
A partir del 1 de julio, el sistema de transferencias electrónicas en Chile experimentó un cambio significativo con la implementación de la normativa de Autenticación Reforzada de Clientes (ARC) de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF). Esta medida busca reducir el fraude digital y la suplantación de identidad, marcando el fin de las tradicionales tarjetas de coordenadas de plástico para la mayoría de los usuarios.
Nuevos requisitos de autenticación
Con la entrada en vigencia de esta normativa, los bancos ya no podrán autorizar operaciones críticas, como transferencias a nuevos destinatarios o montos elevados, utilizando únicamente las coordenadas. En su lugar, se exigirá un estándar de verificación multifactor, que incluye al menos dos de los siguientes factores de seguridad:
Algo que el usuario conoce: contraseña digital, clave de internet o PIN habitual.
Algo que el usuario posee: un dispositivo de confianza, como un teléfono inteligente, que genere una clave dinámica (soft token).
Algo que el usuario es: validación biométrica mediante reconocimiento facial, huella dactilar o voz.
Esta transformación implica que los usuarios que aún utilizan tarjetas de coordenadas deben revisar los canales digitales de su banco para realizar el “enrolamiento biométrico” o activar la aplicación de seguridad correspondiente, evitando bloqueos o límites inesperados al intentar realizar transferencias.
Excepciones para grupos vulnerables
La CMF ha considerado la inclusión de ciertos segmentos de la población que podrían verse afectados por la eliminación de las tarjetas de coordenadas. Así, se permitirá que los bancos mantengan activas estas tarjetas para:
Adultos mayores.
Personas con condiciones de salud deterioradas o discapacidades.
Usuarios con dificultades severas para acceder a canales físicos o sucursales.
Personas sin dispositivos de confianza, como teléfonos inteligentes compatibles.
Los bancos tienen plazo hasta el 1 de agosto para informar a la CMF sobre los grupos especiales que podrán seguir utilizando las tarjetas de coordenadas y cómo se gestionará su continuidad en el sistema. Para operaciones más básicas, como transferencias entre cuentas propias o pagos automáticos ya inscritos, las nuevas exigencias biométricas no serán obligatorias.
Implicaciones para el sector financiero
La implementación de la normativa ARC no solo busca proteger a los usuarios, sino que también representa un cambio estructural en el sistema bancario chileno. Esta medida se enmarca en un esfuerzo más amplio por parte de la CMF para modernizar el sistema financiero y adaptarlo a las nuevas tecnologías, aumentando la seguridad en las transacciones digitales.
La transición hacia un sistema más seguro podría implicar una inversión significativa por parte de los bancos en tecnología y capacitación, así como un periodo de adaptación para los usuarios. Sin embargo, se espera que a largo plazo, estas medidas fortalezcan la confianza en las plataformas digitales, lo que podría traducirse en un aumento en el uso de servicios bancarios en línea.
La CMF ha enfatizado la importancia de la educación financiera en este proceso, instando a los bancos a proporcionar información clara y accesible a sus clientes sobre cómo utilizar las nuevas herramientas de seguridad. Esto es crucial para asegurar que todos los segmentos de la población, especialmente los más vulnerables, puedan adaptarse a los cambios sin inconvenientes.
La próxima evaluación de la CMF sobre el impacto de estas medidas se llevará a cabo en el primer trimestre de 2024, donde se analizarán los resultados y se ajustarán las políticas según sea necesario.












