Revisa el tiempo en las faenas mineras de Chile
Energía

SEC y Energy Dome desarrollarán en Australia una batería de CO₂ de 20 MW y hasta 12 horas de duración

La instalación será construida en Hazelwood North, en el estado de Victoria, y utilizará dióxido de carbono en un circuito cerrado para almacenar excedentes renovables y entregar electricidad durante periodos prolongados de baja generación solar o eólica.

SEC y Energy Dome desarrollarán en Australia una batería de CO₂ de 20 MW y hasta 12 horas de duración
Seguir en Google

La State Electricity Commission de Victoria (SEC) y la empresa italiana Energy Dome iniciaron el desarrollo del primer proyecto comercial de almacenamiento energético con dióxido de carbono comprimido de Australia, una instalación de 20 megavatios de potencia y 200 megavatios hora de capacidad que podrá suministrar electricidad de manera continua durante un periodo de entre 10 y 12 horas.

El sistema será emplazado en SEC Energy Works, un nuevo centro de innovación energética de 143 hectáreas ubicado en Hazelwood North, dentro del valle de Latrobe, una zona históricamente vinculada a la generación eléctrica a carbón y que actualmente atraviesa un proceso de reconversión productiva.

La iniciativa será también el primer proyecto de almacenamiento de larga duración desarrollado por SEC en Victoria. Su objetivo será capturar electricidad renovable disponible durante periodos de alta producción y liberarla posteriormente cuando aumente la demanda o disminuya la generación solar y eólica.

El diseño y la planificación de la planta ya comenzaron, junto con las primeras instancias de consulta con comunidades y actores relacionados con el proyecto. Hasta ahora no se ha comunicado públicamente el monto de inversión ni una fecha definitiva para su entrada en operación.

Una alternativa al almacenamiento con litio

La tecnología desarrollada por Energy Dome utiliza dióxido de carbono dentro de un sistema termomecánico cerrado. Durante el proceso de carga, la electricidad disponible acciona compresores que extraen CO₂ en estado gaseoso desde una estructura flexible y lo comprimen hasta transformarlo en líquido.

El dióxido de carbono licuado se almacena a temperatura ambiente bajo presión. Cuando la red requiere energía, el proceso se invierte: el CO₂ se calienta, vuelve al estado gaseoso y se expande a través de una turbina que genera electricidad. Posteriormente, el gas retorna a la estructura inicial para comenzar un nuevo ciclo.

El circuito no consume el dióxido de carbono ni lo libera durante la operación normal. El gas permanece contenido dentro de la instalación y actúa como medio de almacenamiento, de manera similar al agua utilizada en una central hidroeléctrica de bombeo o al aire comprimido en otros sistemas de larga duración.

La planta utilizará componentes industriales convencionales, entre ellos compresores, turbinas, intercambiadores de calor, estanques, acero y sistemas de control. Esta configuración reduce la dependencia de minerales críticos utilizados en las baterías electroquímicas, como litio, níquel, cobalto o grafito.

No obstante, el proyecto no busca reemplazar completamente a las baterías de ion-litio. Ambas tecnologías responden a necesidades distintas dentro del sistema eléctrico. Las baterías electroquímicas cuentan con una respuesta rápida y son utilizadas principalmente para regulación de frecuencia, estabilización de redes y desplazamiento de energía durante periodos acotados.

La batería de CO₂, en cambio, está orientada a entregar grandes volúmenes de electricidad durante varias horas, especialmente cuando la producción renovable se mantiene baja durante periodos más extensos.

Capacidad para almacenar 200 MWh

La relación entre los 20 MW de potencia y los 200 MWh de capacidad permitirá que la instalación opere durante unas diez horas a plena potencia. Dependiendo de la estrategia de despacho, SEC estima que el suministro podría extenderse hasta 12 horas.

La duración supera ampliamente a gran parte de las baterías actualmente instaladas en Victoria, que habitualmente entregan energía durante periodos de entre dos y cuatro horas. Estos sistemas son adecuados para cubrir los máximos de consumo de la mañana o la tarde, pero tienen una capacidad limitada para enfrentar jornadas con baja generación renovable.

El almacenamiento de larga duración adquiere mayor relevancia a medida que aumentan los parques solares y eólicos conectados al sistema. Cuando existe abundante generación, los precios eléctricos pueden caer y parte de la producción debe restringirse por falta de demanda o capacidad de transmisión.

Una instalación como la proyectada en Hazelwood North puede absorber parte de esos excedentes y devolverlos a la red durante la noche, en horarios de alta demanda o frente a caídas prolongadas de la generación renovable.

El desafío no consiste únicamente en disponer de más potencia instalada. Los sistemas eléctricos con alta participación solar y eólica también requieren capacidad para trasladar energía entre diferentes horas del día y mantener el abastecimiento cuando cambian las condiciones meteorológicas.

Reconversión energética en el valle de Latrobe

La ubicación del proyecto tiene una dimensión industrial relevante. El valle de Latrobe concentró durante décadas parte importante de la generación eléctrica a carbón del estado de Victoria, apoyado en sus depósitos de lignito y en una infraestructura energética desarrollada en torno a centrales térmicas.

El nuevo centro SEC Energy Works busca reutilizar ese conocimiento técnico y atraer proyectos relacionados con almacenamiento, generación renovable e infraestructura eléctrica. La batería de CO₂ será la primera iniciativa desarrollada en el recinto.

La tecnología requiere competencias asociadas a turbinas, compresores, equipos rotatorios, mantenimiento industrial, sistemas térmicos y operación de plantas, áreas conocidas por trabajadores y proveedores vinculados históricamente a la generación convencional.

Este factor podría facilitar la transferencia laboral desde actividades térmicas hacia nuevas instalaciones energéticas, aunque la cantidad de empleos de construcción y operación aún no ha sido detallada.

La estrategia también apunta a transformar antiguos polos energéticos en plataformas para tecnologías de almacenamiento. Estos emplazamientos suelen contar con terrenos industriales, conexiones eléctricas, infraestructura logística y disponibilidad de personal especializado, elementos que pueden reducir las barreras para desarrollar nuevas inversiones.

Implicancias para la industria minera

Aunque la planta estará localizada en Victoria y no corresponde a un proyecto minero, su desarrollo será observado por industrias electrointensivas que buscan aumentar el consumo de energías renovables sin comprometer la continuidad operacional.

La minería necesita suministro eléctrico permanente para plantas concentradoras, sistemas de bombeo, ventilación, chancado, molienda, transporte y procesamiento de minerales. La variabilidad solar y eólica obliga a complementar los contratos renovables con almacenamiento, respaldo térmico, generación hidráulica, interconexiones o suministro desde el mercado eléctrico.

Las tecnologías capaces de entregar energía durante ocho, diez o más horas podrían ampliar las alternativas para operaciones remotas, complejos metalúrgicos, plantas de procesamiento y grandes consumidores industriales que requieren perfiles de carga estables.

También pueden reducir la exposición a horas de precios elevados y ayudar a desplazar energía solar desde el día hacia la noche. Esto resulta especialmente relevante para distritos mineros con abundantes recursos solares, donde la generación fotovoltaica puede superar la demanda durante determinadas horas y disminuir rápidamente al atardecer.

La ausencia de litio y otros minerales críticos en el sistema de almacenamiento no significa que la tecnología sea independiente de la cadena minera. Su construcción requiere acero, cobre, equipos eléctricos, infraestructura de transmisión, turbinas y componentes mecánicos. Sin embargo, diversifica la demanda de materiales y disminuye la presión sobre las cadenas de suministro de baterías electroquímicas.

Un mercado que busca mayor duración

Victoria apunta a que las energías renovables representen el 65% de su generación eléctrica en 2030. Para alcanzar ese nivel será necesario ampliar simultáneamente la capacidad de almacenamiento, transmisión y respaldo del sistema.

SEC mantiene una cartera de 1.024 MW en proyectos comprometidos, incluyendo baterías, generación solar y energía eólica. La incorporación de la solución de Energy Dome representa un paso hacia tecnologías capaces de cubrir periodos más largos que las baterías convencionales.

El desempeño del proyecto será determinante para evaluar su posterior expansión en Australia. La industria observará especialmente su costo de construcción, eficiencia, disponibilidad operacional, velocidad de respuesta, necesidades de mantenimiento y capacidad para competir con baterías de litio, centrales de bombeo, almacenamiento térmico y otras soluciones de larga duración.

La iniciativa de Hazelwood North permitirá probar a escala comercial una tecnología que busca resolver uno de los principales desafíos de la transición energética: disponer de electricidad renovable no solo cuando existe sol o viento, sino también durante las horas en que la producción disminuye y la demanda industrial continúa.