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El nuevo plan estratégico de la estatal estará listo en octubre y deberá ordenar una cartera de inversiones por US$34.000 millones, definir asociaciones con privados y priorizar rentabilidad frente al crecimiento productivo.
Codelco someterá a revisión sus principales decisiones de inversión, asociaciones y activos como parte del nuevo plan estratégico que el directorio espera completar en octubre. El proceso incluirá el análisis de la alianza con SQM en el negocio del litio, la participación de la estatal en El Abra y Quebrada Blanca, las futuras asociaciones con privados y una eventual reorganización corporativa bajo un modelo de holding.
El presidente del directorio, Bernardo Fontaine, anticipó que ninguna operación quedará excluida del diagnóstico. La revisión será desarrollada durante los próximos tres meses junto con Jorge Gómez, quien asumirá como presidente ejecutivo de la minera estatal, y deberá redefinir la estrategia de negocios, la estructura organizacional y la distribución del capital disponible para proyectos.
La señal representa un cambio relevante en la conducción de Codelco. El nuevo directorio busca desplazar el énfasis histórico en el volumen de producción y concentrar las decisiones en la rentabilidad, la generación de caja y la capacidad efectiva de financiar inversiones sin continuar elevando el endeudamiento.
Una cartera de US$34.000 millones bajo revisión
Uno de los principales desafíos será ordenar la cartera de proyectos prevista para los próximos cinco años, estimada en US$34.000 millones. Fontaine planteó que la compañía no cuenta con capacidad para ejecutar y financiar simultáneamente todo ese programa, por lo que deberá establecer prioridades y eventualmente postergar, rediseñar o buscar socios para determinadas iniciativas.
La revisión no implica abandonar los proyectos estructurales que sostienen la continuidad operacional de las divisiones. Sin embargo, sí abre la puerta a modificar calendarios, modelos de financiamiento y alcances de inversiones que compiten por recursos dentro de una empresa con una elevada carga financiera.
Codelco enfrenta el desafío de mantener operaciones maduras, recuperar niveles de producción y completar desarrollos esenciales como la transformación subterránea de Chuquicamata, los proyectos en El Teniente y la continuidad de Andina y Salvador. Estos programas requieren capital intensivo, ejecución técnica y control de costos en un escenario en que la estatal también debe cumplir compromisos financieros y transferir recursos al Estado.
La nueva administración deberá determinar qué inversiones tienen mayor capacidad de generar caja, cuáles son indispensables para evitar nuevas caídas productivas y cuáles pueden estructurarse mediante asociaciones. El objetivo será evitar que el tamaño de la cartera vuelva a superar la capacidad institucional, operacional y financiera de la empresa.
El Abra y Quebrada Blanca entran al análisis
La revisión abarcará las participaciones minoritarias de Codelco en activos operados por compañías privadas. La estatal posee un 49% de El Abra, operación controlada por Freeport-McMoRan en la Región de Antofagasta, y un 10% de Quebrada Blanca, faena operada por Teck en la Región de Tarapacá.
Ambas posiciones representan activos distintos a las divisiones controladas directamente por Codelco, ya que permiten participar de resultados mineros sin asumir completamente la gestión operacional. En el caso de El Abra, la participación adquiere especial relevancia frente a las alternativas de expansión que han sido evaluadas para extender la vida productiva del distrito.
Fontaine sostuvo que la permanencia o eventual salida de estos negocios dependerá de su rentabilidad, generación de caja y aporte estratégico. Esto significa que la evaluación no se limitará al valor que podría obtenerse mediante una venta, sino que deberá comparar ese ingreso con los dividendos futuros, el potencial geológico y la exposición de Codelco al crecimiento de activos administrados por socios privados.
Vender una participación rentable podría entregar liquidez inmediata y reducir necesidades de endeudamiento, pero también eliminaría ingresos futuros y exposición a proyectos de expansión. Mantenerla, en cambio, podría exigir nuevos aportes de capital si los controladores deciden avanzar con inversiones de gran escala.
La decisión será especialmente sensible en El Abra debido al peso de Codelco dentro de la propiedad. Una eventual operación sobre ese activo requeriría evaluar su valorización, los derechos del socio controlador y la conveniencia de conservar una posición relevante en uno de los distritos cupríferos con opciones de crecimiento en el norte de Chile.
La asociación con SQM tampoco queda fuera
El directorio también revisará la alianza entre Codelco y SQM para desarrollar el negocio del litio en el Salar de Atacama. La asociación fue materializada a fines de 2025 y completó sus principales etapas durante enero de 2026, creando una estructura destinada a dar continuidad a la explotación después del término de los contratos vigentes con Corfo.
La revisión anunciada no equivale a una decisión de terminar o modificar el acuerdo. Fontaine señaló que todas las compañías y negocios deben ser evaluados ante la situación financiera de Codelco, incluyendo aquellos que ya han completado procesos contractuales, regulatorios y societarios.
El análisis deberá considerar los flujos esperados, los compromisos de inversión, la gobernanza de la sociedad y el papel estratégico del litio dentro del portafolio de la estatal. También deberá ponderar que la asociación constituye el principal vehículo del Estado para mantener producción en el Salar de Atacama durante las próximas décadas.
Una modificación sustantiva no dependería únicamente del directorio de Codelco. La estructura involucra contratos, autorizaciones regulatorias, derechos de los accionistas y compromisos asumidos por ambas partes. Por esa razón, el margen de acción será diferente al disponible para priorizar un proyecto interno o reorganizar una división.
Asociaciones privadas para compartir capital y riesgo
Fontaine abrió además la posibilidad de profundizar alianzas con privados en futuros proyectos. La fórmula permitiría compartir inversiones, riesgos técnicos y capacidades operacionales en momentos en que el desarrollo de nuevos yacimientos exige montos crecientes, infraestructura especializada y largos periodos de construcción.
Codelco ya participa en estructuras de este tipo, pero su marco jurídico impone restricciones que dificultan crear sociedades con la misma flexibilidad de una compañía privada. El directorio evaluará durante 2027 una reorganización bajo una estructura de holding, alternativa que requeriría modificaciones legales.
Un modelo de holding podría separar negocios, facilitar asociaciones específicas y entregar mayor claridad sobre los resultados de cada unidad. También permitiría distinguir entre las divisiones tradicionales de cobre, las participaciones minoritarias, los nuevos proyectos y el negocio del litio.
La propuesta todavía se encuentra en una fase inicial y no existe una estructura definida. Su implementación demandaría discusión política y legislativa, debido a que modificaría la organización de la principal empresa pública del país y podría generar debate sobre control estatal, transparencia y administración de activos estratégicos.
Rentabilidad antes que liderazgo por volumen
El cambio de orientación también alcanza las metas productivas. Fontaine descartó que Codelco pueda alcanzar una producción de 1,7 millones de toneladas en las actuales condiciones y planteó que la empresa debe sincerar sus proyecciones.
Durante 2025, la producción atribuible alcanzó aproximadamente 1,41 millones de toneladas, mientras la producción divisional llegó a cerca de 1,31 millones de toneladas. Aunque esas cifras mantienen a la compañía entre los mayores productores globales, Codelco ha perdido terreno frente a competidores que operan con menores costos, mejores márgenes y niveles de endeudamiento más acotados.
La deuda de la estatal equivale actualmente a casi cuatro veces su Ebitda, una relación superior a la observada entre grandes compañías mineras. Esa diferencia limita su capacidad para asumir nuevos proyectos y aumenta la presión por obtener retornos más altos de cada inversión.
El plan de octubre deberá transformar estas definiciones generales en decisiones concretas. La industria observará qué proyectos serán priorizados, qué activos continuarán dentro del portafolio y cómo se estructurarán las alianzas con capital privado.
Más que una reorganización administrativa, el proceso determinará el modelo con que Codelco enfrentará la próxima fase del mercado del cobre: una demanda global en expansión, yacimientos más complejos, mayores exigencias ambientales y una competencia creciente por recursos financieros. La discusión ya no estará centrada únicamente en cuánto cobre produce la estatal, sino en cuánto valor genera con cada tonelada y cuánto capital necesita para sostener esa producción.












