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Minería Internacional

Emerita lleva a tribunales disputa por proyecto de litio Bandeira en Brasil

Emerita Resources ha llevado a juicio a Lithium Ionic por derechos económicos sobre el proyecto de litio Bandeira en Brasil, un activo valorado en US$1.450 millones.

Emerita lleva a tribunales disputa por proyecto de litio Bandeira en Brasil

La demanda presentada en Ontario busca reconocer derechos económicos sobre concesiones que hoy forman parte del principal activo de Lithium Ionic en Minas Gerais. La controversia alcanza a un proyecto valorado en US$1.450 millones y previsto para producir concentrado de espodumeno durante 18,5 años.

La exploración y el desarrollo de litio en Brasil entraron en una nueva zona de incertidumbre luego de que Emerita Resources presentara una demanda ante el Tribunal Superior de Justicia de Ontario contra Lithium Ionic y otras partes vinculadas al traspaso de derechos mineros del antiguo proyecto Falcon.

La acción judicial fue ingresada el 29 de julio de 2026 y comprende concesiones que actualmente forman parte de Bandeira, el proyecto principal de Lithium Ionic en el estado de Minas Gerais. Emerita sostiene que mantiene un interés económico sobre esos activos y solicita que el tribunal reconozca derechos derivados del acuerdo mediante el cual adquirió Falcon años antes de que las propiedades terminaran bajo el control de Lithium Ionic.

Lithium Ionic rechazó las acusaciones y afirmó que defenderá la propiedad de Bandeira durante el proceso. La empresa mantiene que posee títulos válidos y registrados en Brasil y que continuará avanzando en ingeniería, permisos, planificación comercial y preparación para la construcción mientras se resuelve la controversia.

Las alegaciones todavía no han sido probadas judicialmente y los resultados del litigio permanecen abiertos. Sin embargo, el caso introduce un riesgo corporativo y financiero relevante sobre uno de los proyectos de litio de roca dura más avanzados del denominado Valle del Litio brasileño.

Del proyecto Falcon al activo principal de Lithium Ionic

El origen de la disputa se remonta a junio de 2016, cuando Emerita suscribió un acuerdo con Falcon Metais para adquirir derechos mineros asociados al proyecto Falcon Litio MG, localizado en Brasil.

El contrato permitía ejercer la opción mediante la entrega de 1,5 millones de acciones de Emerita. La compañía completó el pago en tres etapas y ejerció formalmente la opción en septiembre de 2018. Pese a ello, los títulos nunca fueron transferidos directamente a Emerita ni a una sociedad designada por ella.

Entre 2018 y comienzos de 2021, Falcon continuó apareciendo en los reportes de la minera como una propiedad de exploración. En mayo de 2021, Emerita comunicó que había renunciado al proyecto después de no conseguir monetizarlo, mientras concentraba sus operaciones en activos de zinc, cobre y oro en España.

La Comisión de Valores de Ontario abrió posteriormente un procedimiento regulatorio y acusó a antiguos directores y ejecutivos de Emerita de participar en una maniobra para desviar las concesiones hacia otra estructura corporativa.

Los antecedentes del regulador describen la transferencia de los derechos desde Falcon Metais hacia MGLIT Empreendimentos, sociedad que luego quedó indirectamente bajo el control de una empresa privada canadiense. Esa estructura fue integrada posteriormente a Lithium Ionic, que comenzó a cotizar públicamente en mayo de 2022.

La demanda de Emerita incluye a antiguos ejecutivos, Falcon Metais, Lithium Ionic y su filial brasileña MGLIT. Entre las medidas solicitadas figura el reconocimiento de un interés económico sobre Bandeira y la constitución de derechos sobre acciones de Lithium Ionic mantenidas por personas vinculadas al proceso cuestionado.

Las cifras que elevan la relevancia del conflicto

Bandeira dejó de ser una propiedad de exploración temprana y se transformó en un activo con estudio de factibilidad, recursos definidos, ingeniería en desarrollo y una ruta de avance hacia construcción.

El estudio de factibilidad actualizado en septiembre de 2025 estimó una inversión inicial de US$191 millones, cifra 28% inferior a la evaluación previa. El diseño considera una capacidad nominal de procesamiento de 1,5 millones de toneladas de mineral al año y una producción media de 177.000 toneladas anuales de concentrado de espodumeno con 5,2% de óxido de litio.

El plan minero contempla una vida útil de 18,5 años, con 23,2 millones de toneladas de mineral extraído durante el periodo operacional. La producción acumulada fue calculada en cerca de 3,2 millones de toneladas de concentrado, equivalentes a aproximadamente 411.000 toneladas de carbonato de litio.

La evaluación económica asignó al proyecto un valor presente neto después de impuestos de US$1.450 millones, utilizando una tasa de descuento de 8%, y una tasa interna de retorno de 61%. El periodo estimado para recuperar el capital inicial alcanza 2,2 años, mientras que los costos operacionales en sitio fueron calculados en US$378 por tonelada de concentrado.

En recursos minerales, Bandeira registra 27,27 millones de toneladas medidas e indicadas con una ley promedio de 1,34% de óxido de litio. A esa base se suman 18,55 millones de toneladas inferidas con igual ley media.

Estas cifras explican por qué el litigio excede una disputa sobre concesiones de exploración. La propiedad cuestionada sustenta un proyecto con reservas, infraestructura planificada y una valoración económica que supera ampliamente la capitalización bursátil de muchas compañías junior del sector.

Impacto para el desarrollo del litio brasileño

Bandeira se ubica entre Araçuaí e Itinga, en Minas Gerais, dentro de un distrito que concentra gran parte de la expansión reciente del litio brasileño. El área alberga la mina Cachoeira de Companhia Brasileira de Lítio y la operación Grota do Cirilo de Sigma Lithium, además de proyectos de Atlas Lithium y otras compañías internacionales.

La cercanía con operaciones existentes ofrece acceso a experiencia minera, carreteras, energía y una cadena de proveedores que ha comenzado a especializarse en pegmatitas con espodumeno. También ha elevado el valor estratégico de las concesiones y aumentado la competencia por activos con potencial de producción comercial.

Para Lithium Ionic, una disputa prolongada podría generar mayores costos legales, dificultar conversaciones de financiamiento y aumentar las exigencias de revisión jurídica por parte de bancos, inversionistas y potenciales compradores de concentrado. El estudio de factibilidad proyectaba el inicio de producción durante el segundo semestre de 2027, un calendario que depende de permisos, construcción, financiamiento y estabilidad sobre la titularidad minera.

La empresa ha continuado preparando el proyecto y durante 2026 avanzó en contratación, acceso a agua para la etapa de construcción e ingeniería. La judicialización, no obstante, agrega una variable que no depende exclusivamente del desempeño técnico de Bandeira.

Para Emerita, una resolución favorable podría modificar de manera sustancial su cartera de activos y su valoración. La compañía está actualmente concentrada principalmente en proyectos polimetálicos españoles, por lo que recuperar total o parcialmente un activo de litio avanzado representaría un cambio de escala.

Dos procesos legales rodean el futuro de Bandeira

La demanda directa presentada por Emerita se desarrolla en paralelo al procedimiento iniciado por accionistas agrupados bajo PM Super Fund, que solicitaron autorización judicial para actuar en nombre de la compañía.

Esa solicitud había quedado programada para una audiencia el 4 de septiembre de 2026. Sin embargo, la presentación directa de Emerita abre una vía separada y confirma que el directorio decidió llevar la controversia ante los tribunales sin esperar exclusivamente el resultado de la acción derivativa impulsada por inversionistas.

En paralelo, el procedimiento de la Comisión de Valores de Ontario continuará examinando la conducta de antiguos ejecutivos y directores. Lithium Ionic no figura como acusada en ese expediente regulatorio, aunque los hechos investigados están directamente relacionados con la formación de la empresa y la incorporación de los derechos que hoy integran Bandeira.

La industria observará especialmente si el litigio afecta la capacidad de Lithium Ionic para financiar la inversión de US$191 millones, mantener el calendario de ejecución y cerrar acuerdos comerciales para su futura producción.

El caso también refuerza una señal para el mercado de minerales críticos: en proyectos de exploración, el historial de propiedad, los deberes fiduciarios y la trazabilidad de las concesiones pueden adquirir tanta relevancia como la geología, la metalurgia y los permisos ambientales.

Bandeira mantiene sus fundamentos técnicos y económicos mientras no exista una resolución que modifique su titularidad. Su avance hacia producción, sin embargo, quedará acompañado por una disputa judicial cuyo resultado puede redefinir quién captura el valor de uno de los principales desarrollos de litio de Brasil.

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