Industria Minera

Super Copper prueba proceso CuPRiX para recuperar cobre y reutilizar agua en circuitos mineros

Super Copper Corp. avanza en la recuperación de cobre y tratamiento de agua con su innovador proceso CuPRiX, que promete mejorar la eficiencia en la minería cuprífera.

Super Copper prueba proceso CuPRiX para recuperar cobre y reutilizar agua en circuitos mineros
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La primera demostración de laboratorio logró separar material desde una solución ácida con cobre y recuperarlo mediante filtración. La tecnología entra ahora a una fase cuantitativa que deberá determinar recuperación, selectividad, consumo de reactivos y costos.

Super Copper Corp. dio un primer paso experimental con CuPRiX, una tecnología basada en una formulación de biopolímeros que busca recuperar cobre desde soluciones de proceso y, al mismo tiempo, mejorar las condiciones del agua para su eventual reutilización en operaciones mineras.

La demostración fue realizada durante agosto de 2026 en el laboratorio conjunto de Super Copper y MetaFLO Technologies en São Paulo, Brasil. El ensayo permitió formar un sólido sedimentable y filtrable a partir de una solución fuertemente ácida que contenía cobre, validando de manera visual el principio básico sobre el cual se está desarrollando el proceso.

El resultado todavía corresponde a una prueba cualitativa de laboratorio. No se han establecido porcentajes de recuperación de cobre, pureza del material obtenido, selectividad, consumo de reactivos, costos ni desempeño comercial. Esos parámetros serán el centro de la siguiente etapa de ensayos.

El desarrollo tiene particular interés para la minería cuprífera porque apunta a dos desafíos que afectan directamente la economía de las operaciones: recuperar metal que permanece disuelto en determinados flujos de proceso y facilitar el tratamiento y reciclaje de agua.

Cómo funcionó la primera prueba de CuPRiX

Durante el ensayo, la formulación CuPRiX fue incorporada a una solución ácida con contenido de cobre. La reacción produjo un sólido visible que se separó del líquido mediante sedimentación y posteriormente fue recuperado utilizando filtración al vacío.

El material obtenido presentó inicialmente la forma de una torta húmeda de color verde esmeralda. Posteriormente fue sometido a calentamiento en un crisol refractario, generando pequeñas partículas rojizas con apariencia metálica.

Este último resultado requiere cautela desde el punto de vista técnico. La composición y pureza de esas partículas todavía no han sido confirmadas mediante análisis instrumentales, por lo que la siguiente fase deberá determinar cuánto cobre fue efectivamente capturado y cuáles son las características químicas del producto recuperado.

El concepto que se busca validar considera una secuencia relativamente directa: una corriente de agua o solución que contiene cobre recibe el reactivo CuPRiX, se genera un sólido recuperable, ese material se sedimenta y filtra y, finalmente, quedan dos corrientes potencialmente aprovechables: el sólido con contenido metálico y un líquido con menor concentración de metales.

De comprobarse técnicamente a mayor escala, el proceso podría operar como tratamiento complementario o alternativo en determinados circuitos hidrometalúrgicos y sistemas de tratamiento de aguas.

La próxima fase deberá poner cifras al proceso

El salto relevante para CuPRiX será pasar desde una demostración visual a resultados cuantificables y reproducibles.

Super Copper y MetaFLO preparan ensayos destinados a medir recuperación de cobre, cinética, selectividad, dosis de reactivo, impacto sobre el consumo de ácido, comportamiento de sedimentación y desaguado, calidad del filtrado, características de los sólidos generados y costos del tratamiento.

La metodología contempla además realizar réplicas de los ensayos y utilizar análisis de comprobación efectuados por un laboratorio independiente acreditado.

Uno de los criterios será determinar si la tecnología consigue una mejora estadísticamente significativa y reproducible en la extracción de cobre o en la cinética de lixiviación frente a muestras de control sin tratamiento.

La ecuación económica también será determinante. Un incremento de recuperación solo tendría sentido industrial si el valor adicional del cobre recuperado compensa el costo del reactivo y cualquier modificación que pueda producirse en el consumo de ácido.

En tratamiento de aguas, el desempeño deberá ser comparado con métodos convencionales, particularmente con el uso de cal. Allí se evaluarán variables como reducción de metales disueltos, volumen de lodos, velocidad de sedimentación, capacidad de desaguado, calidad del agua filtrada y costo por metro cúbico tratado.

Recuperación de cobre y tratamiento de agua

El interés industrial del desarrollo radica precisamente en esa posible doble función.

En operaciones de lixiviación de minerales oxidados, el ácido sulfúrico permite disolver el cobre y trasladarlo hacia una solución desde la cual posteriormente puede recuperarse mediante procesos hidrometalúrgicos. Al mismo tiempo, las faenas manejan grandes volúmenes de soluciones y aguas que deben ser tratadas, recuperadas o recirculadas.

La presencia de metales disueltos puede exigir etapas adicionales antes de reutilizar o descargar determinadas corrientes.

CuPRiX está siendo desarrollado para intervenir sobre algunos de estos flujos mediante la formación de sólidos que puedan separarse físicamente del líquido. Si las pruebas cuantitativas confirman la selectividad esperada, una misma etapa podría capturar parte del cobre presente en solución y contribuir simultáneamente al acondicionamiento del agua.

La posibilidad todavía debe ser demostrada bajo condiciones operacionales y posteriormente a escala de terreno. Hasta ahora no existe evidencia que permita establecer una ventaja económica frente a las tecnologías convencionales.

Por qué el desarrollo puede ser relevante para Chile

Aunque la primera prueba se ejecutó en Brasil, Super Copper mantiene una relación directa con Chile a través de sus actividades de exploración cuprífera en Atacama.

La compañía está avanzando proyectos de cobre en esa región, mientras desarrolla CuPRiX junto con MetaFLO como una línea tecnológica paralela a su negocio de exploración.

El contexto chileno también entrega una dimensión adicional al desarrollo. La industria nacional está aumentando progresivamente la utilización de agua de mar para reducir su dependencia de fuentes continentales, especialmente en los grandes distritos mineros del norte.

Las proyecciones sectoriales indican que el agua de mar podría representar cerca del 68% del abastecimiento hídrico de la minería del cobre chilena hacia 2034, con una proporción mayoritaria correspondiente a agua desalinizada.

Ese escenario aumenta el valor económico de la recirculación. Desalar agua y posteriormente transportarla desde la costa hacia operaciones ubicadas a cientos o incluso miles de metros sobre el nivel del mar implica infraestructura, energía y costos operacionales relevantes.

Por ello, tecnologías capaces de mejorar la calidad del agua recuperada dentro de una faena pueden adquirir importancia siempre que demuestren estabilidad operacional y costos competitivos.

El desafío será escalar desde el laboratorio

CuPRiX todavía se encuentra lejos de una aplicación comercial. La demostración realizada en São Paulo confirmó solamente que la formulación puede generar un sólido separable bajo las condiciones específicas del ensayo.

El programa contempla avanzar hacia pruebas cuantitativas y, si los resultados resultan satisfactorios, posteriormente evaluar ensayos de terreno. Recién después de esas etapas podría determinarse si existe una ruta técnica y económica hacia una implementación industrial.

El desafío será comprobar que el fenómeno observado puede repetirse de manera controlada, mantener su desempeño frente a soluciones químicamente más complejas y operar con consumos de reactivos compatibles con los costos de una faena.

También deberá determinarse qué tan selectivo es el proceso frente a otros elementos presentes en las soluciones mineras y cuál es la calidad final del cobre recuperado.

Para la minería, esos parámetros son más relevantes que la separación visual conseguida en esta primera etapa. Una tecnología de recuperación adicional puede generar valor únicamente si consigue capturar metal que actualmente se pierde, sin introducir costos o complejidades superiores al beneficio obtenido.

La próxima campaña de pruebas será, por lo tanto, decisiva para CuPRiX. Los resultados deberán transformar la demostración inicial en cifras concretas de recuperación, consumo, calidad del agua y costo, variables que permitirán establecer si el proceso tiene espacio real dentro de los circuitos de cobre y tratamiento hídrico de la industria.

Watch video here: https://youtube.com/shorts/9qjHSszq0DI?si=mses3tdayYuVh2iz