Industria Minera

Centros de datos consumirían 1.200 TWh en 2035 y aumentan presión sobre cobre y minerales críticos

La creciente demanda de energía por parte de los centros de datos, impulsada por la inteligencia artificial, podría elevar el consumo eléctrico global a 1.200 TWh en 2035, intensificando la necesidad

Centros de datos consumirían 1.200 TWh en 2035 y aumentan presión sobre cobre y minerales críticos
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La expansión de la inteligencia artificial podría llevar el consumo eléctrico mundial de los centros de datos desde 485 TWh en 2025 hasta unos 1.200 TWh en 2035. El crecimiento requerirá nuevas redes, servidores, almacenamiento y generación eléctrica, elevando el uso de cobre, aluminio, silicio, galio, tierras raras y otros minerales.

El rápido crecimiento de la infraestructura necesaria para desarrollar y operar sistemas de inteligencia artificial está abriendo un nuevo frente de demanda para la industria minera. Los centros de datos consumieron cerca de 485 teravatios-hora (TWh) de electricidad durante 2025 y podrían aproximarse a los 950 TWh en 2030, antes de alcanzar alrededor de 1.200 TWh hacia 2035, de acuerdo con las proyecciones centrales de la Agencia Internacional de Energía (AIE).

La magnitud fue abordada por Vinio Floris, Senior Fellow de Harvard University, durante una edición de Jueves Minero organizada el 24 de septiembre por el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP). El especialista comparó los 1.200 TWh proyectados para 2035 con los aproximadamente 61 TWh de generación eléctrica anual de Perú: el consumo mundial de los centros de datos equivaldría a casi 20 veces esa cantidad.

La expansión no responde exclusivamente a la inteligencia artificial. Los servicios digitales tradicionales, almacenamiento en la nube y procesamiento de datos también continúan creciendo. Sin embargo, la AIE identifica a la IA como el principal impulsor del aumento previsto durante esta década y estima que el consumo de los centros específicamente orientados a inteligencia artificial se triplicará entre 2025 y 2030.

Más infraestructura significa más minerales

Aunque buena parte de los servicios digitales son consumidos de manera virtual, su funcionamiento depende de instalaciones físicas intensivas en equipos eléctricos y electrónicos.

La construcción y ampliación de centros de datos requiere cobre, aluminio, silicio, galio, tierras raras y materiales utilizados en baterías, además de grandes volúmenes de acero y concreto. Estos materiales son necesarios tanto dentro de los servidores como en sistemas de alimentación eléctrica, transformadores, transmisión, almacenamiento energético y conexiones con las redes.

El cobre tiene un papel particularmente relevante debido a su uso en cableado, distribución de electricidad, transformadores, sistemas de refrigeración y expansión de redes. El impacto de los centros de datos se suma, además, a otras fuentes estructurales de demanda del metal, como la electrificación, las energías renovables y el desarrollo de redes eléctricas.

La AIE ya proyecta que, considerando el conjunto de usos mundiales del cobre y los proyectos de producción actualmente previstos, podría persistir hacia 2035 una brecha cercana al 25% entre la oferta minera esperada y los requerimientos proyectados. Esa estimación no se explica únicamente por la inteligencia artificial, pero muestra que la expansión digital está apareciendo en un mercado que ya enfrenta dificultades para desarrollar nueva oferta al ritmo de la demanda.

Otros materiales también presentan riesgos de suministro. En el caso del galio, utilizado en componentes electrónicos y semiconductores, la AIE estima que la demanda de los centros de datos podría representar hacia 2030 hasta el 10% de la actual producción mundial, en un mercado cuya refinación está fuertemente concentrada en China.

Perú busca posicionarse ante la expansión digital

Durante su exposición en Lima, Floris sostuvo que Perú produce actualmente cinco de los nueve minerales incluidos en la canasta que presentó como necesaria para la economía digital, lo que, a su juicio, entrega al país una oportunidad de integrarse con mayor profundidad a la cadena de suministro de infraestructura tecnológica.

El especialista planteó que capturar esa oportunidad requeriría acelerar proyectos mineros y avanzar hacia actividades de mayor valor agregado, incluyendo refinación, fundición y recuperación de subproductos.

El desafío no consiste únicamente en extraer más minerales. Las nuevas minas, plantas de procesamiento y fundiciones también requieren grandes cantidades de electricidad y agua, mientras que los centros de datos están compitiendo por capacidad eléctrica en distintos mercados.

La expansión simultánea de minería, redes eléctricas, energías renovables y centros de datos podría aumentar así la presión sobre infraestructura que en muchos países ya enfrenta largos tiempos de desarrollo.

Las grandes tecnológicas aceleran sus inversiones

Las cifras de inversión muestran la velocidad del proceso. La AIE calcula que el gasto de capital conjunto de cinco de las mayores empresas tecnológicas superó los US$400.000 millones durante 2025 y estima que podría aumentar otro 75% en 2026. El organismo advierte, sin embargo, que no todos los proyectos anunciados necesariamente llegarán a materializarse.

La capacidad instalada de los centros especializados en inteligencia artificial también ha crecido rápidamente. El seguimiento realizado por la AIE muestra que la capacidad de estas instalaciones más que se triplicó durante un período de 18 meses.

Este crecimiento está aumentando además la densidad energética de los equipos. Los servidores representan en promedio cerca del 60% del consumo eléctrico de los centros de datos modernos, aunque la distribución varía considerablemente entre instalaciones. La refrigeración, los sistemas de respaldo y otra infraestructura completan una parte relevante de la demanda.

La expansión de la IA también está acelerando el uso de baterías. La AIE proyecta que los centros de datos podrían incorporar entre 20 y 25 GW de almacenamiento en baterías hacia 2030, principalmente para gestionar variaciones de carga y reforzar la continuidad del suministro.

Una proyección con alta incertidumbre

Los 1.200 TWh previstos para 2035 no constituyen un consumo asegurado. La velocidad de expansión dependerá del crecimiento de la inteligencia artificial, las mejoras de eficiencia de chips y software, la disponibilidad de electricidad, el acceso a redes y las restricciones de las cadenas de suministro.

La propia AIE advierte que después de 2030 aumenta considerablemente la incertidumbre de las proyecciones. Un despliegue más rápido de la IA podría empujar el consumo por encima del escenario central, mientras que mejoras tecnológicas, menores inversiones o dificultades para conectar nuevos proyectos al sistema eléctrico podrían reducirlo.

Lo que aparece con mayor claridad es el vínculo creciente entre la industria digital y sectores tradicionalmente considerados físicos. Servidores, redes, transformadores, baterías y nuevas centrales eléctricas requieren materias primas, lo que incorpora a la inteligencia artificial como un nuevo componente de la demanda futura por minerales.

Para países productores de cobre como Perú —y también para otros grandes distritos mineros de América Latina— el crecimiento de los centros de datos amplía las perspectivas de demanda, pero también refuerza la presión por desarrollar nueva oferta minera, infraestructura eléctrica y capacidad de procesamiento antes de que las restricciones de suministro se conviertan en un cuello de botella para la expansión tecnológica.