
El país elevó su extracción hasta cerca de 3,8 millones de barriles diarios en junio, liberado de las cuotas del bloque petrolero. La ofensiva exportadora agrega presión sobre la OPEP y puede influir en los precios internacionales de los combustibles.
Emiratos Árabes Unidos aceleró con fuerza su producción de petróleo durante junio, apenas dos meses después de poner término a casi seis décadas de participación en la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP.
La extracción emiratí llegó a aproximadamente 3,81 millones de barriles diarios, un aumento cercano al 80% frente al nivel registrado en mayo. Algunas mediciones internacionales sitúan el volumen total en torno a 4,1 millones de barriles por día, el mayor nivel alcanzado por el país.
El incremento confirma que Abu Dabi comenzó a utilizar la capacidad productiva que mantuvo limitada durante años para cumplir con las cuotas de la OPEP y de la alianza OPEP+. La decisión introduce un nuevo factor de competencia en el mercado energético y podría debilitar la capacidad del cartel para administrar la oferta mundial.
La salida que cambió la estrategia petrolera
Emiratos Árabes anunció a fines de abril que abandonaría la OPEP y la alianza ampliada OPEP+, haciendo efectiva su salida el 1 de mayo de 2026.
La determinación terminó con una membresía que se extendía desde 1967. También eliminó la obligación del país de sujetarse a los límites de producción acordados por el grupo para sostener los precios internacionales del crudo.
Durante los últimos años, Abu Dabi había invertido miles de millones de dólares en ampliar pozos, oleoductos, terminales y capacidad de procesamiento. Sin embargo, una parte importante de esa infraestructura permanecía subutilizada debido a los recortes coordinados por la OPEP+.
La compañía estatal ADNOC tiene ahora mayor libertad para decidir cuánto producir y a qué mercados dirigir sus exportaciones. Ese cambio quedó reflejado rápidamente en los embarques de junio, cuando las ventas externas de crudo y condensados rondaron los 3,7 millones de barriles diarios, marcando un máximo para el país.
El volumen superó incluso los registros observados en abril de 2020, cuando Arabia Saudita y Rusia protagonizaron una breve guerra de precios que inundó el mercado de petróleo.
Una capacidad que podría seguir aumentando
Emiratos Árabes dispone de una capacidad efectiva de producción de crudo cercana a los 4,4 millones de barriles diarios. A esa cifra se suma alrededor de 1,1 millones de barriles por día en condensados y líquidos asociados al gas natural.
Las proyecciones apuntan a que su producción total de hidrocarburos líquidos podría llegar a 5,2 millones de barriles diarios en 2027, unos 730.000 barriles más que durante 2026.
Esto significa que el salto observado en junio no necesariamente representa el límite de la estrategia emiratí. El país todavía cuenta con margen técnico para elevar su oferta y competir por compradores en Asia, Europa, África y América.
ADNOC ya ha ampliado sus destinos comerciales hacia mercados menos habituales, incluyendo embarques al oeste de Estados Unidos y a países africanos. China y otras economías asiáticas continúan siendo objetivos prioritarios, especialmente ante la recuperación de la circulación de buques por el estrecho de Ormuz.
La OPEP enfrenta una nueva presión interna
La salida de Emiratos Árabes representa uno de los mayores golpes políticos para la OPEP en las últimas décadas. El país era uno de los principales productores del bloque y mantenía una estrecha relación energética con Arabia Saudita.
Su decisión también expone una tensión de fondo: algunos miembros han invertido para aumentar su capacidad, pero deben restringirla para cumplir con los acuerdos colectivos. Cuando esos países consideran que las cuotas ya no reflejan su potencial, los incentivos para mantener la disciplina disminuyen.
La OPEP+ aumentó su producción conjunta durante junio y continuó revirtiendo parcialmente los recortes aplicados en años anteriores. Sin embargo, el avance independiente de Emiratos Árabes podría obligar al grupo a revisar su estrategia si otros productores buscan recuperar participación de mercado.
Una mayor oferta ayuda a contener los precios, pero también reduce los ingresos por cada barril vendido. Para los países productores, el desafío consiste en encontrar un equilibrio entre volumen, participación comercial y rentabilidad fiscal.
Más petróleo no garantiza combustibles más baratos
El aumento de la producción emiratí podría ejercer presión a la baja sobre el precio internacional del petróleo si la oferta mundial supera el crecimiento de la demanda. Sin embargo, el efecto no es automático.
El mercado sigue condicionado por los conflictos en Medio Oriente, las restricciones al transporte marítimo y la situación del estrecho de Ormuz, una ruta clave para los cargamentos provenientes del golfo Pérsico.
Las interrupciones o amenazas sobre esa vía pueden elevar rápidamente las cotizaciones, incluso cuando existe una mayor cantidad de petróleo disponible. A ello se suman los costos de transporte, seguros marítimos, refinación y almacenamiento.
La OPEP redujo nuevamente su estimación de crecimiento de la demanda mundial para 2026, hasta unos 780.000 barriles diarios. Una expansión más lenta del consumo, combinada con mayores exportaciones de Emiratos Árabes y otros productores, podría generar excedentes y presionar los precios durante los próximos meses.
Qué significa para Chile y el precio de los combustibles
Chile importa prácticamente todo el petróleo que utiliza, por lo que los movimientos internacionales terminan influyendo en el costo de las gasolinas, el diésel, el transporte y diversas actividades productivas.
Una caída sostenida del crudo puede abaratar los valores de referencia utilizados para calcular los precios locales. No obstante, el resultado final también depende del tipo de cambio, los impuestos específicos, los costos de refinación y transporte, y el funcionamiento del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles.
Por esta razón, un aumento puntual de la oferta mundial no necesariamente se traduce de inmediato en una rebaja equivalente en las estaciones de servicio chilenas.
El diésel tiene especial relevancia para el transporte de carga, la minería, la agricultura y numerosas pequeñas empresas. Cualquier variación persistente en su costo puede trasladarse a los precios de alimentos, materiales y servicios.
Para los hogares, el efecto se observa tanto en el gasto directo en combustible como en los costos indirectos incorporados en los productos que requieren transporte.
Una disputa por participación de mercado
La estrategia de Emiratos Árabes muestra que el mercado petrolero está entrando en una fase más competitiva. Abu Dabi busca convertir su capacidad instalada en producción efectiva antes de que el avance de los vehículos eléctricos, la eficiencia energética y las políticas climáticas reduzca estructuralmente la demanda de combustibles fósiles.
El país apuesta por vender mayores volúmenes mientras todavía existe un mercado amplio para el crudo. Esa estrategia puede chocar con los intereses de la OPEP, que tradicionalmente ha preferido restringir la oferta para sostener las cotizaciones.
Durante los próximos meses será clave observar si Emiratos mantiene su producción cerca de los niveles récord, si amplía aún más sus exportaciones y cómo responden Arabia Saudita, Irak, Kuwait y Rusia.
Para Chile, la señal más relevante será el efecto combinado sobre el precio del crudo y el dólar. Una mayor competencia entre productores podría aliviar los costos energéticos, pero las tensiones geopolíticas en el golfo Pérsico mantienen abierto el riesgo de nuevas alzas.












