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Industria Minera

Fontaine prioriza rentabilidad en Codelco y valida el giro de volumen a valor anticipado por REDIMIN

Codelco se enfoca en la rentabilidad y la generación de valor en lugar de la producción masiva, según el nuevo plan estratégico anunciado por su presidente, Bernardo Fontaine.

Fontaine prioriza rentabilidad en Codelco y valida el giro de volumen a valor anticipado por REDIMIN
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El presidente del directorio prepara para octubre una revisión de inversiones, activos y asociaciones. El cambio de enfoque coincide con el diagnóstico publicado cuatro días antes por REDIMIN: producir más solo tiene sentido cuando cada tonelada genera valor.

El presidente del directorio de Codelco, Bernardo Fontaine, instaló un cambio de criterio para medir el desempeño de la principal empresa estatal de Chile: la prioridad ya no debería ser recuperar simbólicamente el título de mayor productor mundial de cobre, sino construir una compañía más rentable, eficiente y capaz de financiar su futuro.

La definición abre una nueva etapa para Codelco. Fontaine adelantó que durante octubre se conocerá un plan estratégico que revisará inversiones, activos, alternativas de financiamiento y posibles asociaciones con privados. El proceso deberá determinar qué proyectos deben continuar, cuáles necesitan ajustes y dónde resulta conveniente compartir capital, infraestructura o riesgos operacionales.

El planteamiento coincide directamente con la visión editorial publicada por REDIMIN el 9 de julio de 2026. Cuatro días antes de la declaración del presidente del directorio, este medio sostuvo que la recuperación de la estatal debía comenzar por una premisa concreta: producción rentable antes que volumen simbólico.

Leer más sobre la anticipación aquí: https://www.redimin.cl/codelco-enfrenta-su-hora-decisiva-las-vias-para-recuperar-produccion-confianza-y-protagonismo-en-el-auge-del-cobre

No existe un antecedente público que permita atribuir las palabras de Fontaine a la publicación de REDIMIN. Lo comprobable es que ambas posiciones convergen en el punto central del debate: Codelco no puede continuar evaluando su éxito principalmente por toneladas producidas cuando enfrenta costos crecientes, una deuda elevada, operaciones maduras y proyectos estructurales que demandan miles de millones de dólares.

De la carrera por toneladas a la generación de valor

Durante décadas, el liderazgo mundial de Codelco fue parte de su identidad industrial y política. La condición de mayor productor de cobre funcionaba como una medida de escala, influencia y capacidad minera. Sin embargo, ese indicador perdió fuerza frente a una realidad operacional más exigente.

Codelco cerró 2025 con una producción propia de 1.334.445 toneladas métricas de cobre fino y una producción total atribuible de 1.439.732 toneladas, considerando sus participaciones en El Abra, Anglo American Sur y Quebrada Blanca. El resultado divisional aumentó solo 0,5% frente al año anterior.

La compañía alcanzó un Ebitda de US$6.670 millones, aportó US$1.778 millones al Fisco y ejecutó inversiones por US$5.073 millones, el mayor desembolso anual de capital de su historia. La magnitud de esas cifras confirma que Codelco continúa siendo uno de los principales activos económicos del país.

El problema aparece al observar la estructura detrás de esos resultados. La deuda financiera bruta terminó cerca de US$26.300 millones, el costo directo C1 subió a 208,6 centavos de dólar por libra y el costo neto a cátodo C3 llegó a 372,9 centavos por libra.

La utilidad consolidada alcanzó US$2.423 millones, pero una parte decisiva provino del reconocimiento contable asociado a la participación adquirida en Novandino Litio. Excluido ese efecto extraordinario, la utilidad se situó en US$388 millones.

Las cifras muestran por qué la discusión no puede concentrarse únicamente en producción. Una empresa puede mantener escala, elevar su Ebitda y cumplir metas volumétricas, pero continuar debilitando su balance si cada tonelada exige más capital, más deuda y mayores costos operacionales.

El primer trimestre reforzó la señal de alerta

Los resultados del primer trimestre de 2026 profundizaron esta contradicción. La producción propia cayó 8,1%, hasta 272 mil toneladas de cobre fino, mientras la producción total atribuible descendió 7,5%, a 300 mil toneladas.

Al mismo tiempo, el Ebitda aumentó 59% y llegó a US$2.143 millones. Los aportes al Estado alcanzaron US$430 millones, casi el doble del primer trimestre del año anterior.

La mejora financiera estuvo impulsada principalmente por el mayor precio del cobre y de subproductos como el molibdeno. No respondió a una expansión de la producción ni a una reducción estructural de costos.

El costo C1 aumentó 10%, hasta 231,8 centavos por libra, y el costo C3 avanzó 6,3%, hasta 397,5 centavos. El Teniente, Ministro Hales, Chuquicamata, Gabriela Mistral y Andina registraron descensos productivos, mientras Radomiro Tomic y Salvador mostraron incrementos.

Este escenario entrega una advertencia para el nuevo directorio: un ciclo favorable del cobre puede mejorar los resultados financieros temporalmente, pero no reemplaza la productividad, el mantenimiento, la disponibilidad de mineral, la recuperación metalúrgica ni la disciplina de ejecución.

Qué deberá contener la revisión de octubre

El plan anunciado por Fontaine será evaluado por su capacidad para transformar una declaración correcta en decisiones industriales concretas.

La revisión deberá ordenar la cartera de inversiones mediante criterios comparables: generación de caja, valor presente, continuidad operacional, nivel de avance, riesgo técnico, exposición financiera, impacto productivo y seguridad. No todos los proyectos tienen la misma urgencia ni producen el mismo retorno para Codelco.

La empresa necesita identificar qué iniciativas protegen producción existente, cuáles permiten desarrollar nuevos sectores mineros y cuáles pueden rediseñarse, postergarse o ejecutarse mediante asociaciones.

Esto no equivale automáticamente a privatizar Codelco. Una asociación bien estructurada puede permitir que la estatal conserve control estratégico, reduzca necesidades de financiamiento, incorpore tecnología y acelere proyectos que difícilmente podría desarrollar sola dentro de los plazos requeridos.

El Plan Minero Conjunto entre Andina y Los Bronces ya ofrece una referencia. La integración de infraestructura y planificación busca generar una producción adicional promedio cercana a 120 mil toneladas anuales entre 2030 y 2051, con creación de valor estimada por sobre US$5.000 millones.

La pregunta para cada nueva alianza deberá ser clara: cuánto capital aporta el socio, cuánto riesgo absorbe, qué capacidades incorpora y qué porcentaje del valor permanece en manos del Estado.

Optimizar no significa detener el crecimiento

Priorizar rentabilidad tampoco implica paralizar la expansión. Significa que el crecimiento debe producir valor verificable y no convertirse en una meta corporativa desconectada de los costos, la seguridad o el endeudamiento.

La optimización debe ejecutarse división por división. Chuquicamata necesita asegurar alimentación mineral y continuidad de su transición subterránea. El Teniente enfrenta el desafío de recuperar capacidad después de restricciones operacionales y asegurar el desarrollo de Andes Norte y Diamante. Salvador debe completar el aumento gradual de Rajo Inca, mientras Ministro Hales, Radomiro Tomic, Andina y Gabriela Mistral requieren estrategias diferenciadas frente a leyes, mantenimiento, disponibilidad de equipos y procesamiento.

También será necesario cambiar los indicadores internos. Además de toneladas, la administración deberá seguir margen por libra, generación de caja libre, cumplimiento de presupuesto, recuperación metalúrgica, utilización de planta, disponibilidad de activos críticos, productividad laboral, seguridad y trazabilidad de la información.

Para trabajadores y proveedores, el nuevo enfoque puede modificar prioridades de contratación, mantenimiento, construcción y servicios especializados. Los proyectos con mayor retorno y efecto sobre la continuidad deberían concentrar recursos, mientras iniciativas menos maduras podrían enfrentar rediseños o nuevos modelos de ejecución.

Octubre marcará la primera prueba del nuevo directorio

La pérdida del primer lugar mundial frente a BHP tiene un peso simbólico, pero no constituye por sí sola el principal problema de Codelco. Recuperar ese puesto mediante inversiones poco rentables o toneladas producidas a costos excesivos podría deteriorar aún más su capacidad financiera.

La verdadera competencia se juega en productividad, margen operacional, cumplimiento de proyectos, costo de capital, seguridad y capacidad para convertir reservas minerales en flujo de caja sostenible.

REDIMIN planteó antes de esta declaración que la estatal debía recuperar producción rentable, priorizar proyectos con impacto real, fortalecer la trazabilidad de sus datos, compartir riesgos mediante asociaciones selectivas y establecer una relación financiera más estable con el Estado.

Fontaine acaba de llevar esa discusión al centro de la estrategia corporativa. Ahora deberá demostrar que el cambio no quedará limitado a una nueva forma de comunicar los mismos objetivos.

El plan de octubre será la primera prueba. Allí se conocerá si Codelco está dispuesta a abandonar la carrera por el volumen como fin en sí mismo y comenzar a medir cada proyecto, cada activo y cada tonelada por el valor que efectivamente entregan a Chile.