Industria Minera

Kinross recorta producción 2026-2027 por ajustes en La Coipa y eleva retorno de capital al 50% del flujo de caja libre

Kinross Gold ajusta a la baja su producción de oro para 2026 y 2027 en Chile, afectada por condiciones climáticas adversas y cambios en el mineral, mientras eleva su retorno de capital al 50%.

Kinross recorta producción 2026-2027 por ajustes en La Coipa y eleva retorno de capital al 50% del flujo de caja libre
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La minera proyecta ahora entre 1,84 y 1,86 millones de onzas equivalentes de oro anuales para 2026 y 2027. En Chile, el ajuste responde a eventos meteorológicos extremos y menores recuperaciones de mineral sulfurado con mayor contenido de cobre en La Coipa.

Kinross Gold ajustó a la baja sus perspectivas de producción para 2026 y 2027 debido principalmente a dificultades operacionales en La Coipa, en la Región de Atacama, y Round Mountain, en Estados Unidos, mientras elevó desde 40% a 50% del flujo de caja libre su objetivo de retorno de capital a los accionistas durante este año.

La minera espera producir aproximadamente entre 1,84 millones y 1,86 millones de onzas equivalentes de oro por año en 2026 y 2027. El nuevo rango se ubica entre 2% y 3% por debajo del límite inferior de las proyecciones entregadas anteriormente.

Para el tercer trimestre de 2026, Kinross anticipa una producción atribuible cercana a 425.000 onzas equivalentes de oro.

El ajuste tiene especial relevancia para Chile porque una parte de la reducción se concentra en La Coipa, operación aurífera ubicada en Atacama que durante el tercer trimestre enfrentó sucesivos episodios de clima invernal que afectaron tanto las actividades mineras como el procesamiento de mineral.

La Coipa enfrenta menor ritmo de extracción y procesamiento

Las condiciones meteorológicas registradas durante el invierno redujeron las tasas de extracción y el rendimiento de la planta de La Coipa, efectos que continuaron durante septiembre.

A este escenario se agregó un desafío metalúrgico. El mineral sulfurado procesado durante el tercer trimestre presentó contenidos de cobre superiores a los previstos y recuperaciones menores a las esperadas, obligando a modificar las estimaciones de producción para 2026 y 2027.

Parte del material con mayor contenido de cobre será almacenado para evaluar su procesamiento posterior, mientras la operación trabaja en medidas destinadas a mejorar el rendimiento de planta, la recuperación y las condiciones de mezcla del mineral.

La situación abre además una dimensión de mayor plazo para el distrito. El plan minero contempla procesar determinadas cantidades de mineral sulfurado con mayor contenido de cobre, mezclándolo con mineral oxidado dentro del circuito actualmente disponible.

Sin embargo, Kinross está desarrollando un estudio de prefactibilidad para analizar la incorporación de un circuito de flotación destinado específicamente al tratamiento de la mineralización sulfurada con mayor contenido de cobre identificada bajo varios rajos abiertos de La Coipa.

La transición desde mineralización oxidada hacia sulfuros con mayor presencia de cobre en distintos depósitos cercanos también está siendo evaluada desde una perspectiva geológica más amplia. La minera considera que estas características podrían ser indicativas de un sistema tipo pórfido de cobre subyacente, objetivo que actualmente forma parte de sus actividades de exploración.

Las condiciones meteorológicas y operacionales en La Coipa han comenzado a estabilizarse, permitiendo mejorar las tasas de extracción y recuperar capacidad para realizar mezclas de mineral.

Costos suben tras la reducción de producción

La menor producción esperada también obligó a revisar las proyecciones unitarias de costos de Kinross.

El costo de ventas atribuible se estima ahora entre US$1.420 y US$1.460 por onza equivalente de oro vendida, mientras que el costo sostenido todo incluido —AISC— se situaría aproximadamente entre US$1.850 y US$1.900 por onza equivalente.

Pese al ajuste de las métricas unitarias, la compañía mantiene sus previsiones de costos operacionales y de capital totales para el ejercicio, incluso considerando el escenario de mayores precios del petróleo.

La diferencia es relevante: una reducción del volumen producido puede elevar el costo por onza al distribuir gastos sobre una menor cantidad de metal, aun cuando el desembolso agregado de la operación permanezca dentro de las estimaciones.

Round Mountain también presiona las proyecciones

El segundo foco del ajuste está en Round Mountain, Nevada, donde la Fase S ha registrado menores tasas de extracción, leyes y recuperaciones respecto de lo previsto.

La menor velocidad de explotación desplazará mineral de mayor ley hacia períodos posteriores. Paralelamente, las menores leyes de alimentación de planta y recuperaciones reducen directamente la cantidad de metal prevista para 2026 y 2027.

La Fase S cumple un papel de transición hacia la operación subterránea Phase X, proyecto que mantiene su calendario y debería comenzar a aportar producción durante 2028.

Los resultados recientes de perforaciones de relleno en Phase X han mostrado más onzas de las anticipadas en los primeros horizontes considerados para explotación. Kinross espera que las leyes, recuperaciones y producción de Round Mountain mejoren progresivamente cuando avance la operación subterránea y el mineral de mayor ley pueda mezclarse con material proveniente de Phase S.

Paracatu y Tasiast sostienen la producción del portafolio

El deterioro de las perspectivas no se extiende de manera uniforme al conjunto de activos de Kinross.

Paracatu, en Brasil, y Tasiast, en Mauritania, continúan como las principales operaciones de menor costo de la minera y mantienen un desempeño alineado con las estimaciones. Ambas faenas deberían alcanzar en conjunto alrededor de 1,1 millones de onzas durante 2026, volumen que conseguirían por quinto año consecutivo.

Ese desempeño resulta clave para la generación de caja y permite a Kinross mantener simultáneamente inversiones en proyectos de crecimiento, programas de exploración y distribuciones de capital.

Dentro de su cartera de desarrollo permanecen proyectos como Great Bear, en Canadá, y Lobo-Marte, en Chile, además de iniciativas estadounidenses que deberían comenzar a modificar el perfil productivo desde 2028.

Para Chile, Lobo-Marte constituye uno de los activos relevantes de esa cartera y convive con el desafío inmediato de estabilizar La Coipa y evaluar alternativas metalúrgicas para mineralizaciones con mayor presencia de cobre.

Kinross eleva retorno a accionistas al 50% del flujo de caja libre

Mientras reduce sus previsiones de producción, Kinross decidió incrementar su objetivo de retorno de capital para 2026.

La minera pasó de comprometer 40% a 50% de su flujo de caja libre, un aumento de 25% respecto del objetivo anterior.

Durante 2026 ya ha distribuido aproximadamente US$800 millones a sus accionistas, de los cuales cerca de US$655 millones corresponden a recompra de acciones.

Desde el primer trimestre de 2025, el capital retornado supera los US$1.500 millones, mientras que las recompras han reducido en más de 4% el número de acciones en circulación.

El incremento de las distribuciones se produce en un período de fuerte generación de caja para el productor aurífero. Al cierre del segundo trimestre de 2026, Kinross mantenía US$2.700 millones en efectivo y equivalentes, además de una posición de caja neta de US$1.900 millones.

La atención en Chile pasa de los óxidos a los sulfuros

Más allá del efecto inmediato sobre la producción de La Coipa, el componente de cobre aparece como una variable que podría adquirir mayor relevancia en la planificación futura del distrito.

El estudio de un circuito de flotación supone analizar una configuración metalúrgica diferente para capturar valor desde mineralizaciones sulfuradas que presentan condiciones distintas a las del mineral oxidado procesado tradicionalmente.

Al mismo tiempo, la exploración de un posible sistema tipo pórfido de cobre bajo depósitos existentes incorpora una nueva dimensión al potencial geológico de la propiedad.

En el corto plazo, el desafío seguirá siendo recuperar estabilidad operacional, aumentar el procesamiento y mejorar las recuperaciones. Para 2026 y 2027, esos factores ya están incorporados en las menores proyecciones de producción del grupo.

La evolución de los estudios metalúrgicos y de la exploración en profundidad será, en paralelo, uno de los elementos a observar en La Coipa, especialmente por la posibilidad de que la presencia creciente de sulfuros y cobre termine influyendo en las decisiones de inversión y en la estrategia de continuidad del activo en Atacama.