
La electrificación, el crecimiento de los centros de datos y el desarrollo de nuevas tecnologías elevarán la presión sobre el cobre y el litio. América Latina se perfila como una región clave, con Chile en el centro de nuevos proyectos y exploración.
El cobre y el litio concentrarían cerca de US$ 1,12 billones de las inversiones necesarias para cerrar la brecha entre la oferta y la demanda mundial de minerales críticos hacia 2035. De acuerdo con estimaciones de Citi, la industria deberá movilizar alrededor de US$ 1,65 billones durante la próxima década. Del total, unos US$ 780.000 millones corresponderían al cobre y otros US$ 340.000 millones al litio.
En conjunto, ambos minerales representarían casi el 68% del capital requerido. Esta cifra refleja la presión que ejercerán simultáneamente la transición energética, la electromovilidad, las redes eléctricas, la inteligencia artificial, los centros de datos y el aumento del gasto en defensa.
Demanda de cobre se proyecta en 40 millones de toneladas
Citi proyecta que el consumo mundial de cobre aumentará desde aproximadamente 28 millones de toneladas en 2025 hasta 40 millones de toneladas hacia 2040. El banco estima que durante los próximos 25 años el mundo podría consumir un volumen de cobre equivalente al extraído en los 125 años anteriores. Este crecimiento estaría impulsado principalmente por la expansión de las redes eléctricas, los vehículos eléctricos, las energías renovables y la infraestructura tecnológica.
La advertencia coincide con el último Informe Global sobre Minerales Críticos de la Agencia Internacional de Energía (IEA), que proyecta para 2035 un déficit de suministro de cobre cercano al 25% frente a la demanda esperada. El organismo también anticipa que la brecha del litio se mantendrá durante la próxima década, incluso considerando los proyectos actualmente anunciados.
El escenario resulta especialmente desafiante porque desarrollar una nueva mina puede tomar varios años debido a los estudios técnicos, la evaluación ambiental, los permisos sectoriales, el financiamiento y la construcción de infraestructura.
América Latina como epicentro de nuevos proyectos de cobre
América Latina tendría una posición decisiva dentro de este nuevo ciclo de inversión. Según Citi, la región reúne cerca de la mitad de los recursos mundiales de cobre y aproximadamente un tercio de los recursos de litio. Además, alrededor del 45% de los nuevos proyectos de cobre y el 56% de las ampliaciones de operaciones existentes se localizarían en territorio latinoamericano.
Durante 2025, la inversión mundial en exploración minera alcanzó aproximadamente US$ 12.400 millones, con Chile como el principal receptor regional. Esta posición entrega al país una oportunidad para atraer capital, ampliar su producción y fortalecer su participación en las cadenas de suministro internacionales.
Sin embargo, el desafío no se limita a abrir nuevos yacimientos. La ley promedio del mineral de cobre ha disminuido desde rangos de entre 2% y 5% registrados a comienzos del siglo XX hasta cerca de 0,5% en la actualidad. Esta reducción obliga a procesar mayores volúmenes de mineral para obtener la misma cantidad de cobre fino, lo que aumenta las necesidades de energía, agua, infraestructura y capital.
Brecha en refinación de cobre en Chile
La refinación aparece como otra de las principales brechas para Chile y América Latina. Citi estima que Chile refina cerca de 1,7 millones de toneladas de cobre al año, mientras que China alcanza aproximadamente 14 millones de toneladas. La diferencia muestra que una parte importante del valor agregado continúa concentrada fuera de los países productores. La IEA calcula que América Latina refina solo alrededor de una quinta parte de su producción minera de los principales minerales energéticos.
Si la región aumentara el procesamiento local de litio, níquel, cobalto, grafito y tierras raras, y procesara internamente dos tercios de su producción de cobre, el valor generado por estas cadenas podría acercarse a US$ 220.000 millones hacia 2035. Citi proyecta, por su parte, que el mercado minero latinoamericano podría alcanzar un valor de US$ 130.000 millones hacia 2040, mientras el segmento de refinación llegaría a US$ 24.000 millones.
Para Chile, el escenario abre oportunidades en nuevos proyectos, ampliaciones de faenas, exploración y capacidad de procesamiento. Su materialización dependerá de la disponibilidad de infraestructura, agua y energía, junto con reglas estables y plazos de tramitación compatibles con la velocidad a la que está creciendo la demanda mundial.






