La campaña extendió blancos de oro y cobre en el proyecto ubicado 120 kilómetros al noreste de Copiapó. Los nuevos resultados refuerzan el interés por zonas aún poco perforadas dentro de una propiedad de 2.600 hectáreas.
Gelum Resources amplió su programa de exploración en el proyecto Las Tinajas, en la Región de Atacama, tras completar 403 nuevas muestras geoquímicas de roca sobre la mitad oriental de la propiedad. Los trabajos permitieron extender zonas anómalas de oro y cobre y definir sectores que podrían contener mineralización bajo una delgada cobertura posterior al evento mineralizador.
Las Tinajas se emplaza en el extremo norte del cinturón de Maricunga, aproximadamente 120 kilómetros al noreste de Copiapó, y comprende unas 2.600 hectáreas. El distrito presenta sistemas epitermales de oro y ocurrencias vinculadas a pórfidos de cobre y oro, una combinación que mantiene al sector como uno de los focos exploratorios relevantes del norte de Chile.
El nuevo muestreo se concentró principalmente en dos áreas: el objetivo noreste, donde afloran brechas de diatrema con alteración argílica y sericítica, y la anomalía sureste ubicada en Cerro Campamento, asociada a una zona de fuerte alteración centrada sobre un cuerpo de dacita.
Nuevos resultados amplían los blancos de perforación
La campaña extendió trabajos de muestreo continuo realizados previamente sobre cortes de caminos, utilizando intervalos de cinco metros y excavaciones mediante retroexcavadora en sectores donde la roca se encuentra cubierta.
En la denominada brecha noreste, una sección ubicada cerca de 200 metros al este de un intervalo previamente reconocido de 80 metros con 0,22 gramos por tonelada de oro entregó 70 metros con una ley promedio de 0,17 g/t de oro. Hacia el este y norte, además, se detectaron valores débilmente anómalos que continúan por otros 200 metros.
El interés del sector aumenta al compararlo con perforaciones históricas ejecutadas bajo esa misma zona. Entre ellas se encuentra el sondaje TDH-10, que registró aproximadamente 84 metros con 0,96 g/t de oro, una diferencia respecto de las concentraciones superficiales que abre la posibilidad de mineralización más robusta en profundidad.
La lectura exploratoria es relevante porque parte del sistema podría permanecer oculta bajo coberturas superficiales y no necesariamente expresarse mediante leyes elevadas en afloramientos. En ese escenario, las anomalías geoquímicas pasan a funcionar principalmente como herramientas para priorizar futuros blancos de perforación.
Más al norte, donde existían anomalías históricas de oro en suelos, Gelum abrió pozos de entre uno y tres metros de profundidad para alcanzar roca basal. Los trabajos se extendieron además unos 700 metros hacia el noroeste con espaciamientos de entre 25 y 30 metros.
Aunque las concentraciones de oro en este sector no fueron significativas, la presencia de elementos trazadores como arsénico y zinc entregó nuevas señales de interés. La distribución de esos elementos apunta a la posible continuidad de un sistema mineralizado bajo la cobertura, lo que deberá ser contrastado mediante exploración geofísica y eventualmente perforación.
Cobre gana espacio dentro del modelo de Las Tinajas
Uno de los elementos que amplía el alcance del programa corresponde a la anomalía sureste de Cerro Campamento. Los trabajos extendieron hacia el sur los intervalos de muestreo previos y agregaron reconocimientos sobre afloramientos con alteración argílica.
En este sector, un cuerpo de pórfido dacítico ha entregado anomalías elevadas de cobre y molibdeno, una asociación que resulta compatible con la presencia potencial de un sistema tipo pórfido en profundidad.
Las nuevas muestras extendieron los valores anómalos de cobre unos 200 metros hacia el sur, mientras que la anomalía de molibdeno avanzó cerca de 90 metros adicionales. Más al sureste, un reconocimiento desarrollado sobre unos 1.200 metros identificó valores elevados de cobre, zinc y arsénico dentro de una zona de alteración de aproximadamente 500 por 800 metros.
El resultado no confirma por sí solo un depósito económico, pero permite ampliar el modelo geológico más allá de una exploración exclusivamente aurífera. Para Gelum, Las Tinajas comienza a configurarse como un sistema donde podrían coexistir objetivos epitermales de oro y mineralización de cobre asociada a intrusivos en profundidad.
Ese escenario será uno de los principales focos de las siguientes campañas, particularmente porque buena parte del bloque de concesiones todavía presenta una baja densidad de perforación.
Más de 10.000 metros de perforación histórica
Las Tinajas cuenta con un historial exploratorio que se remonta a 1986. Desde entonces se han ejecutado 64 sondajes por un total aproximado de 10.990 metros, distribuidos en tres campañas. La más reciente incluyó 16 perforaciones y cerca de 2.831 metros entre 2024 y 2025.
Varios de esos sondajes registraron intervalos relevantes de mineralización aurífera y algunos finalizaron aún dentro de zonas mineralizadas. Entre los registros históricos aparecen tramos de 43 metros con 1,18 g/t de oro, 35 metros con 1,23 g/t, 26 metros con 2,09 g/t y 58 metros con 1,42 g/t.
La profundidad de exploración también sigue siendo limitada. La mayor parte de las perforaciones históricas se concentra dentro de los primeros 200 metros desde superficie, mientras que gran parte de la propiedad permanece sin pruebas directas mediante sondajes.
Ese factor es central para interpretar la nueva campaña. Más que aumentar recursos conocidos —Las Tinajas todavía no cuenta con una estimación de recursos minerales declarada en los antecedentes revisados—, el objetivo actual consiste en ampliar la cantidad y calidad de blancos que puedan justificar perforaciones adicionales.
Geofísica busca definir continuidad en profundidad
En paralelo al muestreo geoquímico, Gelum mantiene en ejecución un levantamiento geofísico VIP-MT a escala de propiedad. Al momento de la última actualización, el programa se encontraba aproximadamente a mitad de avance, con electrodos instalados en el sector oriental del proyecto.
La combinación entre geofísica, geoquímica de superficie y perforaciones históricas será clave para construir un modelo tridimensional del sistema y determinar si las anomalías observadas tienen continuidad en profundidad.
Para una propiedad con amplios sectores cubiertos, la geofísica puede resultar especialmente relevante al momento de discriminar entre señales superficiales aisladas y estructuras mineralizadas con dimensiones suficientes para justificar campañas de sondajes más intensivas.
Un proyecto de 2.600 hectáreas en un distrito de oro y cobre
Gelum mantiene una opción para adquirir hasta el 100% de Las Tinajas. El acuerdo considera compromisos de inversión exploratoria por US$3 millones, además de al menos 4.000 metros de perforación, junto con un calendario de pagos asociado a la adquisición del proyecto.
La propiedad se ubica entre aproximadamente 3.600 y 4.000 metros sobre el nivel del mar y se encuentra inserta en un corredor donde la interacción entre sistemas epitermales y pórfidos constituye uno de los principales argumentos geológicos para continuar explorando.
Para la minería chilena, Las Tinajas representa el tipo de proyecto que caracteriza una parte relevante de la actividad exploratoria actual en Atacama: propiedades con antecedentes históricos de oro que están siendo reevaluadas utilizando geofísica moderna, geoquímica sistemática y nuevos modelos orientados también a cobre.
Las 403 muestras recién procesadas no resuelven todavía la escala económica del sistema, pero sí amplían el número de zonas que requieren seguimiento. El próximo desafío será determinar, mediante interpretación geofísica y nuevas perforaciones, si las anomalías superficiales identificadas forman parte de cuerpos mineralizados continuos y de mayor tamaño bajo la cobertura del cinturón de Maricunga.









