
El Segundo Tribunal Ambiental aclaró que la anulación de la RCA se acota a materias vinculadas a la planta desaladora y al medio humano, mientras otros componentes no cuestionados del proyecto pueden seguir ejecutándose bajo riesgo del titular.
Collahuasi obtuvo una aclaración relevante para el futuro de su proyecto C20+, luego de que el Segundo Tribunal Ambiental precisara el alcance del fallo que anuló parcialmente la Resolución de Calificación Ambiental del proyecto “Desarrollo de Infraestructura y Mejoramiento de Capacidad Productiva”.
El matiz es clave: la sentencia no paraliza todo el proyecto. Según la aclaración informada por la compañía y recogida por medios nacionales, la anulación de la RCA queda acotada a materias vinculadas a la planta desaladora y al medio humano, con foco en las comunidades reclamantes, mientras se mantiene la vigencia de los aspectos no cuestionados de la evaluación ambiental.
El caso es relevante para la minería chilena porque C20+ considera una inversión cercana a US$3.200 millones y busca extender por unos 20 años la continuidad operacional de Collahuasi, una de las mayores productoras privadas de cobre del país.
Qué aclaró el Tribunal Ambiental
El Segundo Tribunal Ambiental había acogido una de las reclamaciones presentadas contra el procedimiento de evaluación ambiental del proyecto y ordenó al Servicio de Evaluación Ambiental retrotraer el proceso para realizar un nuevo análisis.
Ese nuevo examen debe abordar observaciones relacionadas con dos áreas específicas:
La línea de base del medio humano.
Los impactos ambientales sobre el medio marino.
El tribunal también ordenó que el SEA elabore un nuevo Informe Consolidado de Aclaraciones, Rectificaciones o Ampliaciones, considerando observaciones sobre el uso del maritorio en la zona de Punta Patache y el sector Puerto Collahuasi por parte de las asociaciones reclamantes.
La precisión posterior permitió distinguir entre los componentes cuestionados y aquellos aspectos del proyecto que no fueron reprochados por la sentencia.
Según publicó The Clinic, el tribunal señaló que el titular puede continuar la ejecución de los aspectos no reprochados de la evaluación, bajo su riesgo, respecto de partes u obras correspondientes a los sectores Ductos y Cordillera y a los aspectos no cuestionados del sector Puerto Collahuasi.
Planta desaladora: el punto más sensible
El componente más afectado por el fallo es la planta desaladora. Collahuasi informó que, desde la notificación de la sentencia, la construcción y pruebas de la planta desaladora se encuentran detenidas, manteniéndose solo acciones mínimas de mantención y seguridad.
La compañía señaló que la aclaración confirma que la anulación está acotada a la planta desaladora y al medio humano, y expresó su disposición a avanzar ante el Servicio de Evaluación Ambiental para cumplir lo resuelto y recuperar la autorización íntegra del proyecto.
El objetivo estratégico de C20+ sigue siendo avanzar hacia una operación abastecida con agua desalada, un elemento cada vez más relevante para la continuidad de la gran minería en el norte de Chile.
El fallo obliga a revisar con mayor profundidad materias como la velocidad de succión de agua de mar, la descarga hipersalina, sus efectos en el fondo marino y el alcance del plan de vigilancia ambiental asociado a la desaladora.
Medio humano y comunidades costeras
El otro eje del fallo está en el medio humano. La reclamación acogida fue presentada por la Asociación Indígena Wilamasi de Pescadores Mamq’uta Caleta Chanavaya y la Asociación Indígena Aymara de Caleta Chanavaya.
El tribunal sostuvo que las observaciones ciudadanas vinculadas al levantamiento de la línea de base del medio humano no fueron debidamente consideradas por la autoridad ambiental. También ordenó realizar reuniones conforme al artículo 86 del Reglamento del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, con el fin de recopilar antecedentes para determinar si existe afectación significativa a sistemas de vida y costumbres de grupos humanos pertenecientes a pueblos indígenas.
Ese punto puede incidir en la eventual procedencia de una consulta indígena, dependiendo de lo que determine el nuevo análisis del SEA.
Para Collahuasi, el desafío no será solo técnico. También deberá reforzar la relación con comunidades costeras y responder observaciones sobre uso del maritorio, actividades tradicionales e impactos asociados a infraestructura portuaria y desaladora.
Qué puede seguir avanzando
La aclaración judicial permite que Collahuasi continúe parcialmente con el proyecto en componentes no cuestionados por la sentencia. Ese punto reduce la incertidumbre inicial generada por la anulación de la RCA, aunque no elimina el riesgo regulatorio.
En términos prácticos, la compañía puede seguir ejecutando obras o actividades que no estén vinculadas directamente a las materias reprochadas, siempre bajo su responsabilidad y considerando que parte del proyecto debe volver a evaluación.
El matiz regulatorio es relevante: C20+ no queda completamente detenido, pero su componente hídrico y las materias asociadas al medio humano deberán superar una nueva revisión ambiental.
Datos clave
| Ítem | Detalle |
|---|---|
| Empresa | Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi |
| Proyecto | Desarrollo de Infraestructura y Mejoramiento de Capacidad Productiva, conocido como C20+ |
| Región | Tarapacá |
| Inversión estimada | Cerca de US$3.200 millones |
| Objetivo | Extender la continuidad operacional por cerca de 20 años |
| RCA original | Calificación favorable otorgada en diciembre de 2021 |
| Fallo | Anulación parcial y retroacción del procedimiento ambiental |
| Materias cuestionadas | Planta desaladora, medio marino y medio humano |
| Componentes no cuestionados | Pueden seguir avanzando parcialmente bajo riesgo del titular |
| Estado de la desaladora | Construcción y pruebas detenidas; solo mantención y seguridad |
Por qué importa para la minería chilena
El caso Collahuasi tiene implicancias que van más allá de una sola faena. La gran minería del norte depende cada vez más de infraestructura hídrica, plantas desaladoras, ductos, sistemas de impulsión y obras portuarias para sostener producción en zonas de alta restricción hídrica.
Por eso, el fallo instala una señal para futuros proyectos: las desaladoras mineras deberán enfrentar estándares más exigentes de evaluación sobre impactos marinos, vigilancia ambiental y relación con comunidades costeras.
También ocurre en un momento en que la industria y el Estado discuten cómo acelerar inversiones sin debilitar la evaluación ambiental. C20+ muestra precisamente esa tensión: un proyecto de alto impacto económico puede avanzar parcialmente, pero no puede eludir la revisión de materias sensibles cuando el tribunal estima que hubo deficiencias de fundamentación.
Qué observará la industria
El próximo hito será el trabajo del SEA para retrotraer el procedimiento y elaborar el nuevo análisis exigido por el tribunal. Allí se definirá si las observaciones sobre medio humano y medio marino pueden ser subsanadas sin afectar el calendario general del proyecto.
También será clave observar si Collahuasi logra mantener el avance de los componentes no cuestionados sin ampliar la conflictividad regulatoria o comunitaria.
C20+ queda en una zona intermedia: no está completamente paralizado, pero su ruta crítica pasa ahora por recuperar la autorización íntegra de la planta desaladora y cerrar adecuadamente las observaciones sobre comunidades y medio marino.






