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Minería Internacional

EE.UU. destina US$150 millones para reactivar mina de tungsteno Springer en Nevada

El gobierno de EE.UU. invertirá US$150 millones en la reactivación de la mina de tungsteno Springer en Nevada, buscando fortalecer su cadena de suministro de este mineral estratégico.

EE.UU. destina US$150 millones para reactivar mina de tungsteno Springer en Nevada

El gobierno de Estados Unidos respaldará con US$150 millones la reactivación del complejo de tungsteno Springer, en Nevada, como parte de una inversión mayor destinada a reforzar la cadena de suministro de este mineral crítico. El proyecto contempla volver a poner en marcha la mina y su planta concentradora durante el cuarto trimestre de 2027.

Los recursos forman parte de una inversión de US$450 millones comprometida por el Departamento de Guerra de Estados Unidos en The Elmet Group, mediante acciones preferentes rescatables. El organismo busca ampliar la capacidad estadounidense de producción y procesamiento de tungsteno, un metal utilizado en sistemas de defensa, aeroespaciales y distintas aplicaciones industriales.

Blue Moon Metals, The Elmet Group (TEG) y la australiana EQ Resources anunciaron este lunes un acuerdo vinculante para desarrollar una serie de transacciones en torno a Springer. De los US$450 millones comprometidos por Washington a Elmet, aproximadamente US$150 millones fueron asignados a las operaciones vinculadas con el complejo de Nevada. Además, TEG y EQ reservaron otros US$25 millones que podrían utilizarse si son necesarios para reactivar la planta de paratungstato de amonio (APT).

La mina apunta a volver a producir en 2027

Springer pertenece a Blue Moon Metals y cuenta con una mina, una planta concentradora con capacidad nominal de 1.200 toneladas diarias y una instalación para producir APT, uno de los productos intermedios utilizados en la cadena de procesamiento del tungsteno.

Blue Moon mantendrá la propiedad y operación de la mina y el molino. En paralelo, las compañías formarán una empresa conjunta para administrar la planta de APT: Elmet tendrá un 70%, Blue Moon un 20% y EQ Resources un 10%. Elmet aportará US$75 millones para esta instalación.

El esquema también considera una facilidad de prepago de tungsteno por US$50 millones para Blue Moon, desembolsada en dos tramos de US$25 millones sujetos a las condiciones y avances establecidos entre las partes. A ello se suma una inversión de US$25 millones de Elmet en acciones de Blue Moon. La concreción de las operaciones todavía requiere aprobaciones regulatorias, resultados satisfactorios de los procesos de debida diligencia y la firma de los acuerdos definitivos.

La compañía mantiene como objetivo reanudar la producción de la mina y la planta concentradora durante el cuarto trimestre de 2027. Para la instalación de APT, el calendario apunta al segundo semestre de 2028, con una primera fase diseñada para alcanzar una capacidad de 4.000 toneladas anuales.

Washington busca reducir su dependencia externa de tungsteno

El Departamento de Guerra señaló que la inversión en Elmet forma parte de su estrategia para recuperar capacidad industrial estadounidense en minerales considerados esenciales para la defensa. Según el organismo, China concentra cerca del 85% del suministro mundial de tungsteno, lo que ha convertido el procesamiento del metal en uno de los puntos sensibles de la cadena de abastecimiento estadounidense.

El tungsteno destaca por su dureza, densidad y resistencia a altas temperaturas. Estas propiedades permiten utilizarlo en componentes para misiles, municiones, sistemas aeroespaciales, propulsión, electrónica y aplicaciones industriales. Elmet participa actualmente como proveedor en más de 100 programas del Departamento de Guerra estadounidense, entre ellos sistemas asociados al F-35, Patriot PAC-3 y submarinos de las clases Virginia y Columbia.

El plan para Springer busca integrar nuevamente producción minera, concentración y procesamiento dentro de Norteamérica. Según el gobierno estadounidense, la inversión permitirá además establecer la única instalación independiente de APT en la región, un eslabón que Washington considera crítico para disminuir la exposición de su industria de defensa a proveedores externos.