El conflicto en Medio Oriente ha elevado el protagonismo de minerales estratégicos como el cobre, litio y molibdeno, en medio de una creciente demanda impulsada por las necesidades de la industria de defensa. América Latina emerge como proveedor clave en este reordenamiento de las cadenas de suministro globales, mientras aumentan los desafíos para el sector energético y minero.
Creciente demanda de minerales críticos impulsada por la industria armamentista
El escalamiento del conflicto en Medio Oriente, que involucra a Israel, Estados Unidos e Irán, ha incrementado la relevancia de minerales esenciales como el cobre, litio, molibdeno y otros insumos críticos para la industria armamentista. Según informes, estos son esenciales para la producción de tecnologías militares como aviones de combate, tanques, submarinos, buques de guerra y artillería, además de sectores estratégicos como el aeroespacial y los semiconductores.
La creciente demanda en este contexto ha puesto los reflectores sobre América Latina, cuyas operaciones mineras han abastecido de manera clave los mercados internacionales. Por ejemplo, según el informe del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) sobre minerales en 2026, Chile proporcionó el 68% del cobre refinado importado por EE.UU., así como el 74% del ferro-molibdeno. Asimismo, Argentina representó el 43% del litio importado por esa nación durante 2024, mientras que Perú contribuyó con el 69% del mineral de molibdeno. Bolivia, por su parte, aportó estaño refinado y tungsteno.
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El impacto del conflicto y desafíos para las cadenas de suministro
El conflicto geopolítico no solo afecta la estabilidad en la región, sino que también reconfigura las dinámicas comerciales. Estados Unidos ha revelado su estrategia de formar un bloque comercial independiente de China, principal monopolizador del mercado global de minerales críticos como tierras raras, grafito y magnesio. Actualmente, China controla más del 80% del mercado de tierras raras y domina el procesamiento de litio y cobalto.
Según expertos, una prolongación del conflicto en Medio Oriente podría limitar la producción global de minerales estratégicos debido a bloqueos o interrupciones en las cadenas de suministro. “Litio y cobre encabezan la lista de los mayores déficits proyectados, pero el níquel, grafito, estaño y tierras raras podrían alcanzar niveles críticos sin medidas preventivas por parte de gobiernos e industrias”, comentó Afonso Sartorio, líder de minería para Latinoamérica de EY, a BNamericas.
Chile: Principal proveedor de cobre, litio, plata, renio y selenio para EE.UU.
Perú: Abastecedor líder de molibdeno y estaño refinado.
Bolivia: Contribuye con tungsteno y estaño refinado.
Riesgos y oportunidades para la industria minera en la región
La crisis podría traducirse en una reducción temporal de la oferta de minerales, lo que generaría un alza en los precios y mayores ingresos para los países productores. Sin embargo, esto también impone desafíos importantes, como el aumento en los costos energéticos y las dificultades para reestructurar las cadenas de suministro. Gastón Alvear, cientista político consultado por BNamericas, señaló que estos factores generan “mayores ingresos para productores de litio y cobre, como Chile, pero también imponen desafíos como costos energéticos más altos”.
A medida que el conflicto evoluciona, se espera que la importancia de la región aumente como proveedora clave de recursos estratégicos, mientras se posicionan los minerales críticos como elementos esenciales en la competencia geopolítica global y las estrategias de defensa.









