones en 2024. La deuda financiera bruta alcanzó US$26.300 millones.
El indicador deuda financiera neta sobre Ebitda ajustado bajó de 4,1 veces a 3,8 veces, pero el volumen absoluto de compromisos sigue siendo alto para una empresa que necesita mantener una cartera intensiva en capital.
Esa será una de las tensiones centrales para Fontaine: reducir presión financiera sin frenar inversiones necesarias para sostener la producción futura. En minería, postergar proyectos estructurales puede aliviar caja en el corto plazo, pero aumentar riesgos operacionales y productivos en el mediano plazo.
Auditoría y transparencia: una prueba de confianza
La auditoría anunciada será una de las primeras pruebas políticas y corporativas del nuevo directorio. Si confirma inconsistencias, Codelco deberá explicar su origen, corregir procedimientos y reforzar controles. Si descarta problemas de fondo, igualmente tendrá que demostrar que sus sistemas de reporte son robustos y comparables con los estándares de una gran minera global.
Para la industria, este punto es relevante porque Codelco opera como referencia nacional. Sus cifras influyen en estimaciones de producción chilena, proyecciones fiscales, análisis de mercado y expectativas sobre oferta de cobre. En un ciclo marcado por demanda energética, electrificación, redes, inteligencia artificial e infraestructura, la confiabilidad de la producción chilena cobra mayor peso.
Qué significa para proveedores, regiones y mercado
El cambio de presidencia también será observado por proveedores, trabajadores y regiones mineras. Codelco es uno de los mayores motores de contratación de bienes, servicios, ingeniería, construcción, mantenimiento, energía, transporte y tecnología minera del país.
Una gestión con foco en control presupuestario podría traducirse en mayor exigencia sobre contratos, plazos, productividad y desempeño de proveedores. A la vez, la continuidad de proyectos estructurales seguirá siendo clave para empleo, inversión regional y encadenamientos productivos, especialmente en Antofagasta, Atacama, Valparaíso y O’Higgins.
Para el mercado del cobre, el mensaje es igualmente relevante. Chile necesita sostener su posición como principal productor mundial, y Codelco continúa siendo una pieza decisiva de esa oferta. Si la estatal recupera producción, mejora su disciplina financiera y despeja dudas de gobernanza, refuerza la posición minera del país. Si no lo logra, aumentará la presión sobre inversión privada, nuevos proyectos y permisos.
Datos clave
Empresa: Codelco.
Nuevo presidente del directorio: Bernardo Fontaine.
Fecha de inicio informada: 26 de mayo de 2026.
Presidente saliente: Máximo Pacheco.
Producción propia 2025: 1.334.445 toneladas métricas finas.
Producción total 2025: 1.439.732 toneladas métricas finas.
Ebitda 2025: US$6.670 millones.
Utilidad consolidada 2025: US$2.423 millones.
Aporte al Fisco 2025: US$1.778 millones.
Deuda financiera neta 2025: US$25.117 millones.
Lo que viene para Codelco
La nueva presidencia tendrá poco margen para una transición lenta. La estatal necesita entregar señales tempranas sobre auditoría, control de deuda, ejecución de proyectos y recuperación productiva. También deberá mantener una relación fluida con el Gobierno, el Congreso, los trabajadores, las comunidades y los mercados financieros.
El cambio en Codelco significa, en la práctica, una revisión de prioridades en la principal empresa minera del Estado. La pregunta que observará la industria no será solo quién preside el directorio, sino si la nueva conducción logra convertir gobernanza, inversión y control financiero en más producción, mayor confianza y una operación sostenible para la próxima década.








