La concentración aumenta en los eslabones de mayor valor: China reúne cerca de 90% de la fabricación de aleaciones y magnetos. El suministro de estos materiales será uno de los asuntos comerciales que rodearán la reunión de Donald Trump y Xi Jinping prevista para el 24 de septiembre en Washington.
China controla hasta 70% de la extracción mundial de tierras raras, alrededor de 85% de la capacidad de refinación y cerca de 90% de la producción de aleaciones metálicas y magnetos, de acuerdo con estimaciones de AlixPartners difundidas este 21 de septiembre. La concentración industrial convierte a estos materiales en uno de los puntos relevantes de las conversaciones económicas entre Estados Unidos y China, pocos días antes del encuentro previsto entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping en la Casa Blanca.
Los porcentajes cambian dependiendo del universo analizado. La Agencia Internacional de Energía calcula que, específicamente para las tierras raras utilizadas en magnetos —neodimio, praseodimio, disprosio y terbio—, China representó en 2024 alrededor de 60% de la extracción, 91% del refinado y 94% de la fabricación de magnetos permanentes. El Servicio Geológico de Estados Unidos, utilizando una definición más amplia de la industria, sitúa la participación china por encima de 70% de la extracción mundial y en torno a 87% del procesamiento. Las distintas mediciones coinciden en que la mayor concentración se encuentra después de la mina, especialmente en separación, refinación y fabricación de componentes.
El cuello de botella está después de la extracción
Las tierras raras comprenden un grupo de elementos utilizados en numerosas aplicaciones industriales, pero los minerales destinados a fabricar magnetos permanentes de alto desempeño concentran buena parte de las preocupaciones de seguridad de suministro.
Estos magnetos están presentes en motores de vehículos eléctricos, turbinas eólicas, robots, equipos industriales, sistemas electrónicos, centros de datos y aplicaciones aeroespaciales y de defensa.
La cadena productiva incluye varias etapas: extracción del mineral, concentración, separación química de los diferentes elementos, producción de óxidos refinados, conversión a metales, fabricación de aleaciones y finalmente producción de magnetos.
Por eso, desarrollar una mina fuera de China no elimina automáticamente la dependencia. Un productor puede disponer de mineral y continuar necesitando instalaciones chinas para separarlo, refinarlo o transformarlo en materiales utilizables por los fabricantes.
La AIE considera a las tierras raras para magnetos una de las cadenas de minerales críticos con mayor concentración geográfica del mundo y estima que el liderazgo chino se ha fortalecido especialmente en los segmentos finales. Hace dos décadas, China generaba alrededor de la mitad de los magnetos permanentes sinterizados; en 2024 su participación había aumentado hasta aproximadamente 94%.
Los controles de exportación mostraron el riesgo industrial
La vulnerabilidad quedó expuesta en abril de 2025, cuando el Ministerio de Comercio y la Administración General de Aduanas de China sometieron a controles de exportación distintos productos asociados a samario, gadolinio, terbio, disprosio, lutecio, escandio e itrio.
El régimen obliga a los exportadores a solicitar licencias para determinados metales, aleaciones, compuestos, óxidos y materiales magnéticos incluidos en la regulación. Beijing justificó formalmente la medida por razones de seguridad nacional, intereses nacionales y obligaciones de no proliferación.
Durante los meses siguientes, los flujos de algunos materiales y magnetos disminuyeron con fuerza. La AIE registró problemas de abastecimiento entre fabricantes de automóviles de Estados Unidos y Europa, incluyendo reducciones temporales de actividad en algunas instalaciones. Posteriormente se concedieron más licencias y los envíos se recuperaron parcialmente, aunque la experiencia reforzó los planes de diversificación fuera de China.
El efecto no ha sido uniforme para todos los materiales ni todos los compradores. Parte del suministro se normalizó, mientras determinados sectores sensibles continúan enfrentando mayores dificultades para obtener algunos insumos.
Tierras raras llegan a la agenda Trump-Xi
Trump recibirá a Xi en Washington el jueves 24 de septiembre, dentro de una visita del mandatario chino a Estados Unidos programada entre el 23 y el 25 de septiembre. Entre los asuntos económicos en discusión están la tregua arancelaria, agricultura, tecnología, inteligencia artificial y el suministro de minerales críticos.
Washington busca que Beijing facilite el acceso a tierras raras y otros minerales utilizados en sectores tecnológicos, automotrices, aeroespaciales y de defensa. Días antes de la reunión presidencial, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino He Lifeng abordaron comercio, inteligencia artificial y minerales críticos dentro de las conversaciones preparatorias.
Analistas y exfuncionarios estadounidenses consultados por Reuters interpretan que la capacidad china de restringir el suministro ha reducido el margen de Washington para escalar simultáneamente las tensiones comerciales y tecnológicas. Esa lectura corresponde a los especialistas citados y no demuestra que exista un acuerdo entre ambos gobiernos ni que la política estadounidense responda exclusivamente a las tierras raras.
La reunión también ocurre mientras permanece pendiente la evolución de la tregua comercial entre ambas economías, cuya expiración está prevista para el 10 de noviembre. Hasta este 21 de septiembre no se había anunciado una extensión definitiva.
Estados Unidos acelera alternativas, pero la brecha sigue siendo amplia
Estados Unidos y otros países han aumentado las inversiones destinadas a crear cadenas alternativas, desde nuevas minas hasta plantas de separación, refinación, reciclaje y producción de magnetos.
En junio de 2026, por ejemplo, el Departamento de Energía estadounidense anunció US$134 millones para dos proyectos destinados a demostrar la recuperación y refinación comercial de tierras raras desde fuentes no convencionales, incluidos relaves mineros y residuos electrónicos.
Sin embargo, desarrollar capacidad comparable a la existente en China requiere más que financiamiento para extracción. Las plantas de separación y refinación son tecnológicamente complejas, necesitan clientes capaces de garantizar volumen y deben competir con una industria china que opera a gran escala y cuenta con décadas de experiencia.
La AIE advierte que los proyectos anunciados fuera del principal productor todavía son insuficientes para eliminar la concentración. Para 2035, las capacidades existentes y proyectadas fuera de China cubrirían solo una parte de las necesidades previstas de minería, refinación y fabricación de magnetos en el resto del mundo.
Por eso, el debate previo a la reunión de Washington no gira únicamente en torno a cuánto mineral existe fuera de China. El problema industrial está en cuánto tiempo tomará construir una cadena completa capaz de convertir esos recursos en materiales y componentes listos para automóviles, chips, turbinas, sistemas militares y otras tecnologías avanzadas.
Mientras esa capacidad alternativa siga siendo limitada, las decisiones sobre licencias y exportaciones chinas continuarán teniendo efectos potenciales mucho más amplios que el mercado de materias primas. La reunión del 24 de septiembre puede abordar esas condiciones de suministro, pero cualquier cambio permanente dependerá de acuerdos concretos y de la expansión efectiva de nuevas cadenas productivas fuera de China.









