
La Agencia Espacial Europea investiga cómo liberar el oxígeno atrapado en los minerales de la Luna mediante procesos industriales de alta temperatura. Los residuos también podrían utilizarse para fabricar componentes electrónicos.
La superficie de la Luna contiene una cantidad sorprendente de oxígeno: aproximadamente entre el 40% y el 45% de la masa del regolito lunar corresponde a este elemento químico. Sin embargo, esa abundancia no significa que los astronautas puedan respirarlo directamente ni que exista una reserva de gas lista para utilizar. La Agencia Espacial Europea (ESA) explicó el 22 de abril de 2026 que el oxígeno permanece químicamente unido a minerales y que recuperarlo exige tecnologías de procesamiento capaces de separar sus componentes.
El desafío forma parte de las investigaciones para aprovechar recursos naturales fuera de la Tierra, una estrategia que podría reducir la necesidad de transportar suministros desde nuestro planeta durante futuras misiones espaciales.
La ESA también está estudiando cómo utilizar los materiales metálicos que permanecen después de extraer el oxígeno, con el objetivo de fabricar componentes y reparar equipos directamente en la superficie lunar.
El oxígeno lunar está atrapado dentro de las rocas
El regolito es la capa de fragmentos de roca, polvo y partículas minerales que cubre gran parte de la superficie lunar.
Se formó durante miles de millones de años debido principalmente a los impactos de meteoritos y otros procesos que fragmentaron las rocas originales.
Aunque visualmente puede parecer un suelo seco y gris, su composición química incluye cantidades importantes de oxígeno.
Este elemento forma parte de minerales como los silicatos y óxidos, presentes en materiales que contienen silicio, hierro, aluminio, calcio y titanio.
La diferencia con el oxígeno que respiramos en la Tierra está en su estado químico.
En nuestra atmósfera, el oxígeno se encuentra principalmente como moléculas de O₂, disponibles para participar en la respiración.
En cambio, el oxígeno del regolito lunar está incorporado en estructuras minerales mediante enlaces químicos.
Para recuperarlo es necesario romper esos enlaces utilizando energía y procesos de transformación química.
Por lo tanto, la Luna no dispone de enormes depósitos de oxígeno gaseoso simplemente porque una parte importante de sus rocas contenga ese elemento.
La proporción de 40% a 45% corresponde a masa y tampoco implica que todo ese oxígeno pueda recuperarse mediante cualquier tecnología disponible.
Se necesitan temperaturas cercanas a 1.000 °C para separar el oxígeno
Una de las tecnologías investigadas por la ESA utiliza un procedimiento conocido como electrólisis de sales fundidas.
El sistema consiste en introducir regolito lunar simulado en un recipiente que contiene cloruro de calcio, utilizado como electrolito a temperaturas extremadamente elevadas.
El proceso puede desarrollarse aproximadamente entre 800 y 1.000 °C.
Al aplicar una corriente eléctrica, se producen reacciones que permiten liberar oxígeno de los minerales y conducirlo hacia un electrodo donde puede recogerse.
Durante el tratamiento, también se transforma la composición del material original, dejando una mezcla rica en metales.
La ESA ha realizado experimentos con esta tecnología en el Centro Europeo de Investigación y Tecnología Espacial (ESTEC), ubicado en Noordwijk, Países Bajos.
En 2020, la agencia presentó una instalación experimental que conseguía extraer oxígeno utilizando materiales diseñados para reproducir las características químicas del suelo lunar.
En esas pruebas se emplearon temperaturas próximas a los 950 °C.
Los resultados demostraron que el principio tecnológico puede funcionar en condiciones controladas de laboratorio.
Sin embargo, extraer oxígeno de un simulante terrestre no equivale a disponer de una planta minera funcionando en la Luna.
El desarrollo de un sistema operativo fuera de la Tierra todavía requiere resolver numerosos problemas de ingeniería.
La ESA quiere transformar los residuos en circuitos electrónicos
La investigación presentada en abril de 2026 incorpora una segunda oportunidad tecnológica: aprovechar los materiales que quedan después de liberar el oxígeno.
El proyecto, denominado Regolith to Repairs: ISRU for Additive Manufacturing of Electronics, está dirigido por el Instituto Tecnológico Danés (DTI), con participación de la empresa británica Metalysis.
Su objetivo consiste en transformar los residuos ricos en metales en materiales adecuados para fabricar componentes electrónicos mediante técnicas de manufactura aditiva.
El proceso contempla dos posibles productos: tintas conductoras para imprimir circuitos eléctricos y polvos metálicos que puedan utilizarse en impresión tridimensional.
Esta propuesta resulta especialmente interesante porque permitiría aprovechar más de un componente del material extraído.
En lugar de procesar regolito exclusivamente para obtener oxígeno y desechar el resto, los investigadores buscan desarrollar una cadena de aprovechamiento que también entregue materias primas para fabricar o reparar dispositivos.
Christian Dalsgaard, investigador principal del proyecto en el Instituto Tecnológico Danés, ha explicado que producir componentes directamente en la Luna podría reducir la dependencia de los suministros enviados desde la Tierra.
Por ahora, el trabajo contempla la elaboración experimental de materiales conductores y pruebas para fabricar elementos como cables mediante procesos de impresión.
Todavía no se ha demostrado una producción industrial de circuitos electrónicos lunares ni su fabricación directamente sobre la superficie del satélite.
La minería lunar tendría que funcionar con robots
Obtener oxígeno de las rocas representa solamente una parte del desafío.
Antes de comenzar el procesamiento, sería necesario excavar el regolito, transportarlo hasta una instalación, acondicionar su tamaño y alimentarlo de manera continua a los reactores.
Después habría que separar, recoger y almacenar el oxígeno producido.
También sería necesario administrar los materiales residuales y mantener los equipos funcionando durante períodos prolongados.
Estas actividades corresponden a operaciones habituales dentro de la minería terrestre, pero desarrollarlas en la Luna presenta dificultades adicionales.
El ambiente lunar combina una gravedad equivalente aproximadamente a una sexta parte de la terrestre, ausencia de una atmósfera significativa, temperaturas extremas y polvo abrasivo que puede afectar mecanismos y componentes.
Además, cualquier instalación de procesamiento necesitaría una fuente de energía suficiente para alimentar equipos mecánicos y mantener reactores a temperaturas elevadas.
La automatización será especialmente importante porque las futuras operaciones podrían necesitar funcionar sin intervención humana permanente.
Durante 2025, la ESA organizó una competencia de tecnologías de recursos espaciales en sus instalaciones LUNA, en Alemania, destinada a evaluar sistemas robóticos de excavación y preparación de material.
Estos desarrollos buscan resolver una cuestión fundamental: no basta con demostrar que el oxígeno puede separarse químicamente de los minerales; también debe existir un sistema capaz de suministrar y procesar el material de forma continua.
El oxígeno podría ser más importante para los cohetes que para respirar
Aunque la posibilidad de obtener aire respirable constituye una aplicación evidente, el oxígeno lunar también podría resultar fundamental para la propulsión espacial.
Los motores de numerosos cohetes utilizan oxígeno como oxidante, combinado con un combustible para producir la reacción necesaria para generar empuje.
En algunos sistemas de propulsión, el oxígeno representa una proporción considerable de la masa total del propelente.
Si futuras instalaciones lograran producirlo y almacenarlo en cantidades suficientes, podría utilizarse para abastecer vehículos que operen desde la superficie lunar.
Esto reduciría parte de la masa que actualmente debe transportarse desde la Tierra.
La posibilidad de obtener oxígeno localmente también interesa para sistemas de soporte vital, aunque su utilización por astronautas requiere procesos adicionales de purificación, almacenamiento y control de calidad.
El beneficio económico y operacional dependerá de la energía consumida, la eficiencia de recuperación, la confiabilidad de las instalaciones y la cantidad de oxígeno efectivamente producida.
La abundancia del recurso no garantiza que sea económicamente aprovechable
Una tonelada de regolito con un contenido de 45% de oxígeno tendría teóricamente unos 450 kilogramos de ese elemento incorporado en sus minerales.
Sin embargo, esto no significa que una planta pueda obtener automáticamente esa cantidad de oxígeno utilizable.
La recuperación real dependerá de la composición mineralógica del material, la tecnología empleada y las pérdidas asociadas al procesamiento.
Además, la composición del regolito varía entre diferentes regiones lunares, por lo que no todas las zonas presentarían las mismas condiciones de aprovechamiento.
Para evaluar la viabilidad de una operación sería necesario conocer cuánto material debe extraerse, qué cantidad de energía consume el proceso, cuánto oxígeno puede recuperarse y qué mantenimiento requieren los equipos.
También sería indispensable determinar si la utilización de los metales residuales justifica incorporar instalaciones adicionales de fabricación.
La ESA continúa investigando estas posibilidades mediante prototipos, simulaciones y programas tecnológicos.
Por ahora, no existe una operación comercial que extraiga oxígeno del regolito lunar para abastecer de manera continua a astronautas o vehículos espaciales.
El interés científico e industrial radica en que la Luna contiene abundantes materias primas, pero aprovecharlas requiere desarrollar una cadena completa de minería, procesamiento mineral, generación energética y manufactura extraterrestre.
La diferencia entre conocer la existencia del oxígeno y poder utilizarlo es precisamente el desafío que los investigadores intentan resolver.
Si estas tecnologías alcanzan una madurez suficiente, las futuras misiones podrían dejar de depender exclusivamente de materiales transportados desde la Tierra para producir algunos de sus suministros esenciales.
REDIMIN Responde
¿Qué investiga la Agencia Espacial Europea respecto al oxígeno en la Luna?
La Agencia Espacial Europea investiga cómo liberar el oxígeno atrapado en los minerales de la Luna mediante procesos industriales de alta temperatura, como la electrólisis de sales fundidas.
¿Cuál es la proporción de oxígeno en el regolito lunar?
Aproximadamente entre el 40% y el 45% de la masa del regolito lunar corresponde a oxígeno, aunque está químicamente unido a minerales y no disponible como gas respirable.
¿Qué tecnología está utilizando la ESA para extraer oxígeno del regolito lunar?
La ESA utiliza un procedimiento conocido como electrólisis de sales fundidas, que implica calentar regolito lunar simulado en cloruro de calcio a temperaturas entre 800 y 1.000 °C y aplicar una corriente eléctrica para liberar oxígeno.
¿Qué otros usos se están considerando para los materiales residuales después de extraer oxígeno?
La ESA, junto con el Instituto Tecnológico Danés y la empresa Metalysis, está investigando cómo transformar los residuos ricos en metales en materiales para fabricar componentes electrónicos mediante técnicas de manufactura aditiva.
¿Qué desafíos presenta la minería lunar para extraer oxígeno?
La minería lunar enfrenta desafíos como la necesidad de excavar y procesar regolito en un ambiente con baja gravedad, temperaturas extremas y polvo abrasivo, además de requerir automatización para operar sin intervención humana permanente.



