El nivel del mar en Groenlandia podría bajar en sus costas durante este siglo, aunque el derretimiento de su capa de hielo siga elevando el promedio global. La proyección aparece en un estudio publicado en Nature Communications que estima una caída local de hasta 2,5 metros hacia 2100 en un escenario de altas emisiones, por una combinación de levantamiento del terreno y cambios en la gravedad asociados a la pérdida de masa de hielo.
El dato duro del estudio: –0,9 m a –2,5 m alrededor de la isla
El trabajo proyecta una caída del nivel del mar en torno a toda Groenlandia hacia 2100, medida como nivel del mar relativo (altura del mar respecto del suelo). El estudio entrega medianas y rangos “probables” (percentiles 17–83) para dos trayectorias climáticas, calculadas en comparación con 2017.
En el escenario de menores emisiones (RCP 2.6), la caída mediana es de –0,9 m. En el escenario de altas emisiones (RCP 8.5), la caída mediana llega a –2,5 m. La estimación está detallada en el propio artículo científico, titulado “Projections of 21st-century sea-level fall along coastal Greenland”.
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Por qué el mar puede retroceder en Groenlandia mientras sube en el resto del mundo
La señal local se explica por dos mecanismos que operan con fuerza cerca de un gran manto de hielo:
Rebote del terreno (ajuste isostático glacial): al perderse masa de hielo, el suelo deja de estar “hundido” por el peso y comienza a levantarse.
Menor atracción gravitatoria sobre el océano cercano: un manto de hielo masivo atrae agua hacia la costa; al reducirse esa masa, disminuye la atracción y el mar tiende a redistribuirse.
La nota de la Columbia Climate School —publicada a propósito del paper— resume el punto con una frase de la autora principal, Lauren Lewright: “El nivel del mar en Groenlandia está proyectado a caer”. Esa explicación y los rangos divulgativos del estudio están en “Sea Levels Are Rising—But in Greenland, They Will Fall”.
Cuánta masa de hielo está perdiendo Groenlandia, según el propio paper
El estudio incorpora estimaciones actuales de pérdida de masa de la capa de hielo. En su introducción, reporta una tasa de pérdida de 262 ± 39 gigatoneladas por año para la capa de hielo de Groenlandia, un ritmo que ayuda a dimensionar por qué el rebote del terreno y la señal gravitacional entran con fuerza en las proyecciones costeras.
En divulgación, la misma investigación se describe como una pérdida “del orden de 200.000 millones de toneladas por año”, una cifra redondeada que aparece en la nota de Columbia junto a la descripción de que la capa de hielo cubre cerca del 80% de la isla.
Qué significa “nivel del mar relativo” y por qué importa más que el promedio global
El estudio trabaja con “nivel del mar relativo” por una razón práctica: es lo que sienten las comunidades e infraestructuras en la costa. Si el terreno sube y el mar baja localmente, cambian de forma directa:
la cota operativa de muelles y bordes portuarios,
la exposición de playas y zonas intermareales,
la navegabilidad en áreas someras y rutas costeras,
la ubicación efectiva de desembocaduras y sectores de mareas.
El paper subraya que Groenlandia tiene cerca de 60.000 habitantes y que la población se concentra en ciudades y asentamientos costeros, por lo que la variación del nivel del mar relativo no es un detalle técnico sino un factor que se traduce en infraestructura “quedando alta y seca” en algunos tramos, como lo plantea la nota de Columbia.
Un punto técnico que cambia el tamaño del efecto: la parte “viscosa” del rebote
Además de la respuesta rápida de la corteza y el sistema, el estudio cuantifica el aporte de efectos “viscosos” (la respuesta más lenta del interior terrestre). En sus resultados, estima que estos efectos aportan 20%–40% de la señal local proyectada del nivel del mar asociada al cambio futuro de hielo.
En términos simples: el tamaño final de la caída local no depende solo de cuánto hielo se pierda, sino también de cómo responde el interior del planeta a esa descarga de peso.
Por qué este fenómeno vuelve a poner a Groenlandia en el centro del mapa ártico
En la conversación pública, Groenlandia suele aparecer por el aumento del nivel del mar global. Este estudio añade un giro: en la propia isla, el borde costero podría experimentar el efecto inverso. En un escenario ártico donde confluyen ciencia, logística e interés económico, la isla también es observada por su potencial en recursos estratégicos, como se ha abordado en el análisis sobre la presencia de minerales críticos en Groenlandia.
Ese mismo interés convive con la señal física del deshielo: mediciones satelitales consolidadas desde 2002 muestran pérdidas sostenidas de masa en Groenlandia y la Antártida, un marco que se revisó en el reporte sobre las cifras de GRACE/GRACE-FO y el aporte al nivel del mar. Y el proceso de aceleración del deshielo también se conecta con dinámicas de superficie que reducen el albedo, como explica el artículo sobre el “hielo negro” y su relación con el aumento del derretimiento.
El contraste que deja el paper: contribuye al alza global, pero cae en su “zona cercana”
El punto central del estudio es ese contraste: el derretimiento de Groenlandia sigue sumando agua al océano y elevando el promedio global, pero en la costa groenlandesa la combinación de rebote del terreno y menor atracción gravitatoria puede empujar el nivel del mar relativo hacia abajo.
La autora principal lo describe sin rodeos en la nota de Columbia: “La costa de Groenlandia va a experimentar un resultado muy diferente”. Y el trabajo científico establece las cifras que sostienen esa frase: medianas de –0,9 m y –2,5 m hacia 2100, con rangos probables que amplían la caída dependiendo del escenario y de la respuesta física del sistema tierra-océano.









