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ChatGPT: las desinstalaciones saltan 295% en EE.UU. tras el acuerdo de OpenAI con el “Department of War”

“Desinstalar ChatGPT” se volvió tendencia por una razón concreta: la reacción de parte de los usuarios a la entrada formal de OpenAI en contratos con el…

ChatGPT: las desinstalaciones saltan 295% en EE.UU. tras el acuerdo de OpenAI con el “Department of War”
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“Desinstalar ChatGPT” se volvió tendencia por una razón concreta: la reacción de parte de los usuarios a la entrada formal de OpenAI en contratos con el aparato de defensa de Estados Unidos. El 28 de febrero, las desinstalaciones de la app en EE.UU. subieron 295% día contra día, muy por encima del ritmo habitual, de acuerdo con datos de Sensor Tower citados por TechCrunch. El salto ocurrió justo después de que se conociera el acuerdo de OpenAI con el Departamento de Defensa, rebautizado por la actual administración como “Department of War”.

En paralelo, el mismo reporte muestra un segundo golpe: el crecimiento de descargas de ChatGPT en EE.UU. se frenó con fuerza durante el fin de semana posterior al anuncio.

Qué se firmó y por qué detonó la polémica

El trasfondo no es un “boicot” abstracto. Es una discusión específica sobre límites de uso de modelos de IA en entornos militares, especialmente en dos puntos: vigilancia masiva y armas totalmente autónomas.

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En un reporte de Reuters sobre las salvaguardas del acuerdo, OpenAI sostuvo que su contrato para desplegar tecnología en redes clasificadas del Departamento incorpora “líneas rojas” explícitas. Entre ellas, que su tecnología no puede usarse para vigilancia masiva doméstica, para dirigir sistemas de armas autónomas, ni para decisiones automatizadas de “alto riesgo”. Reuters también reportó que el Pentágono firmó acuerdos “de hasta US$200 millones” con grandes laboratorios de IA durante el último año.

Esa combinación —IA en redes clasificadas y debate sobre límites— es la chispa. No es una discusión técnica para especialistas: para muchos usuarios, se lee como el paso de una herramienta de consumo masivo a un proveedor asociado a capacidades estatales sensibles.

La señal en el teléfono: más borrados y menos nuevas descargas

Los cambios se vieron en métricas que suelen moverse lento:

  • Desinstalaciones en EE.UU.: +295% día contra día el 28 de febrero, versus una tasa “típica” de 9% medida en los 30 días previos.

  • Descargas en EE.UU.: -13% día contra día el sábado 28 de febrero y -5% el domingo siguiente, tras venir de +14% el viernes 27.

  • Reseñas negativas: las evaluaciones de 1 estrella subieron 775% el sábado y aumentaron otro 100% día contra día el domingo, mientras las de 5 estrellas cayeron 50%.

Todo ese paquete está en el mismo punto de referencia: el seguimiento de Sensor Tower citado por TechCrunch. La lectura es simple: parte del público trasladó su desacuerdo a acciones concretas (borrar la app y castigarla en reseñas), no solo a comentarios.

El punto de quiebre: vigilancia masiva y armas “sin humano en el loop”

El caso se volvió todavía más visible porque el competidor directo, Anthropic, planteó públicamente que no aceptaría ciertos términos.

En un comunicado firmado por Dario Amodei, la empresa sostuvo que, en un conjunto acotado de casos, “la IA puede socavar —en lugar de defender— valores democráticos” y que “algunos usos exceden lo que la tecnología actual puede hacer de forma segura y fiable” (traducción al español). Luego acota dos excepciones que la compañía dice no estar dispuesta a cruzar: vigilancia masiva doméstica y armas totalmente autónomas.

Esa postura operó como contraste directo con el movimiento de OpenAI: para usuarios que miran el tema desde la ética o la privacidad, la negativa de Anthropic se convirtió en una señal de “línea moral”, mientras el acuerdo de OpenAI fue leído como lo contrario.

“Efecto Claude”: cuando el rechazo se transforma en migración

La controversia no se quedó en castigo a ChatGPT. También movió tráfico hacia Claude:

  • Las descargas de Claude en EE.UU. subieron 37% el viernes 27 y 51% el sábado 28.

  • Claude llegó al N°1 en la App Store de EE.UU. el sábado 28 y se mantuvo arriba en los días siguientes.

En la práctica, el episodio muestra que el mercado de chatbots ya no compite solo por calidad de modelo o nuevas funciones: también compite por confianza, límites de uso y narrativa pública.

Qué significa realmente el “295%” (y qué no)

Ese 295% no significa que “se fue el 295% de los usuarios” ni que casi “toda la base” borró la app. Es un aumento día contra día: si el viernes la app tuvo X desinstalaciones en EE.UU., el sábado tuvo aproximadamente 3,95 veces X.

Aun así, no es un detalle menor. En apps masivas, cambios porcentuales tan bruscos suelen aparecer cuando hay un shock reputacional o un evento externo muy claro. Aquí el gatillo está identificado: el anuncio del acuerdo con defensa.

Qué pueden hacer los usuarios en Chile si no quieren seguir usando la app

Más allá del debate político de EE.UU., el comportamiento se explica por una decisión individual: “no quiero estar asociado a esto”. Para quienes estén en esa línea, hay acciones prácticas (sin depender de consignas):

  • Desinstalar la app y usar alternativas (otras apps o versión web de servicios distintos), si el objetivo es cortar el hábito de uso móvil.

  • Revisar permisos del teléfono (micrófono, fotos, contactos, notificaciones) y revocarlos si se mantiene instalada.

  • Ajustar controles de datos dentro de la app (historial, uso para entrenamiento, borrado de conversaciones), según lo que permita la versión instalada.

  • Separar usos: si se usa IA para trabajo, considerar cuentas y flujos diferenciados (personal vs. laboral) y evitar mezclar chats sensibles.

Para contexto general sobre la herramienta y sus usos, existen guías prácticas como este paso a paso sobre qué es ChatGPT y cómo se usa. En el plano corporativo, el giro ocurre mientras OpenAI sigue en plena expansión financiera, con movimientos como la financiación récord informada por la compañía, y con competidores empujando el debate público, como muestra el marco de riesgos planteado por el CEO de Anthropic.