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Clean energy, dirty mining: Rights abuses rise across Africa

En 2025, se registraron 100 casos de abusos a derechos humanos en África, vinculados a la extracción de minerales críticos para la energía limpia.

Clean energy, dirty mining: Rights abuses rise across Africa
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El reciente informe de la Business and Human Rights Centre revela un alarmante incremento en las denuncias de abuso a derechos humanos en el sector minero africano, con 329 alegaciones a nivel mundial en 2025, una cifra que representa un 73% más que el año anterior. Este fenómeno coincide con un aumento en la demanda de minerales de transición, esenciales en la transición hacia energías limpias.

Situación en África

En África, 100 denuncias de abusos se relacionaron directamente con la extracción de minerales como el cobre y el cobalto, cruciales para tecnologías como baterías y energías renovables. Este aumento se ha observado particularmente en dos países clave: Zambia, un importante productor de cobre, y la República Democrática del Congo (RDC), que aporta tres cuartas partes del cobalto mundial.

Joseph Kibugu, gerente regional para África de la Business and Human Rights Centre, subraya que las negociaciones por acuerdos estratégicos entre potencias globales y gobiernos africanos son realizadas con escasa consulta a las comunidades locales, lo que agrava la situación Y genera un entorno propicio para abusos.

En la RDC, se ha informado que las empresas mineras han comenzado a implicar a fuerzas de seguridad militares para proteger sus operaciones, creando dinámicas de violencia que afectan a las comunidades locales. Los informes detallan la participación de soldados en el desalojo de mineros artesanales, quienes sufren violaciones a sus derechos fundamentales en este contexto de militarización.

Conflicto y minería

La inseguridad en la región también se ve exacerbada por la actividad del grupo rebelde M23, que, según el Departamento de Estado de EE. UU., se encuentra bajo el respaldo del gobierno de Ruanda. Este grupo controla minas en el este de la RDC, utilizándolas como fuente de financiamiento para sus operaciones, que incluyen graves abusos como torturas y asesinatos.

En Zambia, incidentes como el colapso de un embalse en la mina Sino-Metals, que vertió millones de litros de material tóxico, subrayan la falta de regulación y cuidado ambiental en la explotación minera. Comunidades afectadas están demandando más de $80 mil millones por compensación, destacando la creciente preocupación por la responsabilidad corporativa en su país.

Implicaciones globales

La urgencia por minerales de transición, impulsada por la demanda creciente de tecnología de energía limpia, plantea un dilema ético: el progreso hacia un futuro sostenible puede estar cimentado sobre la explotación y el sufrimiento de comunidades en países en desarrollo.

Anneke Meerkotter, directora ejecutiva del Southern African Litigation Centre, reforzó la idea de que la transición energética no debe materializarse a costa de los derechos humanos y el bienestar ambiental de los locales. Esta cuestión destaca la necesidad de establecer mecanismos de rendición de cuentas efectivos que garanticen que la explotación de recursos no se realice mediante violaciones a los derechos humanos.

Con el panorama actual de cambios climáticos y demandas globales por recursos, queda claro que los desafíos asociados al sector minero en África deben ser abordados con urgencia. Los gobiernos deben implementar políticas sólidas que prioricen tanto a las comunidades locales como el contexto ambiental, evitando que la transición hacia energías limpias se convierta en una forma moderna de colonialismo. La situación actual demanda una reflexión profunda sobre las prácticas de minería y su impacto en los derechos humanos, lo que tendrá implicaciones no solo para los países africanos, sino para la comunidad internacional en su conjunto.