Tierras Raras

Unión Europea apunta a Brasil para asegurar tierras raras y reducir dependencia de China

La visita del comisario europeo Jozef Síkela al proyecto Colossus en Brasil subraya el interés de la Unión Europea por asegurar minerales críticos, vitales para la transición energética y la defensa.

Unión Europea apunta a Brasil para asegurar tierras raras y reducir dependencia de China
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La visita del comisario europeo Jozef Síkela al proyecto Colossus, en Minas Gerais, refuerza la carrera occidental por asegurar minerales críticos para autos eléctricos, defensa, energía renovable y manufactura avanzada.

La Unión Europea está acelerando su acercamiento a Brasil como socio estratégico en tierras raras y minerales críticos, en medio de la presión global por diversificar cadenas de suministro altamente concentradas en China. El movimiento quedó expuesto con la visita del comisario europeo de Asociaciones Internacionales, Jozef Síkela, al proyecto Colossus de Viridis Mining and Minerals, ubicado en Poços de Caldas, estado de Minas Gerais.

Según informó Viridis Mining and Minerals, la visita se realizó el 20 de junio de 2026 como parte de la misión oficial de la Unión Europea a Brasil, antes del EU-Brazil Investment Forum en Brasilia. La compañía señaló que la delegación incluyó representantes de la Comisión Europea, el Banco Europeo de Inversiones y la Delegación de la UE en Brasil.

El interés europeo no es casual. Las tierras raras son insumos clave para imanes permanentes utilizados en motores eléctricos, turbinas eólicas, electrónica avanzada, equipos médicos, sistemas aeroespaciales y aplicaciones de defensa. El problema para Europa no está solo en la disponibilidad geológica, sino en la concentración del procesamiento y separación de estos elementos, donde China mantiene una posición dominante.

Brasil gana peso en la estrategia europea de minerales críticos

La Comisión Europea ha venido reforzando su agenda de materias primas críticas bajo el Critical Raw Materials Act, que fija metas hacia 2030: al menos 10% del consumo anual europeo cubierto con extracción dentro de la UE, 40% con procesamiento, 25% con reciclaje y no más de 65% de dependencia de un solo tercer país para cada materia prima estratégica en cualquier etapa relevante de procesamiento.

Esa meta explica por qué Bruselas mira más allá de sus fronteras. Brasil combina potencial geológico, escala territorial, cercanía diplomática con Occidente y una agenda industrial que busca agregar valor local. El Ministerio de Minas y Energía de Brasil ya había informado en enero que trabajaba con representantes de la Unión Europea para alinear criterios, prioridades e inversiones en minerales estratégicos como tierras raras, litio, níquel y manganeso.

El gobierno brasileño ha intentado marcar una diferencia frente a ciclos anteriores de exportación minera: no quiere limitarse a vender concentrados o materia prima. La Secretaría de Comunicación del gobierno de Brasil recogió en abril la postura del ministro de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, Márcio Elias Rosa, quien planteó que los minerales críticos deben conectarse con industrialización, innovación y soberanía productiva.

Para la Unión Europea, Brasil aparece como una alternativa relevante porque ofrece recursos y, al mismo tiempo, una ventana para construir capacidad de procesamiento fuera de Asia. Esa condición es especialmente sensible en tierras raras pesadas, necesarias para imanes de alto desempeño.

El rol de Viridis y el proyecto Colossus

El proyecto que concentró la atención europea fue Colossus, de la australiana Viridis Mining and Minerals. La compañía informó a la bolsa australiana que Síkela recorrió su planta de demostración en el Rare Earth Research and Processing Centre, en Poços de Caldas, y que las conversaciones se centraron en cadenas de suministro seguras y resilientes entre Brasil y Europa.

Colossus está orientado a la producción de carbonato mixto de tierras raras, conocido como MREC, un producto intermedio que puede ser procesado posteriormente para obtener óxidos individuales de alta pureza. Reuters informó que Viridis planea una planta comercial con inversión estimada en US$360 millones y capacidad proyectada de 15.000 toneladas anuales de MREC desde 2028, sobre un paquete de licencias de 228,62 km² en Minas Gerais.

La compañía ya había anunciado en mayo la producción inicial de MREC en Colossus, con una planta de demostración diseñada para procesar 100 kilos por hora de alimentación arcillosa.

El dato importa porque las arcillas iónicas son observadas con especial interés en la industria de tierras raras: pueden permitir rutas de extracción distintas a depósitos duros tradicionales y, en algunos casos, con menor complejidad de procesamiento. Sin embargo, cada proyecto depende de metalurgia, permisos, agua, manejo de residuos, recuperación efectiva de elementos valiosos y acceso a capital.

Solvay entra en la cadena europea

Uno de los elementos más concretos del avance europeo es la carta de intención entre Viridis y Solvay. La empresa química belga informó que firmó un acuerdo no vinculante para asegurar suministro estratégico de materiales de tierras raras desde Brasil hacia su planta de La Rochelle, en Francia, con miras a 2028.

Según Solvay, el material incluiría elementos clave para imanes permanentes, entre ellos neodimio, praseodimio, disprosio y terbio. La compañía también señaló que su planta de La Rochelle es una de las mayores instalaciones de separación de tierras raras fuera de China y una de las pocas capaces de procesar todos los elementos de tierras raras a escala industrial.

Ese punto es central: la competencia internacional no se define únicamente por quién extrae el mineral, sino por quién logra separar, refinar y transformar esos elementos en insumos utilizables por la industria.

Solvay mantiene además el objetivo de abastecer 30% del mercado europeo de tierras raras ligeras y pesadas grado imán hacia 2030, según su propio comunicado.

Datos clave

  • Empresa: Viridis Mining and Minerals.

  • Proyecto: Colossus Rare Earth Project.

  • Ubicación: Poços de Caldas, Minas Gerais, Brasil.

  • Mineral estratégico: tierras raras, con foco en MREC.

  • Inversión proyectada informada por Reuters: US$360 millones.

  • Capacidad comercial proyectada: 15.000 toneladas anuales de MREC desde 2028.

  • Socio industrial europeo: Solvay, mediante carta de intención no vinculante.

  • Planta europea vinculada: La Rochelle, Francia.

  • Elementos relevantes: neodimio, praseodimio, disprosio y terbio.

Por qué importa para la minería latinoamericana

La ofensiva europea sobre Brasil confirma que América Latina está dejando de ser vista solo como proveedor de cobre, litio o hierro. En la nueva geopolítica minera, los países con potencial en tierras raras, níquel, manganeso, grafito y otros minerales críticos pueden ganar peso si logran avanzar desde exploración a procesamiento.

Para Chile, el caso brasileño tiene una lectura directa. La competencia por capital, tecnología y acuerdos de suministro ya no se limita al litio o al cobre. Los países que ofrezcan permisos claros, trazabilidad ambiental, infraestructura energética y reglas estables tendrán mayor capacidad para atraer inversión en minerales críticos.

La Unión Europea busca abastecimiento, pero también estándares: sostenibilidad, menor huella ambiental, trazabilidad y procesamiento fuera de cadenas concentradas. Ese enfoque abre oportunidades para proveedores mineros, ingeniería, automatización, laboratorios metalúrgicos, energía renovable y servicios especializados en la región.

El desafío que viene

El acercamiento entre la Unión Europea y Brasil todavía debe traducirse en acuerdos vinculantes, financiamiento, permisos y construcción de capacidad industrial. En el caso de Viridis, el eventual acuerdo definitivo con Solvay, el avance de Colossus hacia producción comercial y el apoyo financiero europeo serán hitos a observar.

La señal de fondo es clara: las tierras raras ya no son un nicho técnico, sino una variable estratégica para la industria energética, tecnológica y militar. Brasil aparece hoy como uno de los territorios más relevantes para disputar esa cadena fuera de China, pero el valor real dependerá de si logra pasar de reservas y proyectos a producción, separación y manufactura con escala industrial.