
El nuevo presidente del directorio de Codelco ordenó su primera hoja de ruta en torno a seguridad, aportes al Fisco sin más deuda, transparencia interna y sostenibilidad. Detrás de esos ejes hay una meta común: reconstruir confianza y disciplina operacional en la estatal.
Bernardo Fontaine inició su gestión en Codelco con cuatro objetivos que funcionan como una señal política, financiera y operacional para la mayor empresa minera estatal del país. En su primera sesión como presidente del directorio, la compañía informó que la nueva mesa acordó como pilares estratégicos la seguridad, la maximización de aportes al Fisco sin aumentar la deuda, el orden interno con transparencia y la sostenibilidad operacional, económica, ambiental y social.
La definición no aparece en un momento neutro. Fontaine llega a la presidencia del directorio en medio de menor producción, mayores costos, revisión de cifras productivas, tensión con trabajadores por incentivos variables y presión para que la estatal vuelva a demostrar capacidad de ejecución en sus proyectos estructurales.
Primer objetivo: seguridad para recuperar continuidad operacional
El primer mensaje de Fontaine fue “seguridad y más seguridad”. No es solo una declaración preventiva. El objetivo de fondo es reinstalar la seguridad como condición para producir, y no como una variable subordinada a las metas de tonelaje.
Codelco informó que el directorio constituyó un Comité de Seguridad El Teniente, integrado por Eduardo Bitrán, Ricardo Álvarez y Alejandro Canut de Bon, para hacer seguimiento a materias vinculadas al accidente del 31 de julio de 2025. Además, el Comité de Sustentabilidad pasará a llamarse Comité de Seguridad y Sostenibilidad, según comunicó la estatal en su nota sobre el primer directorio encabezado por Fontaine.
Lo que busca lograr este eje es claro: reducir riesgos críticos, ordenar protocolos, reforzar supervisión y evitar que un evento mayor vuelva a paralizar o limitar operaciones relevantes. El Teniente, una de las divisiones clave de Codelco, siguió afectada en el primer trimestre por el accidente fatal del año anterior, con una caída productiva de 26%, de acuerdo con los resultados trimestrales informados por la corporación.
En minería subterránea de gran escala, seguridad y producción están directamente conectadas. Si la estatal no estabiliza sus estándares operacionales, cualquier plan de recuperación de toneladas queda expuesto a detenciones, restricciones internas, investigaciones, menor productividad y deterioro reputacional.
Segundo objetivo: aportar más al Fisco sin seguir cargando deuda
El segundo objetivo apunta al corazón financiero de Codelco: maximizar los aportes al Fisco, pero sin aumentar la deuda. En términos prácticos, Fontaine busca que la estatal genere más excedentes para Chile sin depender de un mayor apalancamiento para sostener inversiones, continuidad operacional o proyectos estructurales.
La tensión es evidente. Codelco debe financiar una cartera compleja de inversiones, enfrentar faenas maduras, menores leyes, alzas de costos y compromisos estructurales, pero al mismo tiempo se le exige transferir recursos al Estado. Por eso, el mensaje de “sin aumentar la deuda” implica una búsqueda de mayor disciplina de capital: revisar inversiones, priorizar proyectos, controlar costos y mejorar generación de caja.
En el primer trimestre de 2026, Codelco informó un EBITDA de US$2.143 millones y aportes al Estado por US$430 millones. Sin embargo, la producción propia cayó 8,1%, hasta 272 mil toneladas métricas finas, y el costo directo C1 subió 10%, hasta 231,8 centavos de dólar por libra.
El objetivo real no es solo entregar más recursos al Estado; es demostrar que Codelco puede hacerlo con una operación más eficiente y no con una estructura financiera cada vez más presionada.
Tercer objetivo: ordenar la casa y recuperar confianza interna y externa
El tercer eje —“ordenar la casa con mano firme y transparencia”— es el más sensible desde el punto de vista institucional. Fontaine busca cerrar el flanco abierto por las desviaciones detectadas en los reportes de producción y por cuestionamientos sobre gestión interna.
Codelco informó que el directorio encargó al Comité de Auditoría, Compensaciones y Ética contratar y conducir una auditoría forense externa para abordar el cálculo de la producción 2024-2025 y los costos asociados a la renovación del edificio de Casa Matriz.
Este punto se conecta directamente con la auditoría interna que detectó desviaciones en el reconocimiento de producción 2025. Según informó la empresa al comunicar las medidas adoptadas, la revisión identificó 20 mil toneladas métricas finas contenidas en óxidos de Chuquicamata y 6.875 toneladas contenidas en arsenito de calcio de Ministro Hales que no cumplían plenamente las condiciones internas para ser consideradas productos terminados.
La compañía señaló que esas desviaciones equivalían en conjunto a cerca de 2% de la producción propia informada para el año, y que tuvieron efectos sobre el cálculo de metas e incentivos corporativos. También informó la desvinculación de un ejecutivo, medidas disciplinarias, revisión de normativa interna y una denuncia ante el Ministerio Público.
Lo que Fontaine busca con este objetivo es separar la discusión productiva de cualquier duda sobre la calidad de la información corporativa. Para una empresa estatal que emite deuda, reporta al mercado, negocia con sindicatos, ejecuta megaproyectos y define aportes fiscales, la credibilidad de los datos es un activo central.
Cuarto objetivo: sostenibilidad para sostener la operación y la licencia social
El cuarto objetivo es la sostenibilidad operacional, económica, ambiental y social. Aunque puede sonar amplio, en Codelco tiene una lectura muy concreta: producir más cobre, con menor riesgo ambiental, mayor aceptación territorial, más eficiencia energética, menor presión hídrica y relaciones laborales viables.
Este eje busca evitar que la sostenibilidad quede reducida a reportes ESG o compromisos de largo plazo. En una minera estatal, la sostenibilidad se mide en continuidad de faenas, cumplimiento ambiental, seguridad de depósitos de relaves, disponibilidad de agua, relación con comunidades, calidad del empleo, productividad y capacidad de mantener operaciones por décadas.
La propia Codelco señaló que el nuevo directorio enfatizó la necesidad de reforzar la disciplina operacional, revisar rigurosamente las inversiones e impulsar alianzas público-privadas y nuevas formas de gestión para fortalecer sus capacidades.
La sostenibilidad, en este caso, también es una respuesta a la madurez de los yacimientos. Codelco necesita extender la vida útil de activos complejos, desarrollar minería subterránea, mejorar procesamiento de minerales de menor ley y ejecutar proyectos sin repetir sobrecostos, atrasos o brechas operacionales.
Qué busca Fontaine con los cuatro objetivos
| Objetivo declarado | Qué busca lograr en la práctica | Riesgo que intenta contener |
|---|---|---|
| Seguridad y más seguridad | Recuperar continuidad operacional y reducir eventos críticos | Accidentes, paralizaciones, restricciones operacionales y pérdida de confianza |
| Aportes al Fisco sin más deuda | Mejorar generación de caja y disciplina financiera | Mayor endeudamiento, menor flexibilidad de inversión y presión fiscal |
| Orden interno y transparencia | Reforzar controles, datos productivos y gobierno corporativo | Dudas sobre reportes, incentivos, auditorías y gestión interna |
| Sostenibilidad operacional, económica, ambiental y social | Asegurar producción viable de largo plazo | Conflictos sociales, permisos, costos ambientales, agua, energía y desgaste de activos |
La lectura industrial
La hoja de ruta de Fontaine apunta a un cambio de tono en Codelco. No parte desde una promesa de expansión agresiva ni desde un anuncio de inversión específico, sino desde una idea de control: controlar riesgos, costos, deuda, información, proyectos y legitimidad pública.
Ese orden es relevante porque la estatal enfrenta simultáneamente tres presiones. La primera es productiva: debe recuperar toneladas tras años de debilidad y un primer trimestre complejo. La segunda es financiera: necesita aportar al Estado sin seguir elevando su exposición de deuda. La tercera es institucional: debe despejar dudas sobre reportes internos y demostrar que su gobierno corporativo puede corregir fallas sin deteriorar la operación.
Los cuatro objetivos buscan, en el fondo, que Codelco vuelva a ser percibida como una empresa capaz de producir más, con información confiable, estándares seguros y una estructura financiera sostenible.
El desafío que queda por resolver
La dificultad para Fontaine será convertir esos cuatro principios en decisiones medibles. Seguridad deberá traducirse en indicadores críticos y continuidad operacional; disciplina financiera, en menores costos y mejor priorización de capital; transparencia, en auditorías concluidas y normas corregidas; sostenibilidad, en permisos, proyectos, relación laboral y desempeño ambiental verificable.
El próximo punto de atención estará en la auditoría forense, la evolución de la producción durante el año y la capacidad del directorio para ejecutar cambios sin abrir una crisis laboral mayor. Fontaine no solo está intentando ordenar Codelco: está buscando recuperar la confianza en la capacidad de la estatal para sostener el negocio del cobre en el ciclo de precios más favorable de los últimos años.












