El Ministerio de Energía abre este 21 de septiembre el trabajo previo para modernizar las reglas de distribución y transmisión, con la meta de ingresar un proyecto al Congreso durante el primer trimestre de 2027. Centros de datos, electromovilidad, calefacción eléctrica y almacenamiento forman parte de los desafíos que deberá abordar la nueva regulación.
Chile inicia este lunes 21 de septiembre las mesas prelegislativas destinadas a preparar una nueva Ley de Redes Eléctricas, una reforma con la que el Ministerio de Energía busca actualizar conjuntamente aspectos de distribución y transmisión ante el crecimiento de nuevas formas de consumo, generación renovable y almacenamiento. La etapa que comienza hoy es de elaboración y discusión previa: el Ejecutivo todavía no ha presentado un proyecto de ley al Congreso y su objetivo declarado es hacerlo durante el primer trimestre de 2027.
Entre las materias que la cartera está evaluando se encuentran reglas para infraestructura eléctrica dedicada a centros de datos, junto con las adecuaciones de las redes que requerirá una mayor penetración de vehículos eléctricos y sistemas de calefacción que sustituyan combustibles por electricidad. El proceso se inserta en una agenda más amplia que el Gobierno ha definido para modernizar la infraestructura energética y aumentar la capacidad del sistema para absorber nuevas inversiones y demandas.
De aumentar la generación a reforzar las redes
El debate ocurre después de varios años de fuerte expansión de la generación renovable en Chile. El Ministerio de Energía calcula que más de 60% de la capacidad instalada del país corresponde actualmente a fuentes renovables y que cerca de dos tercios de la electricidad generada durante 2025 provino de esas tecnologías.
Esa expansión, sin embargo, también ha expuesto limitaciones de transmisión y flexibilidad. Durante 2025 se vertieron —es decir, se dejaron de producir pese a estar disponibles— más de 6.000 GWh de energía renovable, principalmente debido a restricciones para transportar o utilizar la electricidad en determinadas zonas y horarios. La Ruta Energética 2026-2030 del Ministerio identifica por ello la infraestructura de transmisión y el mejor aprovechamiento de las redes existentes como uno de sus ejes de trabajo.
El problema se mantiene durante 2026. Entre enero y julio se contabilizaron aproximadamente 2.680 GWh de recortes de generación solar y eólica, ligeramente por encima del mismo período del año anterior.
La nueva discusión regulatoria busca abordar una red que deberá funcionar en ambas direcciones: no solo transportar electricidad desde grandes centrales hacia los consumidores, sino también integrar baterías, generación distribuida, nuevos grandes consumos y tecnologías capaces de modificar cuándo y cuánto demandan de la red.
Centros de datos aparecen entre las nuevas cargas
Uno de los elementos que el Ministerio estudia incorporar corresponde a la infraestructura destinada a centros de datos, instalaciones que pueden demandar grandes volúmenes de electricidad de manera continua y cuya conexión puede requerir refuerzos importantes de transmisión y distribución.
La cartera mantiene un equipo dedicado a elaborar una hoja de ruta para facilitar la llegada de centros de datos de gran y mediana escala y ha señalado que las mesas de la Ley de Redes evaluarán específicamente reglas aplicables a infraestructura dedicada a este tipo de consumidores.
El desafío es distinto al de incorporar una nueva central de generación. Un centro de datos requiere disponer de capacidad firme de conexión en una ubicación determinada, lo que puede exigir nuevas subestaciones, líneas o ampliaciones de redes existentes. Las reglas que determinen quién construye esa infraestructura, cómo se financia, qué capacidad puede compartir con otros usuarios y bajo qué condiciones se conecta serán parte de los temas que deberá resolver el proceso regulatorio.
Todavía no existe un articulado presentado públicamente que permita conocer la fórmula que propondrá el Ejecutivo.
Electromovilidad y calefacción aumentarán las exigencias sobre distribución
La modernización también apunta a redes de menor escala.
Una adopción más amplia de vehículos eléctricos implica instalar puntos de carga en viviendas, edificios, empresas y estaciones públicas. Si numerosos usuarios cargan simultáneamente sus vehículos durante períodos de alta demanda, pueden aumentar los requerimientos de transformadores y alimentadores locales.
La electrificación de la calefacción plantea un desafío similar, especialmente en regiones donde el consumo puede concentrarse durante los meses de invierno.
El Ministerio considera que disponer de redes preparadas será una condición necesaria para masificar ambas tecnologías. La discusión regulatoria deberá determinar cómo anticipar esas nuevas cargas sin depender únicamente de ampliaciones tradicionales de infraestructura y qué papel pueden desempeñar mecanismos como tarifas horarias, automatización y gestión flexible de la demanda.
Chile acelera el despliegue de baterías
El almacenamiento es otra pieza del cambio que enfrenta el sistema eléctrico.
A julio, Chile registraba 2.655 MW de sistemas de baterías en operación, equivalentes a unos 11.250 MWh de capacidad energética, además de 5.040 MW en construcción. Otros proyectos se encontraban en pruebas o en distintas fases de desarrollo, llevando la cartera total del país por encima de 10 GW si se consideran las distintas etapas.
Las baterías permiten almacenar parte de la producción solar de las horas centrales del día y entregarla posteriormente, cuando disminuye la generación fotovoltaica y aumenta la demanda vespertina. Además de reducir recortes, pueden aportar servicios para mantener la frecuencia, tensión y estabilidad de un sistema con una participación creciente de tecnologías conectadas mediante electrónica de potencia.
El Coordinador Eléctrico Nacional estima que los recortes de energía renovable en diciembre de 2026 podrían resultar cerca de 77% inferiores a los registrados en diciembre de 2025, proyección que el Ministerio atribuye, entre otros factores, al fuerte crecimiento del almacenamiento. Se trata de una estimación para un período futuro y no de un resultado ya observado.
El proyecto de ley todavía debe tomar forma
Las mesas que comienzan este lunes corresponden al inicio de la construcción técnica y política de la propuesta. Sus conclusiones deberán transformarse posteriormente en un texto legal, pasar por las revisiones internas del Ejecutivo y, si se mantiene el calendario anunciado, ingresar al Congreso durante el primer trimestre de 2027. A partir de entonces comenzaría su tramitación legislativa formal.
Hasta ese momento, no existe una nueva Ley de Redes aprobada ni un proyecto formalmente ingresado.
El proceso parte en momentos en que la discusión eléctrica chilena se desplaza progresivamente desde cuántos megavatios de nueva generación puede instalar el país hacia cuánta electricidad puede efectivamente transportar, almacenar y consumir el sistema en cada lugar y momento. La regulación que surja de las mesas deberá definir cómo adaptar transmisión y distribución a esa nueva configuración, marcada por baterías, generación renovable, centros de datos y una electrificación creciente de consumos que hasta ahora dependían de otros combustibles.









