El Gobierno inició conversaciones con distribuidoras para diversificar el suministro ante posibles cambios en las exportaciones estadounidenses. Entre enero y agosto, cerca del 93% del valor del diésel importado por Chile provino de Estados Unidos, mientras la minería mantiene una alta dependencia de este combustible.
Chile comenzó a evaluar alternativas para ampliar sus importaciones de diésel desde mercados como Japón y China, como medida preventiva frente a eventuales cambios en la disponibilidad de suministro desde Estados Unidos, principal proveedor externo del país.
La ministra de Energía, Ximena Rincón, explicó que las empresas están analizando su grado de exposición al mercado estadounidense y la posibilidad de recurrir a otros proveedores en caso de que las condiciones internacionales cambien.
Actualmente, la Empresa Nacional del Petróleo (Enap) abastece parte del mercado mediante crudo importado que posteriormente es procesado en sus refinerías, mientras una proporción mayor del diésel comercializado en Chile llega como producto refinado desde el extranjero.
Rincón cifró la estructura aproximadamente en 40% adquirido a Enap y 60% importado directamente por las distribuidoras, lo que convierte cualquier alteración relevante en los mercados internacionales de combustibles refinados en un factor de riesgo para el abastecimiento nacional.
Estados Unidos concentra más del 90% de las importaciones
La exposición chilena queda reflejada en las cifras del comercio exterior.
Entre enero y agosto de 2026, Chile importó cerca de US$4.190 millones en diésel, de los cuales aproximadamente US$3.900 millones correspondieron a compras desde Estados Unidos. Esto equivale a cerca del 93% del valor total importado durante el período.
Otros proveedores mantienen una participación considerablemente menor. Las compras provenientes de Japón alcanzaron aproximadamente US$74 millones, mientras Corea del Sur registró unos US$160 millones durante los primeros ocho meses del año.
La posibilidad de recurrir en mayor medida a Japón, China u otros mercados permitiría diversificar el suministro, aunque implicaría competir por cargamentos disponibles en un mercado internacional de diésel que actualmente opera bajo una fuerte presión.
La escasez global de productos refinados se ha intensificado durante 2026 debido a interrupciones en las cadenas de suministro y problemas en instalaciones de refinación asociados a los conflictos en Medio Oriente y Ucrania. Los inventarios estadounidenses se mantienen particularmente ajustados y los precios del diésel en ese país superaron los US$6 por galón durante septiembre.
Washington descarta un bloqueo general de exportaciones
La preocupación surgió luego de informaciones sobre una posible suspensión temporal de exportaciones de diésel desde Estados Unidos para contener los precios internos.
La Casa Blanca negó el 23 de septiembre que la administración de Donald Trump estuviera preparando una prohibición general, mientras el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, sostuvo que Washington analizaba alternativas para aumentar la disponibilidad interna sin interrumpir los flujos internacionales de combustibles.
Por ahora, no existe una medida formal que limite los embarques hacia Chile. Sin embargo, la alta concentración de las compras en Estados Unidos llevó al Gobierno y a las distribuidoras a revisar opciones de abastecimiento alternativas.
La minería aparece entre los sectores más expuestos
Una eventual reducción de la disponibilidad internacional tendría particular relevancia para la minería chilena, debido al peso que mantiene el diésel en las operaciones de gran escala.
Datos de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) muestran que durante 2024 el diésel representó 92% del consumo total de combustibles de la gran y mediana minería del cobre, muy por encima del gas natural, fuel oil y otros energéticos.
Su utilización está concentrada especialmente en camiones de extracción de alto tonelaje, equipos de carguío y otras operaciones móviles, donde la electrificación todavía enfrenta mayores dificultades técnicas que en el suministro eléctrico de las plantas.
Esa dependencia convierte el precio y disponibilidad del diésel en una variable relevante para los costos mineros.
Aunque las principales compañías han avanzado en contratos eléctricos respaldados por energías renovables y en proyectos de electrificación, reemplazar el combustible utilizado por los grandes equipos móviles sigue siendo uno de los principales desafíos de descarbonización de la industria.
Los precios ya muestran una fuerte presión
El riesgo de abastecimiento se produce además en un momento de fuertes aumentos en las referencias internacionales utilizadas en Chile.
La tabla de precios de paridad publicada por Enap situó el diésel en US$1.380,26 por metro cúbico al 24 de septiembre, frente a US$1.120,67 registrados el 20 de agosto. Esto supone un incremento cercano al 23% en poco más de un mes.
El precio de paridad no corresponde directamente al valor final que pagan los consumidores, pero refleja el costo teórico de importar combustibles hacia Chile y constituye una referencia relevante para la evolución del mercado interno.
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, reconoció que la diferencia entre el precio del petróleo y los productos refinados se ha ampliado significativamente durante las últimas semanas.
Diversificar proveedores aparece como medida preventiva
Por ahora, el análisis de Japón y China corresponde a una alternativa de contingencia y no a contratos de suministro ya anunciados.
El desafío para Chile sería reemplazar rápidamente grandes volúmenes provenientes de Estados Unidos en un mercado internacional ajustado, considerando además distancias, disponibilidad de cargamentos, costos logísticos y especificaciones de calidad.
La situación vuelve a poner el foco sobre la concentración geográfica del abastecimiento energético chileno. Para la minería, el transporte de carga y otras actividades intensivas en combustibles, una diversificación efectiva de proveedores podría reducir la exposición ante disrupciones externas y limitar el impacto de eventuales tensiones en el mercado internacional.









