
Las tecnológicas lideran las pérdidas tras los llamados de ejecutivos de Anthropic y OpenAI a moderar el desarrollo de los modelos más avanzados. El Brent superó los US$107 por barril y el mercado asigna cerca de 90% de probabilidad a un alza de tasas de la Reserva Federal esta semana.
Wall Street abrió este lunes 14 de septiembre con pérdidas, en una jornada marcada por la caída de las acciones vinculadas a la inteligencia artificial, un nuevo repunte del petróleo y el aumento de las expectativas de que la Reserva Federal de Estados Unidos vuelva a subir las tasas de interés.
Durante las primeras operaciones, el S&P 500 retrocedía 0,77%, mientras el Nasdaq perdía 1,27% y el Dow Jones Industrial cedía 0,34%. Las mayores ventas se concentraban en compañías tecnológicas y fabricantes de semiconductores, uno de los sectores que más se ha beneficiado del fuerte ciclo de inversiones asociado al desarrollo de la IA.
Fabricantes de chips concentran las pérdidas
La presión sobre el sector tecnológico aumentó después de que Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, planteara reducir el ritmo de desarrollo de los sistemas de inteligencia artificial más avanzados e incorporar mayores medidas de seguridad. La propuesta recibió respaldo del CEO de OpenAI, Sam Altman, mientras Elon Musk también coincidió con la necesidad de revisar la velocidad del avance tecnológico.
El debate generó inquietud entre los inversionistas por un eventual enfriamiento de las inversiones que han impulsado a las empresas relacionadas con la IA. Nvidia retrocedía cerca de 4%, mientras Intel caía más de 7% y AMD perdía alrededor de 6%. Marvell Technology y compañías ligadas a memorias y semiconductores también registraban fuertes descensos.
La corrección se había iniciado previamente en Asia. El índice Kospi de Corea del Sur perdió 3,3%, con caídas de 6,4% para SK Hynix y de 4,1% para Samsung Electronics. En Japón, SoftBank —uno de los principales inversionistas de OpenAI— se desplomó 10,7%.
Petróleo sobre US$107 agrega presión inflacionaria
El mercado también enfrenta un nuevo salto del petróleo. El Brent avanzaba cerca de 3%, hasta US$107,67 por barril, mientras el West Texas Intermediate (WTI) subía a US$102,96. El movimiento se produjo después de que Arabia Saudita cerrara por precaución el oleoducto Este-Oeste tras una serie de ataques.
La infraestructura saudita tiene capacidad para transportar alrededor de 7 millones de barriles diarios y funciona como una ruta alternativa al estrecho de Ormuz. Un cierre prolongado podría restringir las exportaciones y mantener elevados los precios energéticos, aumentando las presiones inflacionarias que ya enfrenta la economía estadounidense.
Ese escenario está reforzando las apuestas por una Reserva Federal más restrictiva. Los mercados asignaban cerca de 90% de probabilidad a un aumento de 25 puntos básicos en la reunión que culmina este miércoles, luego de que la inflación subyacente de agosto avanzara 0,3% mensual, por encima de lo esperado por el mercado.
El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años también se mantenía cerca del 5%, después de cerrar la semana anterior en 4,97%. Tasas más altas elevan el costo de financiamiento y reducen el valor presente de las utilidades futuras, un efecto especialmente relevante para las compañías tecnológicas con altas valorizaciones.
Cobre también retrocede ante fortaleza del dólar
La combinación de un dólar más firme y mayores expectativas de tasas también alcanzó al mercado de metales. El cobre caía alrededor de 1% y se negociaba cerca de US$14.077 por tonelada en Londres, mientras los inventarios de la Bolsa de Metales de Londres aumentaron en 8.425 toneladas.
El movimiento tiene especial relevancia para Chile por el peso del cobre en las exportaciones nacionales y su influencia sobre el mercado cambiario. Bloomberg reportó que el peso chileno, junto con otras monedas latinoamericanas, perdía terreno frente al dólar durante la sesión.
Los mercados enfrentarán una semana de alta atención sobre la política monetaria. La Reserva Federal comunicará su decisión el miércoles, seguida por el Banco de Inglaterra el jueves y el Banco de Japón el viernes. El resultado de esas reuniones se conocerá mientras los inversionistas intentan determinar cuánto pueden prolongarse la presión energética y la correcció












