Minería Internacional

Río Negro acelera la exploración de uranio: Ivana lidera una cartera que se expande hacia Catriel

Río Negro intensifica su búsqueda de uranio con nuevas campañas de exploración en Valcheta y Catriel, mientras el Proyecto Ivana se consolida como el más avanzado del país.

Río Negro acelera la exploración de uranio: Ivana lidera una cartera que se expande hacia Catriel
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La provincia argentina concentra el proyecto de uranio más avanzado del país y suma nuevas campañas de exploración en torno a Valcheta, Catriel y otras áreas. Ivana avanza en estudios de prefactibilidad mientras empresas privadas y organismos estatales amplían la búsqueda del mineral.

Río Negro está ampliando su cartera de proyectos de uranio, un mineral estratégico para la industria nuclear, con nuevas campañas de exploración y áreas bajo estudio que se extienden desde el distrito Amarillo Grande, próximo a Valcheta, hasta Catriel y otros sectores de la provincia. El principal activo es el Proyecto Ivana, actualmente en las fases finales de su estudio de prefactibilidad y considerado el desarrollo uranífero más avanzado de Argentina.

El movimiento exploratorio ocurre en un contexto particular para el país. Argentina cuenta con infraestructura industrial y tecnológica para distintas etapas del ciclo nuclear, pero no produce uranio desde 1997, cuando cesó la actividad productiva de Sierra Pintada, en Mendoza. Desde entonces, el suministro de concentrado necesario para la cadena del combustible nuclear depende de importaciones.

Ivana concentra el mayor grado de avance

El núcleo de la actividad se encuentra en Amarillo Grande, un distrito uranio-vanadio ubicado en la zona de Valcheta y controlado por Blue Sky Uranium a través de su filial Minera Cielo Azul. La compañía mantiene más de 205.000 hectáreas bajo cateos y permisos de exploración en este sector de Río Negro.

Dentro de esa superficie, el depósito Ivana reúne actualmente 19,7 millones de toneladas de recursos indicados, con una ley media de 333 partes por millón de uranio, equivalentes a 0,039% de U₃O₈, además de 105 ppm de vanadio. A ello se suman 5,6 millones de toneladas de recursos inferidos, con 262 ppm de uranio y 109 ppm de vanadio.

Estas cifras corresponden a recursos minerales y no a reservas. La propia compañía advierte que los recursos inferidos todavía requieren mayor exploración y que la Evaluación Económica Preliminar, o PEA, no demuestra por sí sola la viabilidad económica definitiva de una futura mina.

La PEA actualizada en 2024 plantea como escenario una operación superficial con 11 años de producción, una inversión inicial estimada en US$159,7 millones y una producción media de aproximadamente 1,5 millones de libras anuales de U₃O₈, cerca de 680 toneladas. El estudio calculó un valor presente neto después de impuestos de US$227,7 millones y una tasa interna de retorno de 38,9%, utilizando como supuesto un precio de US$75 por libra de U₃O₈.

Esos indicadores continúan siendo estimaciones de una evaluación preliminar y podrán cambiar a medida que avance la ingeniería, se actualicen los recursos y se completen los estudios metalúrgicos, hidrogeológicos, ambientales y económicos.

Corporación América financia el avance hacia factibilidad

El desarrollo de Ivana tomó impulso con el ingreso de Corporación América Group, vinculado a la familia Eurnekian. Mediante Abatare Spain, el grupo acordó financiar hasta US$35 millones para adquirir una participación indirecta de 49,9% en Ivana Minerales, la sociedad operadora del proyecto.

El acuerdo contempla una segunda etapa: una vez completado el estudio de factibilidad, Corporación América puede elevar su participación hasta 80% financiando los costos de desarrollo y construcción hasta un máximo de US$160 millones, sujeto a las condiciones establecidas entre las partes.

Durante 2026 el proyecto avanzó con estudios hidrogeológicos, programas metalúrgicos, trabajos de ingeniería y nuevas perforaciones. En septiembre, autoridades de Río Negro y representantes de Ivana Minerales revisaron en Cipolletti el avance técnico y ambiental y definieron el cronograma de trabajo para el resto de 2026 y el primer semestre de 2027.

La campaña exploratoria también está intentando determinar si existen depósitos adicionales alrededor de Ivana. En agosto, Blue Sky e Ivana Minerales iniciaron un nuevo programa que incluye 500 metros de perforación de circulación inversa en el objetivo Cuatro, estudios geofísicos y geoquímicos a lo largo de un corredor de cinco kilómetros y prospección regional en los blancos Don Javier, Toro, Bajo de Valcheta West e Ivana West.

Anteriormente, perforaciones en Ivana Gateway habían interceptado mineralización de uranio, mientras que durante abril comenzó una campaña de 1.200 metros de perforación diamantina en Ivana East, a unos 10 kilómetros al noreste del depósito principal. Los trabajos todavía corresponden a exploración y no implican la definición de nuevos recursos económicamente explotables.

Catriel abre un segundo polo de exploración

El interés por el uranio en Río Negro no se limita a Amarillo Grande. Al norte de la provincia se encuentra el Proyecto Catriel, bajo la órbita de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), con una superficie aproximada de 12.770 hectáreas.

La mineralización estudiada en el área se encuentra entre aproximadamente 90 y 160 metros de profundidad. La CNEA mantiene trabajos de perforación, estudios geofísicos e investigaciones hidrogeológicas destinados a delimitar la mineralización y evaluar su potencial.

Alrededor de Catriel también comenzaron a aparecer nuevas solicitudes e iniciativas privadas y provinciales. Entre las compañías mencionadas en los antecedentes de la Secretaría de Minería figuran Piche Resources y Trendix Mining, además de la estatal rionegrina Edhipsa.

Edhipsa trabaja sobre tres áreas todavía tempranas. El Desafío, próximo a Catriel, se apoya en el análisis de cerca de 2.100 pozos petroleros donde fueron identificadas anomalías radiométricas; Sierra Blanca comprende unas 40.000 hectáreas al sur de General Roca; y El Gualicho abarca cerca de 60.000 hectáreas en el Gran Bajo del Gualicho, próximo a San Antonio Oeste. Ninguno de estos tres proyectos tiene todavía el nivel de definición alcanzado por Ivana.

Argentina busca recuperar una producción detenida desde 1997

El avance de estos proyectos tiene una dimensión estratégica porque Argentina mantiene capacidades desarrolladas en varias etapas de su industria nuclear. En Río Negro operan instituciones como el Centro Atómico Bariloche, el Instituto Balseiro, el Complejo Tecnológico Pilcaniyeu e INVAP, lo que entrega a la provincia una base científica y tecnológica que excede la actividad minera.

Sin embargo, el primer eslabón de la cadena sigue ausente. Argentina produjo alrededor de 2.600 toneladas de uranio entre 1952 y 1997, pero desde el cierre de la producción minera en Sierra Pintada pasó a depender del abastecimiento externo de concentrado.

Por ahora, Ivana continúa siendo un proyecto en evaluación y no una mina autorizada para producir. Su eventual paso a construcción dependerá de completar los estudios técnicos y económicos, definir reservas, avanzar en la evaluación ambiental y obtener las autorizaciones correspondientes.

La diferencia respecto de años anteriores es la escala de la actividad exploratoria. Junto al avance de Ivana, Río Negro suma perforaciones en objetivos satélite, trabajos estatales en Catriel y nuevas áreas de prospección. El resultado de esas campañas determinará si la provincia puede transformar su potencial geológico en una nueva fuente de uranio para una industria nuclear argentina que lleva casi tres décadas abasteciéndose con materia prima importada.