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Foro del Litio 2026 pondrá foco en competitividad, inversión y nuevo ciclo de proyectos en Chile

El Foro del Litio 2026, programado para el 10 de septiembre, abordará la competitividad y sostenibilidad en la industria del litio en Chile, en un contexto de nuevos proyectos y exigencias ambientales

Foro del Litio 2026 pondrá foco en competitividad, inversión y nuevo ciclo de proyectos en Chile
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El encuentro se realizará el 10 de septiembre y reunirá a autoridades, compañías, inversionistas y especialistas para discutir certeza jurídica, nuevas inversiones, tecnología y sostenibilidad en una industria que entra en una etapa decisiva de desarrollo.

Chile prepara una nueva edición del Foro del Litio 2026, encuentro que este año tendrá como eje la competitividad del país y el avance de las inversiones que comienzan a configurar una nueva etapa para esta industria. La décima versión de la conferencia está programada para el jueves 10 de septiembre de 2026 y abordará el escenario que enfrentará el sector durante la próxima década, en medio del desarrollo de nuevos proyectos, asociaciones público-privadas y mayores exigencias ambientales y regulatorias.

Bajo el concepto “Nuevo Ciclo del Litio en Chile: Certeza Jurídica, Inversión y Competitividad”, la agenda considera la participación de autoridades, compañías mineras, inversionistas, proveedores tecnológicos, organismos internacionales, academia y representantes territoriales.

La discusión ocurre en un momento distinto al observado hace algunos años. El desafío ya no consiste únicamente en identificar recursos de litio o captar interés de inversionistas, sino en transformar el potencial geológico chileno en proyectos productivos capaces de competir internacionalmente, con permisos, infraestructura, tecnología y reglas que permitan sostener inversiones de largo plazo.

Competitividad entra al centro de la discusión

La posición de Chile dentro del mercado mundial del litio dependerá cada vez más de variables que van más allá de la disponibilidad del recurso.

Los tiempos de desarrollo de los proyectos, la certeza contractual, el acceso a tecnologías de extracción, los costos operacionales, la infraestructura, el suministro energético y la relación con las comunidades están pasando a formar parte directa de la ecuación competitiva.

Ese escenario será uno de los principales asuntos de la conferencia, cuya agenda considera análisis sobre certeza jurídica, agilización de inversiones, mercados internacionales, innovación tecnológica, sostenibilidad ambiental, relacionamiento comunitario y desarrollo de valor agregado.

El horizonte planteado para el debate comprende el período 2026-2035, una década en la que varios de los proyectos que actualmente se encuentran en etapas administrativas, ambientales o de desarrollo deberían definir su viabilidad y eventual entrada en operación.

Para Chile, esa ventana será particularmente relevante debido al crecimiento de nuevos polos productivos fuera del Salar de Atacama.

Maricunga y Salares Altoandinos elevan la escala de inversión

Uno de los cambios más relevantes del escenario chileno durante 2026 ha sido el avance contractual de iniciativas que buscan ampliar la producción hacia la Región de Atacama.

En febrero quedó formalizada la actualización del Contrato Especial de Operación de Litio (CEOL) del Salar de Maricunga, permitiendo avanzar en el desarrollo encabezado por Codelco mediante una asociación público-privada con Rio Tinto.

La modificación incorporó las pertenencias adquiridas por Codelco tras la compra de Lithium Power International y redefinió condiciones relacionadas con exploración, explotación y participación territorial. El desarrollo productivo en Maricunga está proyectado desde 2030.

Paralelamente, Codelco mantiene en evaluación ambiental una iniciativa de continuidad de exploración y pruebas de reinyección de salmuera en el salar. El proyecto contempla US$50 millones de inversión, una duración estimada de 28 meses y actividades destinadas a complementar la información hidrogeológica, geológica, geofísica y geoquímica del depósito, además de evaluar la viabilidad técnica, ambiental y económica de la reinyección de salmuera.

También durante febrero, el proyecto Salares Altoandinos, impulsado por Enami, recibió la aprobación administrativa definitiva de su CEOL.

La iniciativa se desarrollará mediante una asociación público-privada y considera una inversión estimada cercana a US$3.000 millones, situándose entre los principales proyectos greenfield de litio actualmente considerados en Chile. El contrato habilita actividades de exploración, explotación y beneficio, además de establecer condiciones económicas, ambientales y territoriales para su desarrollo.

Estos avances explican por qué la conversación sobre litio comienza a desplazarse desde la formulación de políticas hacia una discusión más concreta sobre ejecución.

Del potencial geológico a la ejecución de proyectos

La Estrategia Nacional del Litio estableció una estructura en que el Estado mantiene un papel central, pero donde el capital y la capacidad tecnológica del sector privado son necesarios para llevar los proyectos a producción.

El Salar de Atacama y Maricunga fueron definidos como áreas estratégicas con participación estatal mayoritaria. A ellos se suman Pedernales, bajo liderazgo de Codelco, y Salares Altoandinos, desarrollado por Enami mediante asociaciones con privados.

En conjunto, Atacama, Maricunga, Pedernales y los salares vinculados a Altoandinos representan cerca del 49% de la superficie de los salares del país identificados dentro de este esquema de desarrollo, concentrando una fracción sustancial del potencial productivo nacional.

El resultado final, sin embargo, dependerá de la capacidad para convertir esa cartera en operaciones.

Para inversionistas y compañías mineras, variables como los plazos de permisos, características de los CEOL, regulación ambiental, acceso a infraestructura y mecanismos de asociación serán determinantes al momento de asignar capital frente a oportunidades existentes en otras jurisdicciones.

Tecnología y agua marcarán la próxima generación de operaciones

La competitividad también estará ligada a la forma en que se extraiga el litio.

Chile busca que los nuevos desarrollos incorporen tecnologías que permitan reducir los impactos sobre los sistemas salinos, una condición especialmente sensible debido a las características hidrogeológicas de los salares y a su importancia ambiental.

En ese contexto, las tecnologías de extracción directa de litio, reinyección de salmueras, monitoreo hidrogeológico y optimización de procesos adquieren una dimensión económica además de ambiental.

Una tecnología que consiga elevar recuperación, reducir evaporación o disminuir el impacto hídrico puede modificar sustancialmente la competitividad de un proyecto, pero su aplicación a escala industrial también exige pruebas, ingeniería, capital y conocimiento operacional.

Maricunga será uno de los lugares donde esa discusión tendrá consecuencias prácticas, considerando las pruebas de reinyección incorporadas en los programas de exploración actualmente planteados.

Una década decisiva para el litio chileno

El Foro del Litio 2026 llegará así en una etapa en que Chile comienza a construir una cartera productiva más diversificada.

Durante años, la industria nacional estuvo concentrada esencialmente en el Salar de Atacama. El desarrollo de Maricunga, Salares Altoandinos y futuras iniciativas podría modificar esa estructura y generar nuevos polos de inversión minera en el norte del país.

Esto abriría oportunidades para ingeniería, construcción, perforación, servicios ambientales, transporte, procesamiento, automatización y proveedores tecnológicos, junto con mayores requerimientos de infraestructura y capital humano especializado.

Pero el tamaño del recurso por sí solo no garantiza liderazgo.

La capacidad del país para entregar certeza jurídica, reducir incertidumbre en los ciclos de inversión, compatibilizar producción con protección de los ecosistemas y acelerar la incorporación de tecnología será determinante para mantener una posición relevante frente al crecimiento de otros productores.

Por eso, la discusión que se realizará en septiembre tendrá un componente que excede al propio mercado del litio: mostrará hasta qué punto Chile está logrando convertir su estrategia minera en proyectos concretos, inversión ejecutada y nueva capacidad productiva durante la próxima década.