Minería Internacional

IA dispara inversión en centros de datos y abre una nueva ventana para el cobre de Perú

La creciente demanda de infraestructura para inteligencia artificial podría impulsar la inversión en minería en Perú, aumentando la necesidad de cobre y otros minerales críticos.

IA dispara inversión en centros de datos y abre una nueva ventana para el cobre de Perú
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La infraestructura necesaria para sostener el crecimiento de la inteligencia artificial requeriría US$6,7 billones en inversión mundial hacia 2030. El aumento del consumo eléctrico y la construcción de nuevas instalaciones elevan la demanda por cobre y otros minerales críticos, escenario que abre oportunidades para Perú como productor minero y potencial plataforma digital regional.

La acelerada expansión de la inteligencia artificial está comenzando a modificar no solo la industria tecnológica, sino también las perspectivas de demanda para la minería. La inversión acumulada necesaria para desarrollar centros de datos a escala mundial podría alcanzar US$6,7 billones hacia 2030, impulsada principalmente por las crecientes necesidades de capacidad de procesamiento asociadas a la IA.

La cifra adquiere especial relevancia para países productores de minerales como Perú. Los centros de datos requieren grandes cantidades de infraestructura eléctrica, servidores, redes, sistemas de almacenamiento, refrigeración y transmisión, componentes que aumentan el consumo de cobre y otros materiales estratégicos.

Dentro de los US$6,7 billones proyectados globalmente, aproximadamente US$5,2 billones corresponderían a infraestructura destinada a cargas de inteligencia artificial, mientras otros US$1,5 billones estarían vinculados a aplicaciones informáticas tradicionales.

La magnitud del proceso transforma a los centros de datos en un nuevo vector estructural de demanda para la industria minera.

La infraestructura digital necesita más minerales

El crecimiento de la denominada economía digital tiene una dimensión física considerable. Servidores, conexiones eléctricas, redes de transmisión, sistemas de refrigeración y nuevas instalaciones de generación necesitan materiales que deben ser extraídos, procesados y refinados.

El cobre ocupa una posición particularmente relevante debido a su utilización en cableado, distribución eléctrica, transformadores, generación renovable y redes necesarias para abastecer instalaciones que funcionan las 24 horas.

Las proyecciones globales anticipan que la capacidad demandada por los centros de datos podría acercarse a 219 GW hacia 2030, frente a unos 82 GW estimados para 2025. Cerca de 156 GW corresponderían entonces a cargas asociadas con inteligencia artificial.

Ese salto tecnológico se traduce directamente en infraestructura industrial.

A diferencia de generaciones anteriores de centros de datos, las instalaciones preparadas para IA presentan densidades eléctricas considerablemente mayores debido al uso intensivo de procesadores especializados. Esto aumenta simultáneamente las exigencias sobre generación, transmisión, almacenamiento y refrigeración.

Consumo eléctrico podría acercarse a 950 TWh en 2030

La electricidad aparece como uno de los principales desafíos para sostener este crecimiento.

El consumo mundial de los centros de datos se situaría en torno a 485 TWh durante 2025 y podría aproximarse a 950 TWh hacia 2030, para posteriormente alcanzar cerca de 1.200 TWh en 2035.

La escala permite dimensionar el cambio que enfrenta el sector energético. Los 1.200 TWh proyectados para mediados de la próxima década equivaldrían a casi veinte veces la generación eléctrica anual de Perú, considerando como referencia aproximadamente 61 TWh.

El desafío ya no consiste únicamente en construir edificios capaces de alojar servidores. Los nuevos proyectos necesitan acceso permanente a grandes bloques de energía, conexiones de alta capacidad, redundancia eléctrica, sistemas de respaldo y soluciones eficientes de refrigeración.

Esto está acercando cada vez más dos industrias que hasta hace algunos años operaban en circuitos relativamente separados: tecnología y minería.

Perú busca capturar parte del nuevo ciclo

Para Perú, la oportunidad aparece por dos vías.

La primera corresponde a su posición como productor de minerales utilizados en infraestructura eléctrica y tecnológica. El país mantiene una presencia relevante en la producción mundial de cobre y dispone de una cartera de proyectos que podría incrementar su capacidad durante los próximos años si logra materializar inversiones actualmente en distintas etapas de desarrollo.

La segunda está relacionada con la posibilidad de atraer directamente infraestructura digital.

El mercado peruano de centros de datos registró inversiones estimadas en US$176 millones durante 2025 y podría alcanzar aproximadamente US$378 millones en 2031, lo que implicaría una tasa de crecimiento anual compuesta cercana al 13,6%.

Lima concentra actualmente la mayor parte de las instalaciones existentes, mientras Lurín se perfila como uno de los principales polos para proyectos de mayor escala y capacidad preparada para inteligencia artificial.

Entre los factores que pueden favorecer nuevos desarrollos aparecen la ubicación de Perú en la costa del Pacífico, sus conexiones mediante cables submarinos y costos de construcción que se han situado por debajo de otros mercados latinoamericanos.

La expansión, sin embargo, también enfrenta restricciones.

Energía, agua y transmisión serán factores decisivos

La instalación masiva de centros de datos exige disponibilidad eléctrica estable y competitiva. Para instalaciones vinculadas con inteligencia artificial, además, la capacidad de conexión puede convertirse en un factor tan determinante como el costo del terreno o la cercanía a las redes de telecomunicaciones.

También existe una dimensión hídrica.

Parte de estas instalaciones utiliza sistemas de refrigeración que pueden demandar cantidades relevantes de agua, una consideración particularmente sensible en Lima debido a las condiciones de estrés hídrico de la capital peruana.

Esto significa que el desarrollo de un clúster tecnológico de gran escala requerirá coordinar infraestructura digital, generación eléctrica, transmisión, disponibilidad de terrenos y soluciones de refrigeración con menores requerimientos de agua.

Perú ya cuenta además con una Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial 2026-2030, instrumento destinado a ordenar las acciones públicas relacionadas con el desarrollo y utilización de esta tecnología.

La existencia de una estrategia digital, sin embargo, deberá complementarse con infraestructura física suficiente para que el país pueda competir efectivamente por proyectos internacionales.

El cobre suma un nuevo motor de demanda

Para la minería, probablemente el elemento más relevante es que la inteligencia artificial comienza a incorporarse a las proyecciones de consumo de metales.

La electrificación, las energías renovables y los vehículos eléctricos continúan siendo los grandes motores estructurales de demanda de cobre, pero los centros de datos están agregando una fuente adicional de consumo que hace algunos años tenía una incidencia mucho menor en las estimaciones del mercado.

La construcción de nueva capacidad informática exige conexiones eléctricas, subestaciones, transformadores, redes de transmisión y generación adicional. A eso se suman los propios equipos electrónicos instalados dentro de los centros.

En consecuencia, el crecimiento digital no elimina la necesidad de materias primas. Por el contrario, aumenta la dependencia de una infraestructura física intensiva en minerales.

Las proyecciones internacionales apuntan a que hacia 2030 aproximadamente 70% de la demanda mundial de capacidad de centros de datos estará relacionada con cargas de inteligencia artificial.

Para productores de cobre como Perú y Chile, el fenómeno agrega presión sobre una industria que simultáneamente debe responder al crecimiento de las redes eléctricas, almacenamiento energético, movilidad eléctrica y generación renovable.

Una competencia que recién comienza

Perú todavía representa un mercado relativamente pequeño frente a los grandes polos internacionales de centros de datos, pero la velocidad proyectada de crecimiento abre espacio para nuevas inversiones.

La competencia regional dependerá cada vez más de variables que también son familiares para la minería: disponibilidad energética, infraestructura, permisos, agua, terrenos, conectividad y capacidad para ejecutar proyectos de gran escala dentro de plazos competitivos.

El vínculo entre minería e inteligencia artificial, por lo tanto, comienza mucho antes de que los algoritmos sean utilizados para optimizar una planta concentradora o automatizar una faena.

Detrás de cada nueva capacidad de procesamiento existe una cadena industrial que necesita electricidad, redes y minerales. Con US$6,7 billones de inversión mundial proyectada hacia 2030, la expansión de los centros de datos se perfila como una nueva fuente de demanda material que Perú buscará aprovechar tanto desde su minería como desde el desarrollo de infraestructura digital.