
La distinción de SONAMI reconoció la trayectoria de la productora de hierro, su presencia en la provincia del Huasco y el trabajo desarrollado en sostenibilidad, continuidad operacional y vinculación con la pequeña minería.
Compañía Minera del Pacífico (CMP) recibió el Premio San Lorenzo, reconocimiento entregado por la Sociedad Nacional de Minería (SONAMI) en el marco de la conmemoración del Día del Minero y la Minera, por su trayectoria y contribución al desarrollo productivo de la Región de Atacama.
La ceremonia se realizó en la localidad de Domeyko, en una zona estrechamente vinculada a la actividad minera de la provincia del Huasco. El reconocimiento puso el foco en la presencia histórica de CMP en el territorio, donde mantiene operaciones vinculadas a la extracción, procesamiento y embarque de mineral de hierro.
El Premio San Lorenzo distingue tradicionalmente a personas y compañías que han realizado aportes relevantes a la industria minera y al desarrollo de las regiones donde se concentra la actividad extractiva. En el caso de CMP, el galardón considera tanto su permanencia productiva en Atacama como las inversiones destinadas a sostener sus operaciones y avanzar en materias ambientales, eficiencia y relación con las comunidades.
Una operación estratégica para la minería del hierro
CMP es el principal productor de mineral de hierro de Chile y mantiene en Atacama activos como Mina Los Colorados, Planta de Pellets y Puerto Guacolda II, instalaciones que conforman una cadena integrada desde la extracción del mineral hasta su procesamiento y despacho.
La importancia de este sistema trasciende a las faenas individuales. El hierro constituye uno de los componentes de la matriz minera de Atacama, una región habitualmente asociada al cobre, oro y pequeña minería, pero que también alberga una industria ferrosa de escala relevante para las exportaciones y la actividad económica regional.
La compañía registra una producción y embarques del orden de 17 millones de toneladas métricas anuales, considerando el conjunto de sus operaciones en Chile. A ello se suma una fuerza laboral de aproximadamente 8.000 personas entre trabajadores propios y empresas colaboradoras.
El componente territorial también tiene peso dentro de su estructura laboral: la empresa reporta que un 98% de sus trabajadores reside en la misma comuna donde desarrolla sus funciones. Esa característica aumenta el impacto directo que la continuidad de las operaciones puede tener sobre empleo, servicios y actividad económica en las localidades mineras.
Proveedores y pequeña minería entran en la ecuación
El reconocimiento se produce además en un período en que CMP ha buscado ampliar su relación con proveedores y productores mineros de menor escala.
La compañía señala que cerca de 40% de sus compras se realizan a proveedores locales, por un monto aproximado de US$441 millones anuales. En una región donde buena parte de la economía de servicios depende directa o indirectamente de las grandes operaciones mineras, esa demanda constituye uno de los principales canales mediante los cuales una faena de gran escala transmite actividad hacia empresas contratistas y pymes.
Otro frente corresponde a la relación con pequeños productores. Durante 2025, CMP avanzó junto con ENAMI en un esquema para disponibilizar concesiones mineras a este segmento, alcanzando 44.000 hectáreas en Atacama y Coquimbo bajo esa iniciativa.
El modelo resulta particularmente relevante para Atacama, donde la pequeña minería conserva una presencia económica y territorial significativa. El acceso a pertenencias, infraestructura, poder de compra y condiciones de operación sigue siendo determinante para la supervivencia de numerosos productores, especialmente ante ciclos de costos más altos o contingencias climáticas que afectan caminos y accesos.
Sostenibilidad y continuidad de las operaciones
El Premio San Lorenzo también incorpora la dimensión de sostenibilidad dentro de los factores considerados para distinguir a la compañía.
CMP ha estructurado parte de su estrategia reciente en torno a la descarbonización, gestión hídrica y desarrollo territorial, en paralelo con el desafío de mantener la competitividad de una industria intensiva en energía, transporte e infraestructura.
Ese desafío está adquiriendo mayor relevancia debido a los cambios que enfrenta la industria siderúrgica mundial. Los productores de acero buscan reducir progresivamente sus emisiones, aumentando el interés por materias primas capaces de ser utilizadas en procesos de menor intensidad de carbono.
En Chile, el hierro magnético de alta calidad fue incorporado a la Estrategia Nacional de Minerales Críticos, reforzando la mirada estratégica sobre un mineral que históricamente ha tenido una exposición pública menor que el cobre o el litio, pero que puede adquirir un papel creciente dentro de las cadenas asociadas a la transición energética y la producción de acero con menores emisiones.
El peso de CMP en Atacama
La vinculación de la empresa con Atacama comprende operaciones y actividades en comunas como Copiapó, Tierra Amarilla, Vallenar, Huasco y Caldera, configurando una presencia que conecta yacimientos, plantas, infraestructura logística, puertos, trabajadores y proveedores.
Para la región, mantener esa capacidad operacional implica preservar una base productiva distinta a la minería cuprífera y ampliar la diversificación dentro del propio sector extractivo.
El Premio San Lorenzo reconoce precisamente contribuciones vinculadas al desarrollo regional, la seguridad, el medioambiente y la sostenibilidad, criterios que SONAMI ha utilizado históricamente para distinguir a empresas y trabajadores de distintas escalas de la minería nacional. MP, la distinción llega en momentos en que la industria del hierro enfrenta un doble desafío: asegurar la continuidad y competitividad de sus actuales faenas y, al mismo tiempo, adecuar su producción a una cadena siderúrgica global cada vez más exigente en materia de emisiones.
En ese escenario, la relevancia de sus operaciones en Atacama no se limita al volumen producido. También está determinada por su capacidad para movilizar empleo local, proveedores, infraestructura y actividad económica en comunas donde la minería sigue siendo uno de los principales motores productivos.






