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Minería Internacional

Corredor de Lobito enfrenta un desafío: conectar el manganeso de Zambia más allá del Copperbelt

El Corredor de Lobito enfrenta el reto de integrar la producción de manganeso de Zambia, actualmente centrada en regiones alejadas del eje logístico diseñado para el cobre y el cobalto.

Corredor de Lobito enfrenta un desafío: conectar el manganeso de Zambia más allá del Copperbelt

La extensión ferroviaria está diseñada principalmente en torno a las zonas de cobre de Chingola y Solwezi, mientras una parte relevante de la producción zambiana de manganeso se concentra en Luapula y la Provincia Central. El mineral aparece como una oportunidad para diversificar la minería y avanzar hacia cadenas de mayor valor agregado.

El Corredor de Lobito avanza como una de las principales apuestas logísticas para conectar las zonas mineras de África central con el océano Atlántico, pero su diseño también deja al descubierto un desafío para Zambia: incorporar de manera efectiva su producción de manganeso a una infraestructura concebida principalmente alrededor del cobre y el cobalto del Copperbelt.

El eje ferroviario tiene como pieza central la línea que cruza Angola hasta el puerto de Lobito y una futura extensión hacia Zambia. En julio de 2026, Africa Finance Corporation (AFC) informó el cierre financiero por US$753 millones para rehabilitar y ampliar la infraestructura ferroviaria angoleña, con US$553 millones aportados por la U.S. International Development Finance Corporation y otros US$200 millones por el Development Bank of Southern Africa.

El manganeso está fuera del principal eje minero de Lobito

La lógica comercial del corredor está fuertemente vinculada al cobre y al cobalto. Un informe publicado en 2026 por la Extractive Industries Transparency Initiative (EITI) señala que la producción y las exportaciones mineras están concentradas en el extremo del Copperbelt, especialmente en las provincias congoleñas de Lualaba y Haut-Katanga y en las zonas cupríferas de Zambia. Esa concentración explica buena parte de la prioridad otorgada a esas áreas en el desarrollo de la infraestructura.

El manganeso presenta una geografía distinta. Zambia produjo 73.560 toneladas de este mineral en 2023, principalmente mediante operaciones de menor escala localizadas en las provincias de Luapula y Central, según el mismo informe de EITI. Esto significa que una parte importante de la actividad vinculada al manganeso no se encuentra directamente sobre el núcleo minero que actualmente sostiene el caso económico del Corredor de Lobito.

La extensión ferroviaria proyectada para Zambia busca conectar Chingola y la zona de Solwezi con Luacano, en Angola, antes de empalmar con la línea existente hacia Lobito. Aunque esa infraestructura ampliaría considerablemente las alternativas logísticas para el sector minero zambiano, su trazado inmediato está orientado a las principales zonas productoras de cobre del Copperbelt y de la Provincia Noroccidental.

El proyecto zambiano todavía se encuentra en desarrollo. AFC lidera la iniciativa y Zambia busca enlazar su Copperbelt con el corredor, pero el cierre financiero de esa etapa está previsto actualmente para el cuarto trimestre de 2027, de acuerdo con información entregada por el desarrollador y recogida por Reuters en junio.

Más que exportar mineral

La discusión sobre el manganeso no se limita a cómo transportarlo. El mineral puede convertirse en una pieza de la estrategia de Zambia para diversificar una industria históricamente dominada por el cobre y avanzar hacia actividades de procesamiento y manufactura de mayor valor.

EITI identifica al manganeso, junto con el níquel y el cobalto, entre los minerales que podrían fortalecer a los países vinculados al Corredor de Lobito como futuros proveedores de materiales para precursores y cátodos de baterías. El organismo también plantea que Zambia y la República Democrática del Congo buscan avanzar desde la extracción hacia etapas industriales de la cadena de baterías, aunque para ello necesitan infraestructura, energía, capacidad de procesamiento e inversiones adicionales.

Para Zambia, el desafío será evitar que Lobito funcione exclusivamente como una vía para acelerar las exportaciones de cobre y cobalto. Integrar zonas productoras de manganeso mediante carreteras alimentadoras, conexiones ferroviarias u otra infraestructura logística, junto con capacidad de procesamiento dentro del país, ampliaría el impacto económico del corredor y permitiría incorporar una base mineral más diversa.

El desarrollo del manganeso también podría reducir la dependencia de Zambia respecto del cobre y sumar un mineral con demanda tanto en la industria siderúrgica como en determinadas químicas de baterías. Sin embargo, convertir ese potencial en una industria de mayor escala dependerá de nuevas inversiones, formalización de operaciones, infraestructura energética y una conexión competitiva entre las zonas productoras y los principales corredores comerciales.