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Francia repatria todo su oro y eleva la presión geopolítica sobre el bullion

Francia cerró una operación que mantuvo intactas sus reservas de oro , pero cambió por completo su custodia. El movimiento, presentado como operativo por el…

Francia repatria todo su oro y eleva la presión geopolítica sobre el bullion
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Francia cerró una operación que mantuvo intactas sus reservas de oro, pero cambió por completo su custodia. El movimiento, presentado como operativo por el banco central, refuerza una señal que ya venía creciendo en el mercado: el metal dejó de ser solo una reserva y pasó a operar como activo de soberanía financiera.

La operación francesa y su lectura política

En sus resultados de 2025, la Banque de France confirmó que vendió 129 toneladas de barras antiguas no compatibles con el estándar LBMA que estaban en Nueva York y recompró metal equivalente en Europa entre julio de 2025 y enero de 2026. El stock total siguió en 2.437 toneladas, mientras la ganancia de capital llegó a 12.800 millones de euros. La entidad defendió la decisión como la vía más simple y menos riesgosa para normalizar ese remanente histórico.

Aunque París lo describa como un ajuste técnico, el efecto de fondo es otro: Francia ya no mantiene oro soberano bajo custodia estadounidense. El precedente no es menor en un mercado donde la ubicación del metal vuelve a pesar casi tanto como su volumen. Alemania ya había repatriado 674 toneladas entre 2013 y 2017; aun así, conserva 1.236 toneladas en la Reserva Federal de Nueva York, equivalentes a 36,6% de su oro.

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Los bancos centrales siguen sosteniendo la demanda

El trasfondo es una demanda oficial que no afloja. El World Gold Council reportó compras netas de 863 toneladas por parte de bancos centrales en 2025, cuarto año consecutivo en niveles excepcionalmente altos. Además, 22 instituciones informaron aumentos de al menos una tonelada y la demanda global total superó por primera vez las 5.000 toneladas, con un valor estimado de US$555.000 millones.

Polonia volvió a encabezar las compras con 102 toneladas, llevando sus reservas a 550 toneladas, mientras el gobernador Adam Glapiński explicitó una meta de 700 toneladas y la vinculó a razones de seguridad nacional. Brasil volvió al mercado con 43 toneladas, y Kazajistán registró su mayor compra anual desde que existen series comparables en 1993.

China consolida un diseño de reserva menos expuesto al dólar

China empuja la misma tendencia desde otra escala. Reuters informó que el Banco Popular de China extendió en marzo su racha compradora a 17 meses consecutivos, elevando sus reservas oficiales a 74,38 millones de onzas finas. El World Gold Council ya había consignado que en febrero el nivel oficial llegaba a 2.309 toneladas, equivalentes a cerca de 10% de las reservas internacionales del país.

Ese movimiento ocurre en paralelo a un mercado físico chino cada vez más profundo y a una infraestructura propia de negociación y custodia. La lógica es directa: mover parte de las reservas desde activos financieros sujetos a jurisdicción externa hacia un activo físico sin riesgo de contraparte. En ese marco, la repatriación francesa no aparece como un hecho aislado, sino como otro síntoma de una reorganización más amplia del sistema de reservas.

Qué cambia para la minería, la refinación y la trazabilidad

Para la minería del oro, el cambio no es solo de precio. Si el bullion pasa a ser infraestructura de seguridad financiera, entonces suben de valor tres variables que antes podían leerse como secundarias: procedencia verificable, capacidad de refinación en jurisdicciones confiables y cumplimiento de estándares exigidos por bancos centrales y grandes instituciones. La oferta, en cambio, no ha respondido con la misma velocidad: la producción minera global rondó 3.672 toneladas en 2025 y el suministro total creció apenas 1% interanual, pese al fuerte avance del precio.

En los hechos, eso deja al sector minero y a la red de refinerías en una posición distinta a la de ciclos anteriores. Ya no se trata solo de vender metal a mejor precio. Se trata de abastecer un mercado donde los compradores soberanos miran con más atención dónde se produce, dónde se refina y bajo qué marco regulatorio puede circular ese oro. En ese nuevo mapa, la custodia dejó de ser un detalle operativo y pasó a formar parte del negocio.