Doce iniciativas actualmente sometidas al sistema de evaluación ambiental movilizan más de US$3.000 millones en la Región de Coquimbo, con la extensión de vida útil de Minera Los Pelambres como principal proyecto de la cartera.
La Región de Coquimbo mantiene en evaluación ambiental una cartera de 12 proyectos que representan una inversión conjunta de US$3.026 millones, combinando desarrollos mineros, energéticos y de infraestructura hídrica que podrían modificar de manera relevante la matriz productiva regional durante los próximos años.
El portafolio está compuesto por nueve proyectos del sector energía, dos iniciativas mineras y un proyecto de saneamiento ambiental actualmente ingresados al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA).
Entre las inversiones de mayor escala aparecen la extensión de vida útil de Minera Los Pelambres, la futura Desaladora de Coquimbo y los parques eólicos Carica y Cerro Los Loros, configurando una cartera donde minería, suministro energético e infraestructura hídrica avanzan de manera paralela.
El director ejecutivo del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), Arturo Farías, abordó el estado de estos proyectos durante una visita realizada a la región el 12 de agosto, instancia en la que sostuvo reuniones con autoridades ambientales y expuso ante representantes del sector minero regional.
Los Pelambres concentra la mayor inversión
El proyecto de mayor magnitud dentro del conjunto actualmente en evaluación corresponde a la Extensión de Vida Útil de Minera Los Pelambres, operación controlada por Antofagasta Minerals y ubicada principalmente en las comunas de Salamanca, Illapel y Los Vilos.
La iniciativa considera una inversión aproximada de US$2.000 millones, equivalente a cerca de dos tercios del monto total identificado dentro de la cartera regional.
Su relevancia excede el volumen de capital involucrado. Los Pelambres constituye una de las principales operaciones cupríferas de Chile y uno de los pilares económicos de la Región de Coquimbo, por lo que extender su continuidad operacional implica mantener producción, empleo, contratación de proveedores e infraestructura asociada a una de las mayores operaciones mineras de la zona centro-norte del país.
La evaluación ambiental será determinante para definir las condiciones bajo las cuales la faena podría continuar operando durante un período adicional, particularmente considerando los requerimientos ambientales, hídricos y territoriales asociados a proyectos mineros de gran escala.
Para la industria, el proceso adquiere especial importancia en momentos en que Chile necesita preservar capacidad productiva de cobre y compensar el agotamiento natural de yacimientos maduros mediante expansiones, proyectos de continuidad operacional y nuevas inversiones.
Energía suma nueve iniciativas en evaluación
La mayor cantidad de proyectos corresponde al sector energético, que concentra nueve de las doce iniciativas actualmente bajo análisis ambiental en Coquimbo.
Entre ellas destacan dos desarrollos eólicos de escala relevante.
El Parque Eólico Carica, proyectado en la comuna de Ovalle, contempla una inversión cercana a US$290 millones, mientras que el Parque Eólico Cerro Los Loros, también localizado en Ovalle, considera alrededor de US$150 millones.
A estas inversiones se agregan iniciativas solares y sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías, tecnologías que están adquiriendo creciente importancia dentro del Sistema Eléctrico Nacional debido al aumento de generación renovable variable.
Entre los proyectos de almacenamiento presentes en la cartera regional figura el Sistema de Almacenamiento de Energía Eléctrica BESS Camarones, con una inversión estimada en US$350 millones.
La expansión de proyectos renovables y de almacenamiento tiene una relación directa con la actividad minera. Las grandes operaciones requieren contratos eléctricos estables y competitivos, mientras que la reducción de emisiones asociadas al consumo energético se ha transformado en un factor cada vez más relevante para los productores de cobre y otros minerales.
Coquimbo reúne además condiciones naturales favorables tanto para generación solar como eólica, lo que ha impulsado durante los últimos años la instalación de proyectos destinados a alimentar el sistema eléctrico nacional.
Desaladora de Coquimbo incorpora una nueva pieza hídrica
Otro de los proyectos estratégicos corresponde a la Desaladora de Coquimbo, iniciativa impulsada por la Dirección General de Concesiones del Ministerio de Obras Públicas.
El proyecto considera una inversión estimada en US$260 millones y se encuentra sometido a evaluación mediante un Estudio de Impacto Ambiental.
Su incorporación al portafolio regional cobra especial relevancia por la prolongada situación de escasez hídrica que enfrenta Coquimbo.
La competencia por disponibilidad de agua entre consumo humano, agricultura, minería y otras actividades productivas ha convertido la seguridad hídrica en una de las principales variables para el desarrollo económico regional.
La incorporación de infraestructura de desalación permitiría diversificar las fuentes de abastecimiento y reducir parte de la presión sobre recursos continentales, aunque su ejecución también implica desafíos relacionados con infraestructura costera, consumo energético, conducción de agua y evaluación de impactos marinos.
Para el sector minero, la expansión de fuentes no continentales se ha transformado en un componente estructural de las nuevas inversiones en el norte y centro-norte de Chile.
US$3.026 millones bajo evaluación ambiental
La composición de la cartera muestra una creciente interdependencia entre minería, energía e infraestructura.
Los US$3.026 millones actualmente sometidos a evaluación no representan todavía inversiones ejecutadas. Su materialización dependerá de la obtención de las respectivas resoluciones ambientales y, posteriormente, de las decisiones de inversión, permisos sectoriales y cronogramas de construcción de cada titular.
Este punto resulta especialmente relevante en el actual escenario de inversión minera chilena, donde los tiempos de evaluación y tramitación regulatoria se han convertido en uno de los factores observados por empresas, inversionistas y proveedores.
El SEA enfrenta precisamente el desafío de procesar proyectos cada vez más complejos, donde confluyen variables ambientales, territoriales, energéticas, hídricas y comunitarias.
Durante su visita a Coquimbo, Arturo Farías sostuvo encuentros con la Seremi del Medio Ambiente, Jovanka Rendic; la jefa subrogante de la Superintendencia del Medio Ambiente, Andrea Masuero; la jefa del Departamento de Evaluación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, Claudia Accini; y el director regional del SEA, Erwin Gajardo.
La agenda también incluyó una presentación ante el Consejo Regional Minero de Coquimbo sobre los principales lineamientos de evaluación ambiental y la situación de los proyectos actualmente en trámite.
Una cartera decisiva para la actividad económica regional
La magnitud de las iniciativas actualmente en evaluación confirma que Coquimbo mantiene una cartera relevante de inversiones pese a ubicarse fuera de las regiones que concentran la mayor producción minera del país.
La continuidad de Los Pelambres por sí sola representa un componente estratégico para la economía regional, mientras que la llegada de nuevos parques renovables, sistemas de almacenamiento eléctrico e infraestructura de desalación puede generar nuevas oportunidades para empresas contratistas, proveedores de ingeniería, construcción, mantenimiento y servicios especializados.
El efecto final dependerá de cuánto de esta inversión consiga avanzar desde la evaluación ambiental hacia construcción y operación.
En ese proceso, la interacción entre minería, energía y seguridad hídrica emerge como uno de los principales ejes del desarrollo económico de Coquimbo. La región enfrenta así el desafío de compatibilizar proyectos por más de US$3.000 millones con exigencias ambientales crecientes y con la necesidad de entregar certezas suficientes para que las inversiones puedan transformarse efectivamente en capacidad productiva, infraestructura y actividad económica.









