La expansión de las baterías para redes eléctricas se suma a los vehículos eléctricos como uno de los principales motores del consumo de litio. Norteamérica aparece como la región de mayor crecimiento, mientras Chile enfrenta nuevas oportunidades y desafíos para ampliar su presencia en la cadena de suministro.
El mercado mundial de carbonato de litio podría pasar de 1,41 millones de toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE) en 2026 a 3,93 millones de toneladas en 2031, impulsado por la fabricación de baterías, la expansión de los vehículos eléctricos y, cada vez con mayor fuerza, por los sistemas de almacenamiento de energía utilizados para respaldar redes con alta penetración de generación solar y eólica. La proyección implica una tasa de crecimiento anual compuesta de 22,74% durante el período.
Las estimaciones corresponden a Mordor Intelligence y muestran un cambio relevante en la estructura futura del consumo de litio. Aunque el sector automotor continúa concentrando gran parte de la demanda, los proyectos de almacenamiento estacionario están creciendo a un ritmo superior y fortaleciendo especialmente el mercado del carbonato de litio, utilizado ampliamente en baterías de fosfato de hierro y litio (LFP).
El almacenamiento gana terreno frente al automóvil
Los sistemas de almacenamiento energético aparecen como el segmento de usuario final de mayor expansión dentro de las proyecciones, con un crecimiento anual compuesto estimado de 24,41% hasta 2031. En paralelo, las baterías de iones de litio representaron cerca del 89,9% del volumen del mercado de carbonato de litio durante 2025.
La tendencia responde al rápido despliegue de grandes instalaciones de baterías conectadas a las redes eléctricas. Estos sistemas permiten acumular electricidad durante períodos de elevada producción renovable y liberarla cuando cae la generación solar o eólica, disminuyendo la necesidad de recortes de energía y entregando mayor flexibilidad a los sistemas eléctricos.
La Agencia Internacional de Energía (IEA) calculó que durante 2025 se incorporaron 108 GW de nueva capacidad de almacenamiento mediante baterías a escala mundial, un aumento de 40% respecto del año anterior. La capacidad instalada global ya es once veces superior a la existente en 2021. Cerca del 90% de las nuevas instalaciones utilizan tecnología LFP, que prescinde de níquel y cobalto y utiliza litio como uno de sus insumos fundamentales.
Esta evolución modifica una de las principales dinámicas que dominaron al mercado durante la última década. El crecimiento del litio dejó de estar explicado exclusivamente por la electrificación del transporte: las necesidades de almacenamiento asociadas a la expansión renovable están convirtiéndose en un segundo gran polo de consumo.
Cochilco proyecta un fuerte salto en la demanda para baterías estacionarias
Las previsiones disponibles para el mercado del litio apuntan en la misma dirección. Un análisis de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), elaborado sobre estimaciones de Macquarie, proyectó que la demanda de litio destinada a sistemas de almacenamiento energético podría aumentar desde aproximadamente 200 mil toneladas LCE en 2024 hasta 720 mil toneladas en 2028.
El incremento equivale a una tasa de crecimiento anual compuesta cercana al 29%. Cochilco estimó además que el almacenamiento representó alrededor del 15% de la demanda mundial de litio en 2024, participación que subiría a 24% en 2025 y se situaría cerca del 30% entre 2026 y 2028.
La magnitud de ese cambio ayuda a explicar por qué el carbonato está recuperando protagonismo frente a escenarios anteriores que anticipaban un avance más acelerado del hidróxido de litio. La expansión de las baterías LFP, tanto en automóviles como en almacenamiento estacionario, ha reforzado la demanda por carbonato.
Mordor Intelligence estima que el material de grado batería representó 82,62% del mercado de carbonato de litio en 2025 y proyecta que ese segmento crecerá a una tasa anual de 23,95% hasta 2031.
Norteamérica aparece como el mercado de mayor crecimiento
La expansión no será uniforme entre regiones. Asia-Pacífico concentró alrededor del 79,13% del mercado durante 2025, pero Norteamérica aparece como la zona de mayor dinamismo durante los próximos años, con una tasa de crecimiento proyectada de 28,13% anual hasta 2031.
Estados Unidos se encuentra detrás de una parte importante de esta aceleración. Las instalaciones de almacenamiento con baterías a escala de servicios públicos alcanzaron 57,6 GWh durante 2025, cuatro veces el nivel observado en 2022, mientras continúan aumentando las inversiones en fabricación de celdas, materiales para baterías y procesamiento de minerales críticos.
La expansión ocurre, además, en medio de los esfuerzos de Estados Unidos y otros países por reducir su dependencia de China. Actualmente, el país asiático concentra entre 60% y 70% de la refinación mundial de materias primas de litio, además de mantener una posición dominante en distintas etapas de la fabricación de baterías.
Qué significa para Chile
El cambio en la composición de la demanda abre una oportunidad relevante para Chile, uno de los principales productores mundiales de litio y poseedor de importantes reservas del mineral. La expansión del almacenamiento eléctrico amplía la base de consumidores potenciales más allá de la industria automotriz y puede sostener una demanda elevada incluso en escenarios donde las ventas de vehículos eléctricos crezcan a tasas inferiores a las observadas durante los primeros años de esta década.
La oportunidad, sin embargo, dependerá de la capacidad para ampliar producción, desarrollar proyectos dentro de los plazos previstos e incrementar el procesamiento de productos de mayor valor agregado. El crecimiento de la demanda mundial no elimina los períodos de sobreoferta ni la volatilidad de los precios, que durante los últimos años han provocado fuertes ajustes en las cotizaciones y en las decisiones de inversión de productores y desarrolladores.
La propia IEA mantiene una perspectiva de fuerte expansión estructural para el mineral. En su escenario basado en las políticas actualmente anunciadas, la demanda mundial de litio más que se triplicaría hacia 2040, impulsada principalmente por vehículos eléctricos, almacenamiento mediante baterías y otras tecnologías relacionadas con la transición energética.
Para Chile, el avance de los sistemas BESS y de la química LFP refuerza así la relevancia estratégica del carbonato de litio. La discusión ya no depende únicamente de cuántos automóviles eléctricos se venderán en los próximos años, sino también de cuántas baterías necesitarán los sistemas eléctricos para integrar cantidades crecientes de generación renovable y mantener estable el suministro de energía.









