La dinastía siderúrgica brasileña Gerdau está redoblando sus esfuerzos para contrarrestar la expansión de China en Latinoamérica, particularmente en Perú, donde controla cerca de un tercio de la capacidad siderúrgica del país. Este movimiento se produce en un contexto donde la compañía china Acero Lima Shenglong SAC ha manifestado su intención de construir una planta con una capacidad de 700.000 toneladas de acero al año, lo que igualaría la capacidad local de Gerdau.
Gerdau y su presión sobre el gobierno peruano
Gerdau ha estado presionando al nuevo gobierno conservador de Perú para que no permita que Shenglong instale su planta, argumentando que carece de los permisos necesarios y que podría incurrir en prácticas de competencia desleal al abastecerse de materia prima de China a precios inferiores a los costos de producción. Aldo Tapia, director de operaciones de Gerdau en Perú, ha declarado que “lo que exigimos es la paralización inmediata de este proyecto”, lo que ha llevado a la compañía a suspender una inversión prevista de US$45 millones en el país.
La influencia de China en el mercado peruano
La situación se complica para Gerdau dado que la influencia de China en Perú, como principal socio comercial, es difícil de ignorar. En 2024, el presidente chino Xi Jinping inauguró el puerto de Chancay, con una inversión de US$1.300 millones, que se considera uno de los más grandes de Sudamérica. Esta relación ha permitido que China no solo compre la mayor parte del cobre peruano, sino que también busque expandir su presencia en el sector siderúrgico.
Las autoridades peruanas han verificado que se están llevando a cabo obras en el terreno de Shenglong, ubicado al sur de Lima, aunque no han podido determinar si estas corresponden a una planta siderúrgica. La agencia de licencias ambientales, Senace, ha indicado que Shenglong aún no ha presentado un estudio de impacto ambiental, lo cual es un requisito previo para cualquier construcción.
Gerdau y la competencia desleal
Gerdau, el mayor fabricante de acero de América Latina, ha enfrentado desafíos significativos debido a la competencia china. Tapia ha señalado que “el problema es que China incurre en prácticas comerciales desleales con precios de dumping”, lo que ha llevado a la compañía a presionar para que se impongan aranceles al acero chino en Perú. Aunque Perú no ha implementado tales aranceles, el regulador de la competencia, Indecopi, concluyó en julio que ciertos productos siderúrgicos chinos se vendieron a “precios artificialmente bajos”, perjudicando a la industria local.
La confrontación entre Gerdau y Shenglong representa un primer reto para el gobierno de la presidenta Keiko Fujimori, quien ha buscado el apoyo de Washington. La administración Trump ha intensificado la presión sobre sus aliados locales para que tomen partido en esta disputa comercial.
La historia de Gerdau y su expansión
Gerdau fue fundada en 1901 por João Gerdau, un inmigrante alemán en el sur de Brasil, y ha crecido significativamente desde entonces. La compañía se expandió internacionalmente durante la dirección de su antiguo CEO, Jorge Gerdau, quien lideró la compra de Siderúrgica del Perú SAA, que en su momento era de propiedad estatal. Aunque la familia Gerdau posee solo el 10% de la siderúrgica, opera con una doble clase de acciones que le permite mantener el control.
André Gerdau Johannpeter, actual presidente de Gerdau y tataranieto del fundador, ha señalado que la industria siderúrgica brasileña ya se encuentra “al límite” debido a la competencia china. En este contexto, Gerdau ha tenido que descartar sus planes de inversión en México, que dependían de la exportación hacia el norte, debido a los aranceles impuestos por EE. UU.
La situación actual en Perú pone de manifiesto el desafío que enfrenta Gerdau no solo en términos de competencia, sino también en el contexto de una economía global donde China produce más acero que sus nueve competidores más cercanos juntos. Según la Asociación Mundial del Acero, las exportaciones chinas de acero a Latinoamérica han casi cuadruplicado en los últimos 15 años, lo que representa una amenaza constante para los productores locales como Gerdau.
La próxima etapa en este conflicto dependerá de la respuesta del gobierno peruano y de las decisiones que tome respecto a los permisos solicitados por Shenglong. Gerdau continúa evaluando su posición y el marco regulatorio en Perú, mientras que la presión sobre las autoridades locales para detener el proyecto de Shenglong se intensifica.









