Industria Minera

Andes Norte podría permanecer detenido por al menos dos años y eleva la presión sobre el plan productivo de El Teniente

La suspensión del proyecto Andes Norte podría extenderse por dos años, generando incertidumbre en la producción de El Teniente y afectando a miles de trabajadores y contratistas.

Andes Norte podría permanecer detenido por al menos dos años y eleva la presión sobre el plan productivo de El Teniente
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La estimación fue planteada por un dirigente sindical tras la suspensión preventiva del proyecto. Codelco aún no ha fijado públicamente un plazo de reanudación y mantiene en estudio el comportamiento de la sismicidad profunda del yacimiento.

La suspensión de Andes Norte, uno de los principales proyectos de reposición de mineral de la División El Teniente, podría prolongarse durante al menos dos años. La proyección fue entregada por Amador Pantoja, dirigente sindical de la operación, quien sostuvo que ese horizonte habría sido planteado a las organizaciones de trabajadores a partir de estudios preliminares sobre las condiciones geotécnicas del sector.

La estimación no corresponde, por ahora, a un calendario oficial de Codelco. La estatal definió la paralización como temporal y condicionó cualquier reanudación al avance de los estudios técnicos, al reforzamiento de la instrumentación y a la implementación de nuevas medidas de control para enfrentar un fenómeno de sismicidad profunda que presenta características diferentes a los riesgos históricamente gestionados en El Teniente.

El escenario abre una dificultad relevante para la principal mina subterránea de cobre del mundo. Andes Norte no solo concentra obras de construcción y desarrollo minero, sino que forma parte de la cartera destinada a reemplazar sectores que avanzan hacia su agotamiento y sostener la capacidad productiva de El Teniente durante las próximas décadas.

Una suspensión sin fecha definida

Codelco detuvo las actividades de desarrollo y construcción de Andes Norte el 4 de agosto de 2026, luego de analizar antecedentes recopilados durante los seis meses anteriores. La revisión técnica identificó señales compatibles con un riesgo emergente relacionado con la mayor profundidad de las obras.

La decisión se concentra en el proyecto y no implica una paralización general de la División El Teniente. Las áreas productivas continúan funcionando con sistemas de monitoreo sísmico, protocolos de resguardo y medidas preventivas reforzadas.

Sin embargo, la posibilidad de que la suspensión se extienda por dos años modifica la escala del problema. Un cierre de corto plazo podía ser absorbido mediante ajustes de programación y revisión técnica. Una detención prolongada obligaría a revisar contratos, secuencias constructivas, presupuestos, disponibilidad de equipos y el calendario de entrada en producción del sector.

“Efectivamente, también se nos confirmó oficialmente que esta detención es temporal y se cree que, de acuerdo con algunos estudios hechos, la temporalidad podría durar a lo menos dos años”, afirmó Pantoja durante una conferencia de la Federación de Trabajadores del Cobre.

La declaración debe ser considerada como una estimación sindical y no como un plazo definitivo. Codelco no ha establecido una fecha pública para retomar las obras y ha vinculado esa decisión a los resultados de las investigaciones sobre la sismicidad profunda y a la capacidad de implementar controles técnicamente suficientes.

El peso de Andes Norte en la reposición de mineral

Andes Norte se encuentra en la cota 1.880 metros sobre el nivel del mar y corresponde al desarrollo más profundo de la cartera de proyectos estructurales de El Teniente. El sector contempla reservas por aproximadamente 375 millones de toneladas, una capacidad proyectada de tratamiento de 35.000 toneladas de mineral por día y una ley media cercana a 0,99% de cobre.

La inversión acumulada asociada al proyecto bordea los US$ 1.931 millones, mientras que su producción esperada en régimen se aproxima a las 105.000 toneladas anuales de cobre fino. Estas cifras explican por qué la paralización es observada con atención más allá de su efecto inmediato sobre las obras subterráneas.

Andes Norte integra, junto con Diamante y Andesita, el conjunto de desarrollos concebidos para reponer mineral y extender la continuidad operacional de la división. No se trata de una expansión convencional orientada únicamente a elevar producción, sino de infraestructura necesaria para compensar la pérdida gradual de aporte de sectores maduros.

Por esa razón, el principal impacto no necesariamente aparecerá en la producción de corto plazo. La presión se concentrará en los años en que Andes Norte debía comenzar a reemplazar mineral proveniente de áreas más antiguas. Cada retraso puede reducir los márgenes de maniobra para coordinar la transición entre sectores y mantener estable la alimentación de la concentradora.

Contratos y empleo bajo revisión

La paralización alcanza a cuatro empresas contratistas, más de 20 contratos y cerca de 3.000 trabajadores vinculados directa o indirectamente con las actividades del proyecto.

Las organizaciones sindicales han señalado que los trabajadores mantendrán inicialmente sus remuneraciones y deberán permanecer disponibles ante instrucciones de sus empleadores. No obstante, una detención de dos años difícilmente podría administrarse bajo las mismas condiciones aplicadas a una suspensión de carácter transitorio.

Codelco inició un proceso de cierre ordenado de actividades y de revisión de las medidas administrativas, contractuales y laborales correspondientes. La estatal deberá resolver qué contratos pueden ser suspendidos, terminados, rediseñados o reasignados, además de determinar si parte de los trabajadores y equipos puede ser trasladada hacia otras áreas de El Teniente o proyectos de la corporación.

El impacto se extiende a proveedores de fortificación, desarrollo de túneles, transporte, ventilación, obras civiles, servicios geotécnicos, mantenimiento y maquinaria especializada. Para varias empresas, Andes Norte representa contratos de largo plazo y una porción significativa de su dotación en la Región de O’Higgins.

Una suspensión prolongada también puede afectar la contratación futura, las compras regionales y la actividad económica asociada a los turnos mineros. La dimensión laboral dependerá de la duración efectiva de la medida y de la capacidad de redistribuir servicios hacia otras zonas del complejo.

El desafío técnico de explotar a mayor profundidad

El Teniente ha operado durante décadas bajo condiciones de sismicidad inducida, un fenómeno asociado a la extracción masiva de mineral mediante métodos como el panel caving. La división dispone de experiencia, instrumentación y protocolos para gestionar eventos sísmicos vinculados al proceso de hundimiento.

La diferencia en Andes Norte radica en la profundidad y en el comportamiento observado durante los últimos meses. Los antecedentes técnicos apuntan a un fenómeno que no respondería completamente a los patrones históricos conocidos, lo que obliga a revisar los modelos geomecánicos y la capacidad de anticipar eventos que puedan afectar las excavaciones.

Entre las medidas que deberá evaluar Codelco se encuentran una mayor densidad de sensores, cambios en el diseño de las galerías, fortificación adicional, modificación de las secuencias de construcción y explotación, zonas de exclusión y sistemas de operación remota.

Estas soluciones pueden aumentar costos y reducir la velocidad de avance. También podrían requerir rediseños parciales del proyecto, nuevas pruebas y procesos de validación antes de autorizar el retorno de trabajadores a los sectores de mayor exposición.

Efecto sobre el plan de inversiones de Codelco

El retraso ocurre mientras Codelco enfrenta fuertes necesidades de capital para recuperar producción, desarrollar proyectos estructurales y mantener sus operaciones. Andes Norte ya concentra una inversión considerable, por lo que su suspensión genera costos aun cuando las obras permanezcan detenidas.

La estatal deberá financiar monitoreo, estudios, conservación de infraestructura, administración contractual y eventuales modificaciones de ingeniería. Al mismo tiempo, tendrá que evaluar si el calendario original sigue siendo viable o si es necesario redistribuir recursos hacia otros desarrollos de El Teniente.

Un retraso de dos años no implica automáticamente la pérdida de toda la producción proyectada. Parte del efecto podría ser compensado mediante ajustes en otros sectores, cambios en la secuencia minera o extensiones operacionales. Sin embargo, esas alternativas también exigen inversión y dependen de condiciones geológicas, permisos y capacidad de ejecución.

La prioridad inmediata seguirá siendo determinar si el riesgo puede ser controlado sin comprometer la seguridad. Solo después será posible establecer un nuevo calendario de construcción y cuantificar el efecto sobre producción, costos y flujo de caja.

Una decisión que marcará la minería profunda

El caso de Andes Norte trasciende a El Teniente. Los grandes yacimientos de cobre están avanzando hacia zonas más profundas, con mayores esfuerzos de roca, temperaturas superiores y condiciones geotécnicas más complejas.

La experiencia que obtenga Codelco en la caracterización y control de este fenómeno será relevante para futuros desarrollos subterráneos en Chile y otros distritos mineros. La industria observará especialmente la respuesta de la instrumentación, los cambios de diseño y los criterios utilizados para autorizar el retorno.

Mientras no exista una resolución técnica definitiva, el horizonte de dos años representa una advertencia y no una fecha confirmada. La duración real dependerá de la capacidad de Codelco para entender el comportamiento sísmico, diseñar controles verificables y demostrar que Andes Norte puede retomar su construcción sin exponer a los trabajadores.

La suspensión preventiva protege la continuidad de largo plazo del proyecto, pero también eleva la presión sobre el programa de reposición de mineral de El Teniente. El equilibrio entre seguridad, producción y ejecución de inversiones será determinante para una división que debe profundizar sus operaciones para sostener su aporte de cobre durante las próximas décadas.