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Industria Minera

CAP vende activos de Huachipato a Aceros AZA por US$130 millones y entra al 15% de la propiedad

CAP S.A. vendió el 100% de los activos de la Compañía Siderúrgica Huachipato a Aceros AZA por US$130 millones, marcando un nuevo rumbo industrial en Talcahuano tras la suspensión de operaciones.

CAP vende activos de Huachipato a Aceros AZA por US$130 millones y entra al 15% de la propiedad

La operación abre una nueva etapa para el complejo siderúrgico de Talcahuano, tras la suspensión de Huachipato. Parte del pago dependerá de la reactivación de unidades productivas y de un proyecto de acería eléctrica.

CAP S.A. acordó con Aceros AZA la venta del 100% de los activos de la Compañía Siderúrgica Huachipato por US$130 millones, en una operación que además considera el ingreso del grupo minero-industrial al 15% de la propiedad de AZA.

El acuerdo fue informado a la Comisión para el Mercado Financiero mediante un contrato de promesa, según reportó Pulso de La Tercera. La transacción busca combinar activos siderúrgicos y avanzar en un plan de reconversión industrial en el distrito de Huachipato, en la Región del Biobío.

Qué contempla el acuerdo entre CAP y Aceros AZA

La operación considera que CAP traspase los activos siderúrgicos de Compañía Siderúrgica Huachipato a Aceros AZA por un valor total de US$130 millones. Sin embargo, el pago no se estructura solo en efectivo inmediato.

De acuerdo con los antecedentes informados, US$62,5 millones serán pagados por AZA a cambio del ingreso de CAP al 15% de la propiedad de la compañía. Esa participación podría entregar a CAP el derecho a elegir al menos un director, e incluso dos, según las condiciones de gobierno corporativo asociadas a la operación.

Otro tramo relevante corresponde a US$42,5 millones, monto que será contingente a la puesta en marcha de unidades de laminación existentes en terrenos de Compañía Siderúrgica Huachipato y al desarrollo de un proyecto de acería eléctrica dentro del complejo industrial.

Por qué Huachipato vuelve al centro del debate industrial

La operación llega después de uno de los episodios más complejos para la industria siderúrgica chilena. En 2024, CAP informó la suspensión indefinida de las operaciones siderúrgicas de Huachipato, argumentando la falta de condiciones estructurales para competir y el impacto financiero acumulado de la filial.

En sus resultados de junio de 2024, el Grupo CAP señaló que Compañía Siderúrgica Huachipato registró una pérdida de US$412,4 millones en el primer semestre de ese año, afectada por deterioro de activos, castigo de inventarios y gastos de reestructuración asociados a la suspensión operacional.

Ese antecedente explica la relevancia del acuerdo: no se trata solo de una compraventa de activos, sino de un intento por dar uso industrial a instalaciones que quedaron suspendidas o en desuso tras el cierre de la producción tradicional de acero en Talcahuano.

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Qué significa la acería eléctrica

El punto más relevante del plan es la posibilidad de desarrollar una acería eléctrica, un modelo distinto al esquema tradicional de altos hornos que marcó históricamente a Huachipato. Este tipo de proyecto suele estar asociado al uso de chatarra ferrosa como insumo y a procesos con menor intensidad de emisiones que la producción convencional, aunque los detalles técnicos, plazos de inversión y capacidad productiva deberán ser confirmados por las compañías.

Aceros AZA opera en Chile con foco en producción de acero a partir de reciclaje de chatarra y economía circular, según información pública de la propia compañía en su sitio oficial AZA Acero Sostenible. La eventual integración con activos de Huachipato podría reforzar esa línea industrial, pero la reactivación efectiva dependerá de la ejecución del plan de negocios y de las condiciones establecidas en el contrato.

Impacto para Biobío y la cadena productiva

Para la Región del Biobío, el acuerdo tiene una lectura económica y laboral relevante. Huachipato fue durante décadas uno de los símbolos industriales de Talcahuano y su suspensión golpeó a trabajadores, proveedores, servicios asociados y al ecosistema productivo local.

La operación no implica por sí sola una reapertura inmediata de toda la antigua siderúrgica. Lo que abre es una ruta de reconversión de parte de los activos, con foco en unidades de laminación y en un nuevo proyecto industrial. Por eso, el dato clave no será solo el monto de la compraventa, sino la velocidad con que AZA y CAP logren transformar el acuerdo en inversión, producción y actividad económica concreta.

Qué falta para que la operación se materialice

El acuerdo informado corresponde a un contrato de promesa, por lo que todavía deben cumplirse condiciones para concretar la transacción. Además, una parte del pago está vinculada al avance de proyectos productivos específicos, lo que introduce plazos y riesgos de ejecución.

También será necesario observar eventuales revisiones regulatorias, autorizaciones operacionales, definiciones ambientales, permisos sectoriales y la estructura final de la sociedad resultante. En este tipo de operaciones industriales, los anuncios financieros suelen ser el primer paso; la reactivación física de plantas, líneas de producción y empleo requiere etapas posteriores.

Qué observar ahora

El mercado y la Región del Biobío deberán seguir tres señales: la firma definitiva de la compraventa, el calendario de inversión en la acería eléctrica y la eventual puesta en marcha de las unidades de laminación existentes.

El acuerdo marca un giro para Huachipato: CAP sale de los activos siderúrgicos tradicionales, pero permanece vinculada al negocio a través de una participación en AZA. Para trabajadores, proveedores y empresas del Biobío, la pregunta práctica será si esta reconversión logra transformar activos detenidos en nueva actividad industrial sostenible en Talcahuano.