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Tarjetas de coordenadas: CMF ajusta norma y define quiénes podrán seguir usándolas desde agosto

La Comisión para el Mercado Financiero ajustó la norma sobre tarjetas de coordenadas, permitiendo su uso a ciertos grupos vulnerables desde agosto de 2026, siempre bajo criterios específicos definidos por los bancos.

Tarjetas de coordenadas: CMF ajusta norma y define quiénes podrán seguir usándolas desde agosto

La medida permite excepciones para clientes con barreras digitales, de salud o acceso presencial. La decisión final quedará en manos de bancos y emisores.

La Comisión para el Mercado Financiero ajustó la norma que obliga a eliminar las tarjetas de coordenadas como mecanismo general de autenticación en operaciones digitales. Con la modificación, ciertos grupos de clientes podrán seguir utilizando este sistema desde el 1 de agosto de 2026, siempre que cumplan criterios definidos y que la institución financiera informe esa decisión al regulador.

Según informó la CMF, el cambio busca evitar que personas con mayores dificultades para adoptar mecanismos digitales más robustos queden impedidas de realizar operaciones financieras por internet o aplicaciones bancarias.

Qué cambió

La eliminación de los mecanismos impresos, como las tarjetas de coordenadas, sigue siendo la regla general. Sin embargo, la CMF modificó la NCG N°538 para permitir que grupos específicos de clientes vigentes al momento de aplicación de la norma puedan mantener este método de autenticación.

El ajuste se enmarca en la transición hacia la Autenticación Reforzada de Clientes, conocida como ARC, que busca elevar los estándares de seguridad en pagos, transferencias y otras operaciones digitales.

Quiénes podrán seguir usando la tarjeta de coordenadas

Los bancos y emisores podrán mantener este sistema para clientes que cumplan al menos uno de estos criterios:

  • Ser adulto mayor.

  • Presentar una condición de salud deteriorada o una discapacidad.

  • Tener dificultad para acceder a canales físicos de atención.

  • Presentar incompatibilidad o indisponibilidad de dispositivos de confianza, como un teléfono inteligente, frente a los mecanismos de autenticación exigidos por la entidad.

La excepción no será automática. Cada institución deberá definir qué clientes forman parte de estos grupos y justificarlo ante la CMF.

Qué deben informar los bancos

Las entidades que decidan mantener el uso de tarjetas de coordenadas para determinados clientes deberán informar a la CMF a más tardar el 1 de agosto de 2026.

Ese reporte debe considerar los criterios utilizados, los grupos definidos y el número de clientes involucrados. En la práctica, esto obliga a los bancos a ordenar previamente su transición tecnológica y a identificar a usuarios que podrían quedar fuera si se elimina de golpe el sistema físico.

La tarjeta seguirá, pero no será autenticación reforzada

Un punto relevante es que la CMF aclaró que las operaciones realizadas con tarjeta de coordenadas no serán consideradas Autenticación Reforzada de Clientes.

Esto significa que el mecanismo podrá mantenerse solo como excepción, pero no tendrá el mismo estándar de seguridad que los nuevos sistemas exigidos por la normativa. Por eso, cuando una entidad mantenga este método, asumirá un mayor riesgo en casos de operaciones desconocidas.

Qué pasa con transferencias propias y pagos recurrentes

La modificación también precisa que las transferencias electrónicas entre cuentas de un mismo cliente, dentro de una misma institución, quedarán exceptuadas de ARC.

En el caso de pagos recurrentes, la autenticación reforzada se exigirá al momento en que el cliente ingresa la instrucción inicial, no necesariamente en cada cobro posterior.

Por qué importa para los usuarios

El cambio es relevante para adultos mayores, personas con discapacidad, usuarios sin teléfono inteligente o clientes que dependen de canales presenciales para resolver operaciones bancarias. Para esos grupos, el retiro total de la tarjeta de coordenadas podía transformarse en una barrera de acceso al sistema financiero digital.

Al mismo tiempo, la norma mantiene la presión sobre bancos y emisores para migrar hacia sistemas más seguros frente a fraudes, suplantaciones y operaciones no reconocidas.

Qué deben revisar los clientes

Los usuarios que todavía usan tarjeta de coordenadas deberían consultar directamente con su banco si serán migrados a otro sistema, si existe una alternativa física disponible o si podrían ser considerados dentro de un grupo exceptuado.

La clave es no asumir que la tarjeta seguirá funcionando por defecto. La continuidad dependerá de la evaluación de cada institución y de los criterios que esta informe a la CMF antes de la entrada en vigencia del cambio.