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Industria Minera

Codelco obtiene aprobación ambiental para proyecto hídrico de US$650 millones en División Andina

Codelco avanza en su proyecto hídrico de US$650 millones para la División Andina, que asegurará el suministro de agua industrial en medio de la crisis hídrica que afecta la zona central.

Codelco obtiene aprobación ambiental para proyecto hídrico de US$650 millones en División Andina

La iniciativa transportará agua industrial desde el depósito de relaves Ovejería hasta la planta concentradora mediante una tubería de aproximadamente 70 kilómetros. El sistema tendrá capacidad para impulsar hasta 610 litros por segundo.

Codelco obtuvo la aprobación ambiental para desarrollar un sistema de abastecimiento hídrico destinado a División Andina, una iniciativa que considera una inversión estimada de US$650 millones y que busca reforzar la seguridad operacional de la faena frente a la prolongada escasez de agua que afecta a la zona central del país.

El proyecto conectará el depósito de relaves Ovejería, ubicado en la comuna de Til Til, con la planta concentradora de Andina, en la comuna de Los Andes. Para ello se construirá una tubería de impulsión de cerca de 70 kilómetros, además de estaciones de bombeo, infraestructura eléctrica, caminos de acceso y obras especiales para atravesar cauces y sectores de alta complejidad geográfica.

La aprobación representa un paso relevante para una división que opera en un entorno cordillerano y cuya continuidad productiva depende de contar con un suministro de agua industrial estable. La iniciativa no contempla aumentar la capacidad de tratamiento de mineral ni modificar el sistema de disposición de relaves, sino recuperar y transportar agua disponible en Ovejería para reincorporarla al circuito de procesamiento de cobre.

Una conexión hídrica entre Ovejería y la concentradora

El trazado comenzará en el canal de contorno 710 del depósito de relaves Ovejería y avanzará hacia el oriente hasta el estanque SAG de la planta concentradora de División Andina.

La infraestructura tendrá carácter interregional, ya que cruzará las regiones Metropolitana y de Valparaíso. Sus obras se distribuirán entre las comunas de Til Til, Colina, Calle Larga y Los Andes, abarcando sectores urbanos, rurales y cordilleranos.

En su fase inicial, el sistema permitirá transportar hasta 250 litros por segundo de aguas claras provenientes de Ovejería. La capacidad máxima de diseño llegará a 610 litros por segundo, margen que permitirá incorporar otras fuentes en el futuro, siempre que cuenten con las respectivas autorizaciones ambientales y sectoriales.

El proyecto reemplazará la entrega complementaria de parte de esas aguas a terceros por su impulsión hacia la concentradora. Esto permitirá fortalecer la recirculación dentro del sistema productivo de Andina sin cambiar la configuración física del depósito ni la forma en que actualmente se disponen los relaves.

La solución apunta a reducir la exposición de la operación a la disponibilidad de fuentes hídricas externas. En una zona sometida a sequía estructural, variabilidad climática y mayores exigencias regulatorias, la capacidad de reutilizar agua industrial se ha convertido en un componente central para sostener la producción minera.

Inversión, infraestructura y empleo

La iniciativa ocupará una superficie aproximada de 149,28 hectáreas, considerando instalaciones permanentes y temporales.

Entre sus principales componentes se encuentran la tubería de impulsión, estaciones de bombeo, líneas de transmisión eléctrica de 220 kV y 33 kV, una subestación eléctrica, caminos de acceso, botaderos y estructuras para el cruce de quebradas y cursos de agua.

También se considera la construcción de un puente en la quebrada El Cobre y una estructura aérea para llevar la tubería sobre el estero del mismo nombre. Estas obras responden a las dificultades topográficas de un trazado que debe ascender desde el sector de Ovejería hasta las instalaciones cordilleranas de la división.

Durante su presentación al sistema ambiental, Codelco estimó que la fase de construcción podría requerir alrededor de 1.650 trabajadores, lo que abriría oportunidades para empresas de ingeniería, montaje, movimiento de tierras, electricidad, transporte y servicios especializados.

El proyecto tendrá una vida útil estimada de 31 años y será ejecutado como una sola unidad, sin una división formal por etapas. El inicio ambiental de las obras quedará acreditado con los primeros movimientos de tierra destinados a instalar las faenas de construcción.

El agua como variable productiva para Andina

División Andina explota el yacimiento Río Blanco, emplazado en la cordillera de la Región de Valparaíso. Su operación incluye procesos de extracción, chancado, molienda y concentración para producir concentrado de cobre y molibdeno.

En este tipo de faenas, el agua cumple una función directa en la molienda y en la separación de los minerales mediante flotación. Una interrupción prolongada o una reducción relevante del suministro puede restringir el procesamiento de mineral, elevar costos y afectar el cumplimiento de los programas productivos.

Por esa razón, la infraestructura hídrica debe analizarse como un activo operacional y no solo como una obra ambiental. La disponibilidad de agua recirculada puede entregar mayor estabilidad a la planta, disminuir la dependencia de aportes frescos y mejorar la capacidad de la división para enfrentar periodos de sequía.

La iniciativa también se inserta en una tendencia más amplia de la minería chilena. Las compañías están incrementando la reutilización de aguas de proceso, desarrollando sistemas de recuperación desde depósitos de relaves y construyendo plantas desalinizadoras en operaciones cercanas a la costa.

En el caso de Andina, su localización interior y cordillerana hace que el traslado de agua desde Ovejería aparezca como una alternativa vinculada directamente a la infraestructura ya existente de la propia división.

Evaluación ambiental y zonas protegidas

Parte de las obras se ubicará en sectores catalogados como Áreas de Preservación Ecológica por el Plan Regulador Metropolitano de Santiago. Esta condición obligó a evaluar tanto los efectos del acueducto como los asociados a las líneas eléctricas de alto voltaje y a las intervenciones dentro de áreas sometidas a protección oficial.

La evaluación concluyó que el proyecto cumple con la normativa ambiental aplicable y reúne las condiciones para obtener los permisos sectoriales correspondientes. También se incorporaron medidas de mitigación, reparación y compensación frente a los impactos identificados durante la tramitación. El Informe Consolidado de Evaluación, fechado el 14 de julio de 2026, recomendó calificar favorablemente la iniciativa.

Por sus características técnicas y capacidad de transporte, la tubería requerirá además la autorización contemplada en el artículo 294 del Código de Aguas. La aprobación ambiental permite avanzar, pero Codelco todavía deberá completar permisos sectoriales, ingeniería, contrataciones y decisiones de inversión antes de iniciar la construcción.

Un proyecto ligado a la continuidad de la producción

El sistema complementará resoluciones ambientales previas relacionadas con el depósito Ovejería, las obras de expansión de Andina y las adecuaciones necesarias para mantener la continuidad operacional de la división.

Su relevancia radica en que aborda una restricción que puede determinar el futuro de numerosos proyectos mineros en Chile: la seguridad hídrica. La caída de las precipitaciones y la competencia por el recurso han elevado la presión sobre las operaciones ubicadas en las regiones Metropolitana y de Valparaíso, donde coinciden actividades mineras, agrícolas, industriales y residenciales.

La aprobación de esta inversión entrega a Codelco una alternativa para utilizar con mayor eficiencia el agua contenida dentro de su propio sistema de relaves. Al mismo tiempo, abre una nueva fase de desarrollo de ingeniería y contratación para una obra de escala interregional.

El desafío será ejecutar el trazado sin generar impactos incompatibles con las áreas ecológicas, cauces y comunidades presentes a lo largo del recorrido. Para División Andina, el resultado podría traducirse en una fuente más estable de agua industrial y en mejores condiciones para sostener su producción durante las próximas décadas.