
El Índice Mensual de Actividad en Infraestructura (Imacinf) de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) mostró una trayectoria positiva durante 2025, aunque perdió fuerza hacia el final del año. El cierre de diciembre marcó un crecimiento interanual de 7% y extendió a 19 meses consecutivos las variaciones anuales positivas, según el reporte difundido por la CChC y recogido por Pulso de La Tercera.
Qué mide el Imacinf y qué indicadores pondera
El Imacinf busca reflejar la evolución de la actividad en infraestructura a partir de un conjunto de señales sectoriales. Entre los componentes que pondera se consideran:
Permisos de edificación no habitacional.
Consumo aparente de cemento.
Importación de maquinaria y equipo asociado a construcción.
Montos aprobados por el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA).
Empleo asalariado de la construcción.
Ingeniería de consulta.
2025: recuperación sostenida, con señales de desaceleración en el margen
El informe del gremio consignó que el avance de diciembre de 2025 (7% interanual) se suma a una racha que comenzó en 2024 y que contrasta con los 15 meses previos de variaciones anuales negativas. En paralelo, al observar la perspectiva trimestral, la tendencia “se fue aplanando”: el crecimiento versus 2024 fue de 2,2%, mientras que en el periodo comparable se registró un incremento anual de 23,8%, influido por una base de comparación baja.
Te puede interesar
Cámara Chilena de la Construcción cuestiona detalles sobre eliminación del IVA a viviendas
Dentro de los factores que el reporte destaca, se menciona la consolidación de actividades de ingeniería en minería y energía, principalmente impulsadas por mandantes privados, en un escenario donde la inversión privada vuelve a ganar tracción en segmentos clave.
Inversión, SEA y el rol de la “permisología” en la lectura del 2026
En la misma línea, el documento citado por la CChC remite al Catastro de Cronogramas de Inversión de la Corporación de Bienes de Capital (CBC), que hacia el cierre del año evidenció recuperación de la inversión y ajustes al alza para 2026, empujados por sectores minero y energético, con expectativa de encadenamientos hacia otras áreas productivas.
En el frente ambiental, el informe reportó que los montos de inversión aprobados por el SEA fueron históricamente altos durante 2025 y que, al cierre del año, se incrementaron 97,1% anual. En este punto, el debate sobre modernización regulatoria y plazos vuelve a instalarse en el centro de la agenda, en paralelo al avance de reformas vinculadas a permisos. En REDIMIN, esa discusión ya ha estado marcada por el análisis de los desafíos de la permisología en grandes carteras de inversión y por los cambios recientes en normas asociadas al SEIA, como el ajuste de umbrales del DS 17/2025.
Señales de alerta: empleo, cemento, maquinaria y permisos no habitacionales
Pese a los avances en inversión, el reporte advierte componentes que generan preocupación por su desempeño al cierre de 2025:
El empleo asalariado de la construcción aumentó 0,8% en diciembre.
El consumo aparente de cemento subió 0,7% en el mismo mes.
La importación de maquinaria y equipo relacionada con construcción creció 18% anual en diciembre, por debajo de los aumentos previos de 30% a 40%.
Los permisos de edificación no habitacional registraron una contracción anual de 27,6%, tras haber aumentado 49% en diciembre de 2024.
En el trasfondo, el propio diagnóstico regulatorio ha incorporado evidencia sobre cargas y exigencias ambientales crecientes en proyectos de inversión, como mostró el trabajo revisado en el estudio que reportó un alza de 176% en obligaciones ambientales en una década.
Presupuesto MOP y riesgos externos: el mapa de tensiones para el año
Para 2026, la CChC apuntó a un recorte de 17,2% en el presupuesto del Ministerio de Obras Públicas (MOP) destinado a iniciativas de inversión. Además, el gremio señaló que cerca de 95% de la inversión comprometida para 2026 por el MOP se destinaría al financiamiento de obras de arrastre, limitando la incorporación de nuevas iniciativas durante el año.
En el plano internacional, el reporte mencionó temores asociados a conflictos en Medio Oriente y a cambios en la política arancelaria de Estados Unidos, con potencial impacto vía incertidumbre, disrupciones logísticas, encarecimiento de materiales, efectos en exportaciones y una ralentización del proceso de normalización de tasas. A esto se suma la señal de estrechez fiscal, con la referencia a recortes del orden de US$3.000 millones en gasto público y el riesgo de nuevos ajustes durante 2026, con impactos adicionales sobre la inversión pública.





