
Los conflictos geopolíticos y las interrupciones en el suministro de combustibles fósiles generan un impacto significativo en los mercados internacionales de energía, abriendo paso a un auge en las instalaciones de energía solar y almacenamiento con baterías. Los países afectados buscan alternativas energéticas viables en un contexto de volatilidad en los precios del petróleo y el gas.
Impacto del conflicto en los mercados de energía
La reciente guerra en el Medio Oriente ha sacudido los mercados de petróleo y gas. Según estimaciones de Bloomberg Economics, el precio del crudo podría alcanzar los 108 dólares por barril bajo un escenario severo, lo que elevaría la inflación y podría empujar a algunas economías europeas hacia la recesión. Este tipo de disrupciones históricamente obligaba a los países dependientes de importaciones a pagar precios elevados o reducir el consumo de combustibles fósiles. Sin embargo, en el contexto actual, los avances en tecnologías renovables como la solar y las baterías ofrecen una alternativa viable.
Antoine Vagneur-Jones, jefe de comercio y cadenas de suministro en BloombergNEF, destacó: “Cuando una tecnología se vuelve competitiva en costos, se alcanza un punto de inflexión en la adopción”. La competencia en costos y la alta disponibilidad de inventarios de estas tecnologías están acelerando su adopción, principalmente en los países más afectados por estas crisis energéticas.
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El caso de Europa y el auge solar en países en desarrollo
Europa, enfrentada previamente a una crisis de gas tras el conflicto en Ucrania, experimentó un rápido incremento en las instalaciones solares y un posterior auge en el almacenamiento de energía con baterías. A pesar de sobrepasar niveles de deuda no vistos desde la Segunda Guerra Mundial, los países europeos lograron inversiones significativas en energías renovables mientras pagaban costos elevados por el gas en el corto plazo. Este modelo no se replicó en economías en desarrollo como las de Pakistán, Bangladesh y Sri Lanka, donde los apagones devastadores resultaron de la dificultad para adquirir gas natural licuado (GNL) debido a precios inaccesibles.
Empresas y hogares en Pakistán que pudieron costearlo comenzaron a importar paneles solares de China. Tal fue el crecimiento que, en 2024, el país se posicionó como el cuarto mayor importador de paneles solares, después de Estados Unidos, India y Brasil. Un fenómeno similar ocurrió en Cuba, donde las largas restricciones energéticas llevaron al gobierno a recurrir a China para implementar proyectos de energía solar y baterías, luego de que Estados Unidos intensificara las sanciones.
Pakistán destacó como cuarto mayor importador de paneles solares en 2024.
Europa implementó medidas como el Industrial Accelerator Act para fortalecer la producción local de tecnología limpia.
Cuba recurre a China en medio de sanciones económicas más severas impuestas por Estados Unidos.
Escenario global para la energía solar y el almacenamiento
Las instalaciones solares alcanzaron un récord global de 655 gigavatios el año pasado, y se prevé que el almacenamiento de energía en la red aumente más del 50 % este año, gracias a la continua disminución de precios de las baterías, según BloombergNEF. Además, los analistas señalaron que la amplia disponibilidad de inventario de tecnologías limpias reduciría los impactos de posibles interrupciones en sus cadenas de suministro.
Si las disrupciones en el suministro de petróleo y gas persisten, los consumidores podrían inclinarse aún más hacia soluciones como la energía solar y las baterías, consolidando así la transición energética global en un escenario de crisis. Este cambio está respaldado no solo por su competitividad económica, sino también por la necesidad de reducir la dependencia de los combustibles fósiles en términos de costos y seguridad energética.












