
La desocupación aumentó un punto porcentual en doce meses, mientras el número de personas ocupadas cayó 0,9%. El deterioro estuvo marcado por retrocesos en la industria manufacturera, información y comunicaciones y comercio.
La tasa de desempleo en Chile alcanzó 9,6% durante el trimestre móvil junio-agosto de 2026, su nivel más alto en más de cinco años, en medio de una contracción del número de personas ocupadas y un fuerte aumento de quienes buscan trabajo. El indicador avanzó un punto porcentual respecto del mismo período de 2025 y volvió a subir frente al 9,5% registrado en el trimestre mayo-julio.
El dato publicado este miércoles por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) supera además el 9,5% observado en abril-junio de 2021. Para encontrar una tasa superior es necesario retroceder hasta el trimestre marzo-mayo de 2021, cuando el desempleo llegó a 10% en un mercado laboral todavía afectado por las consecuencias de la pandemia.
El deterioro anual responde a dos movimientos simultáneos: la fuerza de trabajo aumentó 0,3%, mientras las personas ocupadas disminuyeron 0,9%. Como resultado, el número de desocupados creció 13% en doce meses. Dentro de ese grupo, los cesantes aumentaron 12,1% y las personas que buscaban empleo por primera vez avanzaron 23,2%.
Menos personas ocupadas y menor participación laboral
Las cifras muestran un debilitamiento que no se limita exclusivamente a la tasa de desempleo.
La tasa de participación laboral, que mide la proporción de personas en edad de trabajar que están ocupadas o buscando empleo, se ubicó en 61,5%, con una caída anual de 0,3 puntos porcentuales. La tasa de ocupación, en tanto, retrocedió 0,9 puntos hasta 55,6%.
Al mismo tiempo, la población que se encuentra fuera de la fuerza de trabajo aumentó 1,8% en doce meses. El incremento estuvo determinado por un alza de 1,6% entre los inactivos habituales y de 3,4% entre las personas consideradas potencialmente activas, es decir, aquellas que podrían incorporarse al mercado laboral bajo determinadas condiciones.
El indicador ajustado estacionalmente también mostró un deterioro. La tasa de desocupación desestacionalizada llegó a 9,4%, 0,1 puntos porcentuales por encima del trimestre móvil anterior. En esa medición, la fuerza de trabajo no mostró variación, mientras los desocupados aumentaron 0,8% y los ocupados disminuyeron 0,1%.
Industria y tecnología concentran parte de la caída
El número total de personas ocupadas disminuyó 0,9% frente al mismo trimestre del año anterior, una contracción explicada exclusivamente por los hombres, cuya ocupación cayó 1,7%. Entre las mujeres, en cambio, el número de ocupadas aumentó 0,2%.
Por sectores económicos, los mayores impactos provinieron de información y comunicaciones, con una caída de 16,8%; industria manufacturera, con un retroceso de 7,6%; y comercio, donde la ocupación disminuyó 1,1%.
Por categoría ocupacional, uno de los datos más relevantes fue la disminución de 2,9% entre los asalariados formales. También se registró una caída de 4% entre los familiares no remunerados.
La debilidad del mercado laboral también aparece reflejada en las horas trabajadas. El volumen total de horas efectivas cayó 2,4% en doce meses, mientras el promedio disminuyó 1,6% hasta 36,4 horas semanales.
Desempleo femenino se mantiene sobre el 10%
La tasa de desocupación entre las mujeres llegó a 10,3%, un punto porcentual más que hace un año. La fuerza de trabajo femenina aumentó 1,3%, mientras el número de mujeres ocupadas avanzó solo 0,2%. El total de desocupadas creció 12,2%.
Entre los hombres, el desempleo alcanzó 9,1%, con un incremento anual de 1,1 puntos porcentuales. En este grupo, la fuerza de trabajo disminuyó 0,5%, pero la reducción de personas ocupadas fue mayor, con una caída de 1,7%. Los hombres desocupados aumentaron 13,7% y quienes buscaban trabajo por primera vez se incrementaron 46,9%.
La informalidad sube a 26,3%
La tasa de ocupación informal alcanzó 26,3%, aumentando 0,3 puntos porcentuales frente al mismo período del año pasado.
El número de trabajadores informales creció 0,3%, impulsado exclusivamente por las mujeres, entre quienes aumentó 2%. Entre los hombres se produjo una disminución de 1,2%. Los principales aumentos sectoriales de la informalidad se observaron en transporte, con 8,6%, y servicios administrativos y de apoyo, con 10,2%.
En la Región Metropolitana, en tanto, el desempleo llegó a 9,8%, con un incremento anual de 0,9 puntos porcentuales. La población ocupada disminuyó 1%, mientras la fuerza de trabajo cayó 0,1%.
La pérdida de puestos de trabajo en la capital estuvo concentrada principalmente en información y comunicaciones, donde la ocupación retrocedió 25,1%; industria manufacturera, con una caída de 10,3%; y actividades de salud, con una disminución de 6%. Los asalariados formales de la región disminuyeron 5,5%.
Gobierno busca acelerar creación de empleo
Las nuevas cifras fueron conocidas dos días después de que el Gobierno presentara el plan “Chile Despega”, una estrategia que contempla movilizar alrededor de $1,3 billones entre 2026 y 2027 y que tiene como objetivo generar más de 100 mil puestos de trabajo. La meta corresponde a una proyección oficial y no a empleos ya creados.
El programa considera acelerar proyectos de infraestructura, reconstrucción, vivienda y obras comunales; ampliar subsidios a la contratación; entregar liquidez a empresas y proveedores, y reforzar mecanismos de financiamiento mediante garantías estatales.
Dentro de esa estrategia, el Ministerio de Obras Públicas anunció una cartera adicional cercana a US$400 millones, compuesta por 241 contratos distribuidos en distintas regiones. La cartera contempla trabajos en caminos, puentes, infraestructura portuaria, aeropuertos y sistemas sanitarios rurales, y el Ejecutivo estima que podría generar cerca de 23 mil empleos.
El nuevo registro del INE confirma, sin embargo, que el desafío inmediato sigue concentrado en la capacidad de la economía para generar puestos de trabajo suficientes. El aumento del desempleo ocurre esta vez no solo por una expansión de la cantidad de personas buscando empleo, sino también por una caída efectiva del número de ocupados, una señal que profundiza el deterioro observado durante los últimos meses.






