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Energía

Una megalínea impulsa el salto de nueve veces en la inversión en transmisión eléctrica en Chile

La cartera de obras en construcción pasó de US$347 millones a US$3.276 millones entre enero y septiembre de 2026. La expansión incluye 48 proyectos y más de 2.100 kilómetros de nuevas líneas eléctricas.

Una megalínea impulsa el salto de nueve veces en la inversión en transmisión eléctrica en Chile

Chile registró un fuerte crecimiento en el valor de sus proyectos de transmisión eléctrica en construcción durante los primeros nueve meses de 2026. La inversión asociada a estas iniciativas aumentó de US$347 millones en enero a US$3.276 millones al cierre de septiembre, equivalente a multiplicarse por 9,4 en ocho meses. El principal impulsor de este cambio es la incorporación del proyecto Kimal–Lo Aguirre, una de las mayores obras de infraestructura energética actualmente en desarrollo en el país.

Los antecedentes del Ministerio de Energía muestran que la cantidad de proyectos en construcción aumentó de 22 a 48 durante el mismo período, mientras que la extensión de las nuevas líneas contempladas en esa cartera pasó de 155 a 2.143 kilómetros.

Estas cifras reflejan el valor de inversión asociado a las iniciativas que se encuentran en construcción, no el dinero efectivamente desembolsado durante el año. La diferencia es relevante porque el crecimiento responde tanto a la incorporación de grandes proyectos como al desarrollo de obras que todavía deben completar distintas etapas antes de entrar en servicio.

Kimal–Lo Aguirre: el megaproyecto detrás del crecimiento

El cambio más importante en la cartera de transmisión eléctrica está relacionado con Kimal–Lo Aguirre, la primera línea de alta tensión en corriente continua (HVDC) que se construye en Chile.

La infraestructura conectará la Región de Antofagasta con la Región Metropolitana mediante un trazado de aproximadamente 1.346 kilómetros, atravesando también Atacama, Coquimbo y Valparaíso.

Su diseño contempla una capacidad de transporte de 3.000 megavatios (MW), que permitirá trasladar grandes volúmenes de electricidad desde el norte hacia los principales centros de consumo del sistema eléctrico nacional.

La iniciativa es desarrollada por Conexión Kimal–Lo Aguirre, sociedad vinculada a Transelec, ISA y Chile HVDC Transmission.

La inversión referencial de adjudicación del proyecto alcanza los US$1.480 millones, aunque los antecedentes utilizados en distintos reportes presentan valores superiores, incluido un monto de US$2.000 millones en el desglose ministerial de septiembre. Las cifras no deben considerarse equivalentes sin precisar sus respectivos alcances.

En cualquier caso, la magnitud de esta infraestructura explica una parte sustancial del incremento registrado durante 2026.

La incorporación de Kimal–Lo Aguirre al registro de obras en construcción también modificó la distribución territorial de las inversiones. El valor de los proyectos interregionales pasó de US$39 millones en enero a US$2.574 millones en septiembre.

El mayor crecimiento ocurrió durante el primer trimestre

La evolución mensual revela que el incremento no fue uniforme durante todo el año.

En enero, el sector contabilizaba 22 proyectos por US$347 millones. Un mes después, el registro aumentó a 42 obras y US$2.488 millones, principalmente por la incorporación de iniciativas de mayor tamaño.

Para marzo, la cartera ya alcanzaba 47 proyectos por US$3.041 millones. Posteriormente, las cifras comenzaron a estabilizarse, con inversiones cercanas a US$3.300 millones entre mayo y agosto.

Al cierre de septiembre, el número de proyectos había disminuido respecto de agosto, pasando de 50 a 48, mientras el valor total se situó en US$3.276 millones.

Esta evolución muestra que buena parte del crecimiento anual se concentró al comienzo de 2026 y no corresponde a una aceleración sostenida de igual magnitud durante todos los meses.

La comparación también evidencia que el aumento en dólares fue considerablemente mayor que el incremento en el número de iniciativas, debido al peso de los proyectos de gran escala.

Las líneas eléctricas concentran el 87% de la inversión

Otro cambio relevante está en la composición de las obras.

En enero, la construcción de líneas de transmisión representaba el 66% de la inversión, mientras que las subestaciones concentraban el 34%.

En septiembre, las líneas eléctricas elevaron su participación al 87%, las subestaciones representaron el 9% y los condensadores síncronos concentraron el 4% restante.

Estos últimos son equipos que contribuyen a mantener el control de tensión y la estabilidad del sistema eléctrico, especialmente ante la creciente integración de centrales solares y eólicas.

Entre las iniciativas relevantes también aparece el sistema de transmisión zonal del Grupo 3 Itahue–Hualqui, específicamente el tramo entre las subestaciones Itahue y Mataquito, asociado a una inversión de US$324 millones.

A esta cartera se suman la nueva subestación Nueva Lagunas y su conexión con Kimal, por US$195 millones, además del sistema de transmisión Tineo–Nueva Ancud, por US$107 millones.

La expansión comprende, por lo tanto, tanto grandes corredores eléctricos como instalaciones destinadas a reforzar redes existentes y mejorar la capacidad de conexión entre distintas zonas del país.

Por qué estas obras son estratégicas para Chile

El crecimiento de la infraestructura de transmisión responde a una necesidad estructural del sistema eléctrico chileno.

Durante los últimos años, la expansión de la generación solar y eólica ha incrementado la disponibilidad de electricidad renovable, especialmente en el norte del país. Sin embargo, la capacidad para transportar esa energía hacia otros centros de consumo no siempre ha crecido al mismo ritmo.

Esta diferencia provoca restricciones en determinadas horas, cuando la generación disponible supera la capacidad que puede ser transportada o utilizada en condiciones operacionales específicas.

Como resultado, parte de la electricidad renovable debe reducirse o dejar de inyectarse al sistema.

La construcción de nuevas líneas busca disminuir estas limitaciones y facilitar un aprovechamiento más eficiente de la generación existente y futura.

Para la minería, el desarrollo de la red también resulta relevante. Las operaciones de cobre, litio y otros minerales requieren grandes cantidades de electricidad, mientras que la expansión de instalaciones industriales y nuevos proyectos incrementa las exigencias sobre la infraestructura energética.

Una red de transmisión con mayor capacidad puede ampliar las alternativas de abastecimiento y facilitar la integración de generación renovable. Sin embargo, sus beneficios efectivos dependerán de la entrada en operación de las instalaciones, las condiciones del sistema y las restricciones que persistan.

El desafío de completar las obras y cumplir los plazos

El aumento en el valor de los proyectos en construcción no implica que toda la infraestructura esté cerca de comenzar a operar.

Kimal–Lo Aguirre permite observar esta diferencia.

En septiembre de 2026, la empresa responsable informó que había desembolsado aproximadamente US$422 millones y que el avance específicamente constructivo superaba el 20%.

Por su parte, el reporte bimestral de julio y agosto del Coordinador Eléctrico Nacional registró un avance global ponderado del proyecto de 57%, considerando componentes como ingeniería, adquisiciones, permisos, gestión territorial y construcción.

Dentro de ese indicador general, el avance de la construcción propiamente tal alcanzaba el 21,4%. El progreso específico de la línea de corriente continua era de 5,39%, mientras que la estación convertidora Lo Aguirre registraba un 8,71%.

Aunque el avance global se mantenía por sobre lo programado, el Coordinador identificó desviaciones en componentes específicos y mantuvo bajo seguimiento la obtención de permisos sectoriales, la disponibilidad de terrenos y la coordinación con otras instalaciones eléctricas.

El cronograma contractual contempla la puesta en servicio de Kimal–Lo Aguirre en mayo de 2029, un objetivo sujeto al desarrollo efectivo de las obras y al cumplimiento de los hitos pendientes.

La evolución de la transmisión eléctrica chilena muestra así dos realidades simultáneas: una cartera de infraestructura que aumentó considerablemente su valor durante 2026 y una serie de proyectos cuya contribución al sistema todavía depende de su ejecución.

El desafío para los próximos años será transformar esos US$3.276 millones asociados a obras en construcción en instalaciones terminadas, conectadas y capaces de responder a las necesidades energéticas de Chile.


REDIMIN Responde

¿Cuánto creció la inversión en proyectos de transmisión eléctrica en Chile durante los primeros nueve meses de 2026?

La inversión en proyectos de transmisión eléctrica en Chile aumentó de US$347 millones en enero a US$3.276 millones al cierre de septiembre de 2026, multiplicándose por 9,4 en ocho meses.

¿Cuál es el proyecto principal que impulsó el crecimiento en la inversión de transmisión eléctrica en Chile?

El proyecto principal que impulsó el crecimiento es Kimal–Lo Aguirre, la primera línea de alta tensión en corriente continua (HVDC) que se construye en Chile, conectando la Región de Antofagasta con la Región Metropolitana.

¿Qué cambios se observaron en la composición de las inversiones en transmisión eléctrica entre enero y septiembre de 2026?

En enero, las líneas de transmisión representaban el 66% de la inversión, mientras que en septiembre, su participación aumentó al 87%. Las subestaciones pasaron de representar el 34% al 9%, y los condensadores síncronos concentraron el 4% restante.

¿Cuál es el estado de avance del proyecto Kimal–Lo Aguirre según el reporte de septiembre de 2026?

En septiembre de 2026, el avance constructivo del proyecto Kimal–Lo Aguirre superaba el 20%, con un desembolso aproximado de US$422 millones. El avance global ponderado del proyecto era del 57%, considerando ingeniería, adquisiciones, permisos, gestión territorial y construcción.

¿Cuándo está programada la puesta en servicio del proyecto Kimal–Lo Aguirre?

El cronograma contractual contempla la puesta en servicio de Kimal–Lo Aguirre en mayo de 2029, sujeto al desarrollo efectivo de las obras y al cumplimiento de los hitos pendientes.