
Los costos integrales de sostenimiento del segundo trimestre de 2026 muestran diferencias relevantes entre grandes productores con operaciones o proyectos en Argentina. Newmont registró US$1.621 por onza, mientras otras compañías superaron los US$2.000, en un escenario de mayores costos laborales, energéticos, de insumos y capital de sostenimiento.
La estructura de costos volvió a ocupar un lugar central en la industria aurífera durante 2026. Entre compañías internacionales con presencia operacional o proyectos en Argentina, los indicadores del segundo trimestre muestran una dispersión significativa: Newmont registró un costo integral de sostenimiento —AISC, por su sigla en inglés— de US$1.621 por onza de oro, Barrick alcanzó US$1.866, Pan American Silver reportó US$1.984 para su segmento de oro y AngloGold Ashanti llegó a US$2.039 por onza a nivel de grupo.
Las cifras son relevantes para analizar la capacidad de generación de caja de los productores, pero requieren una distinción fundamental: corresponden principalmente a indicadores corporativos o de segmentos operacionales y no representan necesariamente el costo individual de las minas ubicadas en Argentina.
Esa diferencia metodológica impide concluir, por ejemplo, que Cerro Negro, Veladero o Cerro Vanguardia tengan exactamente los mismos costos que sus respectivas compañías matrices. Cada operación posee leyes minerales, escalas, métodos de explotación, distancias de transporte, necesidades de capital y estructuras laborales diferentes.
Newmont marca el menor AISC entre los grandes productores analizados
Newmont cerró el segundo trimestre de 2026 con un AISC de oro de US$1.621 por onza, junto con una producción atribuible de aproximadamente 1,3 millones de onzas de oro durante el período.
El indicador aumentó respecto de niveles anteriores debido, entre otros factores, a menores volúmenes, mayores inversiones de sostenimiento y costos adicionales asociados a sus operaciones internacionales.
Para Argentina, la compañía tiene exposición directa mediante Cerro Negro, operación aurífera localizada en la provincia de Santa Cruz.
Barrick, en tanto, registró un AISC de US$1.866 por onza durante el segundo trimestre. La minera produjo 796.000 onzas de oro en el período y mantuvo para 2026 una proyección anual de producción atribuible de entre 2,90 millones y 3,25 millones de onzas.
El costo integral de sostenimiento de Barrick aumentó 11% frente al mismo trimestre del año anterior. Entre los factores que incidieron estuvieron las menores leyes procesadas en determinadas operaciones, mayores costos de combustible y un incremento de regalías asociado al elevado precio del oro.
En Argentina, su principal activo productor es Veladero, en la provincia de San Juan.
Pan American y AngloGold superan los US$1.900 por onza
Pan American Silver mostró un AISC de US$1.984 por onza en su segmento de oro durante el segundo trimestre de 2026.
La compañía produjo unas 166.000 onzas de oro durante el período. El aumento de los costos estuvo asociado a factores operacionales en distintas minas de su cartera, entre ellos menores leyes minerales, mayores distancias de transporte, mantenimiento, sostenimiento de labores subterráneas, energía, consumibles, mano de obra y regalías.
Pan American mantiene una posición relevante en Argentina a través de sus activos mineros y proyectos, aunque el indicador consolidado del segmento de oro no debe interpretarse como el costo específico de una operación argentina.
AngloGold Ashanti, por su parte, registró un AISC de US$2.039 por onza a nivel de grupo durante el segundo trimestre, frente a US$1.666 por onza del mismo período de 2025. Esto representa un incremento interanual cercano al 22%.
El aumento estuvo relacionado con menores ventas de oro y mayores inversiones de sostenimiento. El capital destinado a este último concepto alcanzó US$332 millones durante el trimestre, frente a US$273 millones un año antes.
La compañía mantiene presencia productiva en Argentina mediante Cerro Vanguardia, también localizada en Santa Cruz.
Qué mide realmente el AISC
El AISC se ha convertido en uno de los indicadores más utilizados para comparar el desempeño económico de las compañías auríferas porque incorpora más elementos que el costo directo de extracción.
Además de los costos operacionales de mina y procesamiento, considera componentes relacionados con capital de sostenimiento, administración y determinadas actividades necesarias para conservar la capacidad productiva de los activos.
Sin embargo, no equivale al costo económico total de una compañía ni permite calcular directamente su utilidad neta.
Gastos financieros, impuestos, inversiones destinadas a expansión y otros desembolsos corporativos pueden quedar fuera de esta métrica. Tampoco existe una comparabilidad absoluta entre productores, debido a diferencias metodológicas y al efecto de los créditos generados por metales secundarios.
La lectura correcta, por tanto, consiste en utilizar el AISC como indicador de presión operacional y capacidad relativa de generación de margen, más que como una medición definitiva de rentabilidad.
Ley mineral, energía y capital presionan los costos
Detrás de las diferencias entre productores existe una combinación de variables geológicas y operacionales.
Una de las más determinantes es la ley del mineral. Cuando disminuye la cantidad de oro contenida en cada tonelada de roca, una mina necesita mover, triturar y procesar más material para producir la misma cantidad de metal.
Esto eleva el consumo de energía, combustibles, explosivos, reactivos, repuestos y horas de operación de equipos.
El efecto puede ser particularmente significativo en operaciones maduras, donde el avance hacia sectores más profundos o complejos puede aumentar las distancias de transporte y las necesidades de desarrollo minero.
También están aumentando los costos asociados al mantenimiento de infraestructura, contratistas especializados, remuneraciones, regalías y capital requerido para sostener los niveles de producción.
Por esta razón, un aumento temporal del AISC no implica necesariamente un deterioro estructural de una mina. Una compañía puede elevar sus costos durante un trimestre debido a una concentración de inversiones de sostenimiento destinadas precisamente a extender la vida útil o mejorar el desempeño futuro de una operación.
Orvana y la necesidad de distinguir proyectos de operaciones
El caso de Orvana Minerals ilustra la importancia de separar los indicadores corporativos de la situación específica de los proyectos argentinos.
La compañía aparece en comparaciones internacionales con costos cercanos a US$2.353 por onza, pero su exposición en Argentina corresponde a Taguas, proyecto ubicado en San Juan que no está en producción comercial.
Durante 2026, Orvana desarrolló una campaña de perforación profunda en Taguas para continuar evaluando el sistema mineralizado. Por lo tanto, atribuir un costo de producción por onza a ese proyecto argentino sería incorrecto.
La propia estructura operacional de Orvana también obliga a considerar diferencias entre sus activos productores. En su operación Orovalle, en España, el AISC acumulado reportado para la primera mitad de su ejercicio fiscal 2026 alcanzó US$2.306 por onza de oro bajo metodología de subproductos.
Los costos ganan peso en la competencia por capital
La amplitud observada entre los AISC corporativos demuestra que el precio internacional del oro no impacta de la misma manera a todos los productores.
Con una misma cotización del metal, una empresa capaz de mantener costos cercanos a US$1.600 por onza dispone, en términos operacionales, de un colchón mayor que otra situada sobre los US$2.000. La diferencia puede traducirse en mayor generación de caja disponible para exploración, expansión, reducción de deuda o retorno de capital.
Para Argentina, el análisis adquiere especial importancia ante el crecimiento de la cartera de proyectos de oro, cobre y metales preciosos y el interés por atraer nuevas inversiones mineras.
La competitividad de cada yacimiento dependerá finalmente de variables mucho más específicas que el promedio corporativo de su propietario: ley mineral, recuperación metalúrgica, escala productiva, disponibilidad energética, infraestructura, costos laborales, impuestos, regalías, logística y capital requerido para mantener la operación.
En un mercado aurífero caracterizado por precios elevados pero también por una estructura de costos más exigente, la capacidad para controlar el AISC se está convirtiendo en una variable cada vez más relevante para diferenciar activos y productores. Para los proyectos argentinos que buscan avanzar hacia construcción y producción, esa disciplina será decisiva al momento de competir por financiamiento y demostrar resiliencia frente a futuros ciclos del precio del oro.
REDIMIN Responde
¿Cuál fue el costo integral de sostenimiento (AISC) de Newmont en el segundo trimestre de 2026?
Newmont registró un costo integral de sostenimiento (AISC) de US$1.621 por onza de oro en el segundo trimestre de 2026.
¿Qué factores contribuyeron al aumento del AISC de Barrick en el segundo trimestre de 2026?
El aumento del AISC de Barrick en el segundo trimestre de 2026 se debió a menores leyes procesadas, mayores costos de combustible y un incremento de regalías asociado al elevado precio del oro.
¿Cuál fue la producción de oro de Pan American Silver durante el segundo trimestre de 2026?
Pan American Silver produjo aproximadamente 166.000 onzas de oro durante el segundo trimestre de 2026.
¿Qué incremento interanual experimentó el AISC de AngloGold Ashanti en el segundo trimestre de 2026?
El AISC de AngloGold Ashanti experimentó un incremento interanual cercano al 22% en el segundo trimestre de 2026, pasando de US$1.666 por onza en 2025 a US$2.039 por onza en 2026.
¿Por qué es importante distinguir los indicadores corporativos de las operaciones específicas en Argentina según el caso de Orvana Minerals?
Es importante distinguir los indicadores corporativos de las operaciones específicas en Argentina porque Orvana Minerals tiene un proyecto en San Juan, Taguas, que no está en producción comercial. Atribuir un costo de producción por onza a este proyecto sería incorrecto, ya que su exposición en Argentina no refleja los costos de una operación en producción.






