
El depósito Ternera contiene recursos por hasta 2,03 millones de onzas de oro y sustenta una operación a rajo abierto cerca de Copiapó. La iniciativa considera agua desalada, relaves filtrados y una planta con capacidad para procesar tres millones de toneladas anuales.
Tesoro Gold avanza hacia la etapa decisiva de desarrollo de El Zorro, proyecto aurífero ubicado en la Cordillera de la Costa de la Región de Atacama, cuya configuración preliminar contempla una inversión cercana a US$248 millones y el inicio de producción hacia 2029.
El principal activo de la iniciativa es el depósito Ternera, localizado aproximadamente a 140 kilómetros de Copiapó. La estimación de recursos alcanza hasta 2,03 millones de onzas de oro contenido, considerando 62,5 millones de toneladas con una ley promedio de 1,01 gramos por tonelada y una ley de corte de 0,2 gramos por tonelada.
Para el diseño preliminar de la operación, la compañía utiliza una estimación optimizada para explotación a cielo abierto de 51,2 millones de toneladas con una ley de 1,1 gramos de oro por tonelada, equivalentes a 1,82 millones de onzas contenidas.
La iniciativa se diferencia de buena parte de los proyectos auríferos de Atacama por su ubicación costera y su menor altitud. El yacimiento se encuentra a unos 600 metros sobre el nivel del mar, cerca de carreteras, líneas eléctricas, instalaciones portuarias y centros urbanos que ya prestan servicios a la industria minera regional.
Esta condición podría reducir la complejidad logística, climática y operacional que enfrentan los desarrollos emplazados en sectores cordilleranos por sobre los 4.000 metros de altitud.
Una mina a rajo abierto con producción por 15 años
El diseño evaluado por Tesoro Gold considera una explotación convencional a rajo abierto, junto con la construcción de una planta de procesamiento mediante carbón en pulpa, conocida como CIP, con capacidad para tratar tres millones de toneladas de mineral al año.
La operación podría producir alrededor de 1,26 millones de onzas de oro durante una vida inicial de aproximadamente 15 años. En sus primeros nueve años, el perfil productivo proyectado se ubicaría en torno a 111.000 onzas anuales.
Estas cifras todavía corresponden a un estudio de alcance, una evaluación preliminar con un margen de precisión estimado en más o menos 35%. El proyecto no cuenta actualmente con reservas minerales declaradas y deberá completar estudios de mayor profundidad antes de adoptar una decisión definitiva de construcción.
La evaluación económica utilizó como escenario base un precio del oro de US$2.750 por onza. Bajo ese supuesto, estimó un valor presente neto después de impuestos de US$663 millones y una tasa interna de retorno de 51%.
El resultado refleja tanto el tamaño del recurso como las ventajas de infraestructura del distrito. Sin embargo, permanece sujeto a la evolución del diseño de ingeniería, los costos de construcción, la recuperación metalúrgica, el precio del oro, el financiamiento y la obtención de permisos.
Agua desalada y relaves filtrados
Uno de los componentes estratégicos de El Zorro es su propuesta de abastecimiento hídrico. La iniciativa contempla utilizar agua proveniente de la planta desaladora de Aguas CAP en Totoralillo, ubicada a cerca de 25 kilómetros del área proyectada para la operación.
El esquema requeriría la construcción de una tubería y un sistema de bombeo hasta la faena. Tesoro Gold mantiene un memorando de entendimiento para evaluar las condiciones técnicas y comerciales del suministro.
El diseño también incorpora una instalación de relaves filtrados y apilados en seco, alternativa que permite recuperar parte del agua contenida en los residuos del procesamiento para reutilizarla dentro de la operación.
Esta tecnología reduce el volumen de agua fresca requerido y evita la configuración tradicional de un depósito de relaves con grandes cantidades de agua. Su aplicación adquiere relevancia en Atacama por la escasez hídrica, la competencia entre distintos usuarios y las exigencias de seguridad asociadas a una zona sísmica.
En energía, el proyecto considera una conexión al sistema eléctrico mediante infraestructura cercana al yacimiento. El suministro desde la red permitiría evitar una generación aislada de mayor costo, aunque la solución definitiva deberá quedar incorporada en los estudios de ingeniería y en la evaluación ambiental.
Cercanía a infraestructura reduce barreras logísticas
El Zorro se extiende sobre un distrito de aproximadamente 570 kilómetros cuadrados en la Cordillera de la Costa. El área se encuentra a unos 15 kilómetros de la Ruta 5 Norte y del océano Pacífico, con conexiones hacia Caldera, Chañaral y Copiapó.
La cercanía a los puertos, al aeropuerto regional, a instalaciones energéticas y a proveedores mineros constituye una ventaja frente a proyectos remotos que requieren construir caminos de alta montaña, campamentos de mayor escala o sistemas autónomos de abastecimiento.
Pese a esas condiciones, El Zorro continúa siendo un desarrollo greenfield. La operación deberá construir desde cero su planta, talleres, caminos internos, campamento, sistema eléctrico, tuberías de agua, botaderos, instalaciones administrativas y depósito de relaves.
El escenario de inversión considera gastos iniciales cercanos a US$248 millones, pero la propia evaluación técnica advierte que el financiamiento previo a la producción podría superar los US$250 millones. Una cifra definitiva solo podrá establecerse una vez terminada la ingeniería de factibilidad.
Empleo, proveedores y actividad regional
La fase de construcción podría involucrar a más de 500 trabajadores, mientras que la operación en régimen emplearía sobre 200 personas, incluyendo contratistas.
Por su ubicación, el proyecto podría recurrir a trabajadores y proveedores instalados en Copiapó, Caldera y Chañaral. Atacama cuenta con una cadena de servicios desarrollada en transporte, mantenimiento, perforación, montaje, campamentos, ingeniería y suministro de equipos para minería.
La eventual materialización de El Zorro también ampliaría la cartera aurífera regional fuera de la franja de Maricunga, donde se concentra una parte relevante de los proyectos de oro de gran escala. Su emplazamiento en la Cordillera de la Costa abre una alternativa con menor exposición a nieve, bajas temperaturas, pasos fronterizos y restricciones propias de la alta montaña.
El proyecto entra en una fase clave de permisos
Tesoro Gold inició la preparación del Estudio de Impacto Ambiental necesario para tramitar la Resolución de Calificación Ambiental y los permisos sectoriales asociados. El trabajo incluye levantamiento de líneas base, análisis de impactos ambientales y sociales, definición de medidas de mitigación y preparación del expediente que deberá ingresar al sistema chileno de evaluación ambiental.
En paralelo, la empresa desarrolla estudios de factibilidad, pruebas metalúrgicas, ingeniería de infraestructura y campañas de exploración destinadas a aumentar el recurso y mejorar su nivel de confianza geológica.
El cronograma preliminar considera comenzar la construcción durante 2028 y obtener la primera producción de oro a mediados de 2029. El cumplimiento de esas fechas dependerá de la duración de la evaluación ambiental, las observaciones de los organismos públicos, la consulta a comunidades y la capacidad de la compañía para asegurar financiamiento.
El Zorro aparece así como uno de los proyectos auríferos emergentes de Atacama con una ruta de desarrollo relativamente directa. Su recurso de oro, ubicación costera y acceso potencial a agua desalada fortalecen su posición, pero la industria observará especialmente los resultados del estudio de factibilidad, la evolución del presupuesto y el avance de la tramitación ambiental antes de considerar consolidada su entrada a construcción.












