Minería Internacional

Blue Moon Metals adquiere 33 proyectos de tungsteno y antimonio por US$20,5 millones

La compañía busca consolidar su posición en el mercado de metales críticos en EE. UU. con esta compra estratégica.

Blue Moon Metals adquiere 33 proyectos de tungsteno y antimonio por US$20,5 millones
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Blue Moon Metals (TSXV: MOON; Nasdaq: BMM) ha realizado una significativa adquisición de 33 proyectos de tungsteno y antimonio en el oeste de Estados Unidos, incluyendo áreas cercanas a su complejo Springer, uno de los pocos centros de procesamiento de tungsteno en América del Norte. Esta transacción, valorada en US$20,5 millones, incluye el pago de 2,8 millones de acciones comunes de Blue Moon, aproximadamente US$15,5 millones, junto con un 1% de regalías sobre la producción neta de cada proyecto y cerca de US$5 millones en efectivo.

Estrategia de metales críticos

Jason Dunning, jefe de Proyectos Especiales de Blue Moon, destacó que "esta adquisición representa un paso significativo en la estrategia de Blue Moon para construir una plataforma de metales críticos centrada en EE. UU.". La compra no solo amplía el portafolio de la empresa, sino que también responde a la creciente demanda de tungsteno y antimonio, metales que han sido considerados estratégicos por el gobierno estadounidense en su esfuerzo por restablecer las cadenas de suministro de minerales críticos y reducir la dependencia de proveedores extranjeros, especialmente de China.

Importancia del tungsteno y antimonio

El tungsteno, conocido por tener el punto de fusión más alto de todos los metales y una densidad extrema, es vital para diversas industrias, incluidas la aeroespacial, la electrónica avanzada y sistemas de defensa militar. La producción de tungsteno en EE. UU. se detuvo en 2015, debido a la falta de viabilidad comercial, ya que los precios eran bajos y la competencia con China era feroz. Actualmente, China controla más del 80% de la producción mundial de tungsteno, que alcanzó 81,000 toneladas en el último año, según el Servicio Geológico de EE. UU. (USGS).

Proyectos destacados en la nueva cartera

Dentro de los nuevos activos, Blue Moon ha identificado cuatro propiedades que podrían ser candidatas para el envío directo de tungsteno de alta calidad a su planta en Springer, ubicada en el noroeste de Nevada. Entre ellas se encuentra la mina Oregon en Colorado, que produjo 5,000 toneladas con un contenido de 14,51% de trióxido de tungsteno (WO3) entre 1907 y 1929, así como la mina Wildhorse Canyon en Idaho, que produjo aproximadamente 7,461 toneladas con un 0,62% de WO3 en la década de 1950.

Además, esta adquisición marca la primera incursión de Blue Moon en el antimonio, un metal utilizado en aplicaciones de defensa, como tejidos ignífugos, equipos de comunicación y visores nocturnos. Actualmente, EE. UU. no produce antimonio, dependiendo completamente de proveedores extranjeros, siendo China el principal suministrador. La planta de Thompson Falls de United States Antimony (NYSE: UAMY) en Montana es actualmente la única fundición de antimonio en el país, mientras que la planta de Madero en México es la única otra fundición en América del Norte.

Reacción del mercado

A raíz del anuncio, las acciones de Blue Moon cayeron un 2%, cotizando a C$7,52 por acción en Toronto, lo que le otorga una capitalización de mercado de C$769 millones. Las acciones han fluctuado en un rango de C$2,96 a C$11,80 en los últimos doce meses. Esta volatilidad refleja la incertidumbre del mercado frente a la dinámica de precios de los metales críticos y la competencia global.

La transacción también implica un costo de mantenimiento de aproximadamente US$162,000 al año, lo que añade una capa adicional de consideración financiera a la operación. Con esta adquisición, Blue Moon no solo amplía su presencia en el sector de metales críticos, sino que también se posiciona para capitalizar la creciente demanda de tungsteno y antimonio en un contexto geopolítico cambiante.

En el horizonte, Blue Moon deberá gestionar la integración de estos nuevos proyectos y evaluar su viabilidad económica, mientras continúa monitoreando las condiciones del mercado y la evolución de la demanda de metales críticos en EE. UU.