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Mineras homologan criterios de ingreso a faenas para reducir exámenes y cursos duplicados

Diecisiete empresas mineras en Chile han acordado criterios comunes para la inducción y evaluaciones de salud de los trabajadores, buscando reducir duplicidades y facilitar la movilidad laboral.

Mineras homologan criterios de ingreso a faenas para reducir exámenes y cursos duplicados
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Diecisiete compañías del Consejo Minero, junto a Sonami, Aprimin y la Cámara Chilena de la Construcción, acordaron referencias técnicas comunes para las evaluaciones de salud preocupacional y la inducción básica de trabajadores. La medida apunta a reducir tiempos de habilitación y facilitar la movilidad laboral entre operaciones.

La gran minería chilena avanzó en la homologación de requisitos para el ingreso de trabajadores a faenas, mediante dos acuerdos que establecen criterios comunes para las evaluaciones de salud preocupacional y los cursos de inducción básica. El objetivo es disminuir la repetición de exámenes y capacitaciones cuando una persona cambia de operación, sin eliminar las exigencias particulares que cada compañía pueda establecer de acuerdo con los riesgos de sus instalaciones.

La iniciativa reúne a las 17 empresas integrantes del Consejo Minero: Anglo American, Antofagasta Minerals, Barrick, BHP, CMP, Codelco, Collahuasi, Freeport-McMoRan, Glencore, Gold Fields, Sierra Gorda, Kinross, Lundin Mining, Rio Tinto, South32, SQM y Teck.

También participan el Consejo Minero, la Sociedad Nacional de Minería, la Asociación de Proveedores Industriales de la Minería y la Cámara Chilena de la Construcción. En la formalización estuvieron presentes la subsecretaria de Previsión Social, Elisa Cabezón, y el subsecretario de Minería, Álvaro González.

El acuerdo aborda una dificultad recurrente para trabajadores propios, contratistas y empresas proveedoras: los distintos requisitos de acreditación que pueden existir entre una operación y otra, incluso cuando las labores desarrolladas y parte de los antecedentes exigidos son similares.

Una inducción básica común de ocho horas

Uno de los instrumentos establece contenidos mínimos para la inducción básica de ingreso a faenas mineras, fijando una duración mínima de ocho horas cronológicas, que podrán desarrollarse de manera presencial o a distancia.

La capacitación considera ocho módulos que abarcan materias asociadas al funcionamiento general de la actividad minera, prevención de riesgos, legislación, seguros vinculados a accidentes del trabajo y enfermedades profesionales, identificación de peligros, evaluación de riesgos, controles frente a riesgos de fatalidad, salud ocupacional y uso de equipos de protección personal.

El estándar también incorpora exigencias para los organismos encargados de impartir la capacitación, criterios de evaluación y sistemas de trazabilidad.

Esto último implica mantener registros asociados a asistencia, contenidos cursados, resultados de las evaluaciones y certificados de aprobación, elementos necesarios para que una capacitación pueda ser reconocida dentro de procesos de acreditación más homogéneos.

El modelo no significa que todas las faenas tendrán exactamente el mismo proceso de ingreso. Las compañías conservarán la posibilidad de incorporar capacitaciones adicionales cuando las condiciones geográficas, operacionales, tecnológicas o de seguridad de una instalación requieran conocimientos específicos.

Una operación subterránea, una faena ubicada a gran altitud o una instalación con determinados riesgos críticos puede, por ejemplo, mantener exigencias propias adicionales al estándar básico compartido.

Salud preocupacional apunta a evitar exámenes repetidos

El segundo acuerdo aborda las evaluaciones de salud preocupacional requeridas para determinar la compatibilidad entre las condiciones de una persona y los riesgos asociados a las funciones que desempeñará.

El documento establece una metodología común, procedimientos y criterios mínimos referenciales para estas evaluaciones, junto con lineamientos técnicos destinados a los centros responsables de realizarlas.

La homologación busca reducir situaciones en que un trabajador deba someterse nuevamente a exámenes médicos similares debido únicamente a su traslado desde una compañía o faena hacia otra.

Para las empresas contratistas y proveedoras, cuyos equipos pueden movilizarse entre distintas operaciones durante la ejecución de servicios especializados, esta estandarización puede tener un impacto particularmente relevante.

En la práctica, los procesos de acreditación suelen formar parte del período previo al inicio efectivo de un contrato. La repetición de evaluaciones, capacitaciones y documentación puede extender los tiempos necesarios para desplegar personal en terreno y generar costos administrativos adicionales tanto para las empresas de servicios como para las compañías mandantes.

La existencia de referencias compartidas permite atacar parte de esas duplicidades, aunque manteniendo las evaluaciones complementarias que sean justificadas por riesgos específicos.

Productividad y movilidad laboral

El alcance del acuerdo trasciende la simplificación administrativa. La minería chilena opera con una extensa cadena de contratistas y proveedores especializados que movilizan trabajadores entre distintas faenas durante actividades de construcción, mantenimiento, ingeniería, montaje, operación y servicios técnicos.

En ese escenario, reducir tiempos de habilitación puede permitir una utilización más eficiente de la fuerza laboral y facilitar el traslado de trabajadores entre proyectos y operaciones.

La homologación también podría favorecer a empresas proveedoras que prestan servicios simultáneamente a distintas compañías mineras, al disminuir la necesidad de administrar procedimientos completamente independientes para cada mandante en aquellas materias que pueden compartir un estándar técnico.

El presidente ejecutivo del Consejo Minero, Joaquín Villarino, sostuvo que el mecanismo permitirá “reducir duplicidades, optimizar los tiempos de habilitación y facilitar la movilidad” de los trabajadores entre faenas.

El desafío será que esa mayor eficiencia administrativa no se traduzca en una reducción de los controles vinculados a seguridad y salud ocupacional, materias especialmente sensibles en una actividad donde los trabajadores pueden estar expuestos a altura geográfica, equipos móviles de gran tonelaje, operaciones subterráneas, explosivos, polvo respirable y otros riesgos propios de cada proceso productivo.

Un proceso que venía avanzando en la industria

La búsqueda de criterios compartidos para el ingreso a faenas no parte desde cero. Durante los últimos años la industria ha desarrollado distintas iniciativas para homologar evaluaciones de salud, inducciones y otros requisitos exigidos a trabajadores de empresas colaboradoras.

En diciembre de 2024, doce compañías de la gran minería habían avanzado en un esquema de homologación de evaluaciones de salud preocupacional dirigido especialmente a trabajadores de proveedores, contratistas y subcontratistas.

El nuevo acuerdo amplía esa lógica mediante la participación de todas las empresas integrantes del Consejo Minero y la incorporación simultánea de criterios tanto para salud preocupacional como para inducción básica.

La diferencia es relevante para un sector donde la interoperabilidad de acreditaciones puede convertirse en un factor de productividad, especialmente durante períodos de construcción de proyectos, mantenimientos mayores y detenciones de planta, cuando las compañías requieren incorporar grandes contingentes de personal en plazos acotados.

Qué cambia para trabajadores y proveedores

La principal consecuencia esperada es que una persona que ya cumplió una inducción o evaluación bajo criterios reconocidos no tenga que comenzar completamente desde cero cada vez que se traslada hacia otra operación adherida al esquema.

Esto puede disminuir jornadas improductivas asociadas a acreditación, simplificar la programación de contratos y reducir costos derivados de repetir procedimientos técnicamente equivalentes.

Para las mineras, el modelo ofrece una base común para gestionar el ingreso de personal externo sin renunciar a requisitos propios. Para los contratistas, abre la posibilidad de desplazar trabajadores entre operaciones con una mayor continuidad documental y operacional.

La efectividad del sistema dependerá ahora de su implementación práctica, del reconocimiento efectivo de certificados y evaluaciones entre compañías y de la capacidad de mantener trazabilidad suficiente para asegurar que cada trabajador cumpla las exigencias correspondientes.

En una industria que busca elevar productividad al mismo tiempo que mantiene estrictos estándares de seguridad, la homologación de requisitos de ingreso aparece como una de las áreas donde la coordinación entre compañías, proveedores y gremios puede eliminar procesos redundantes sin modificar los controles asociados a los riesgos específicos de cada faena.